El terrorismo no ha desaparecido, ha mutado

El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi
Esta semana la Guardia Civil ha vuelto a detener a jóvenes en el País Vasco por delitos de terrorismo. No en los años 80. Ahora. En 2026. Jóvenes que no vivieron los años de plomo, pero que han crecido en el caldo de cultivo perfecto: pueblos donde se sigue homenajeando a etarras, calles donde se cuelgan pancartas de presos, fiestas donde el "ongi etorri" a un asesino en serie es el acto central, y un partido, Bildu, que los mete en sus listas electorales y los convierte en concejales, en junteros, en referentes.
Mientras tanto, el PSOE de Pedro Sánchez no solo lo permite. Lo blanquea. Lo necesita. Lo terrible es que Sánchez ha gobernado gracias a los votos de Bildu, que en ningún momento ha condenado el terrorismo, muy al contrario, le ha hecho pagar al gobierno su apoyo a cambio de la liberación de decenas de terroristas condenados por delitos de sangre. No hay mejor retrato de la España de Sánchez, la realidad es que el terrorismo no ha desaparecido, ha mutado
Las detenciones de estos jóvenes por enaltecimiento, por kale borroka, por pertenencia a organizaciones satélite del entorno abertzale radical, demuestran lo que muchos en Euskadi llevan años denunciando y que en Madrid se niegan a escuchar: ETA fue derrotada policialmente, pero su relato, su justificación y su infraestructura social siguen vivas.
Siguen vivas porque nadie las ha desmantelado. Porque se ha permitido que en cada pueblo haya un cartel de "presoak kalera", que cada vez que un etarra con 20 muertos sale de la cárcel tenga recibimiento con txupinazo, música y niños. Porque se ha normalizado el homenaje al verdugo delante de la casa de la víctima. ¿De verdad alguien se sorprende de que haya jóvenes que quieran imitar a sus "héroes" si sus "héroes" son concejales de Bildu?
El Gobierno Vasco, con el PNV y el PSE ha estado mirando hacia otro lado, ha sido cómplice por omisión. Ha permitido cientos de actos de homenaje a etarras. Ha subvencionado con dinero público a asociaciones del entorno. Y ha puesto en marcha una política de acercamientos y terceros grados que han puesto a asesinos en semilibertad en tiempo récord. Etarras con más de 20 asesinatos que salen a la calle a los pocos años, que son recibidos como gudaris y que al día siguiente dan charlas. Esa es la pedagogía de la impunidad.
En localidades como Mondragón, en pueblos de Guipúzcoa y Navarra, Bildu ha puesto de número uno a condenados por ETA. Y el mensaje para los jóvenes detenidos esta semana es clarísimo: si aprietas, si estás en la órbita, tienes premio. Tendrás homenaje y tendrás acta.
¿Y qué hace el PSOE ante esto? Nada. Peor que nada: lo blanquea. Pedro Sánchez llegó a La Moncloa prometiendo que no pactaría con Bildu. Hoy gobierna España gracias a Bildu. Hoy la reforma laboral, la ley de vivienda, la moción de censura en Pamplona para quitar a UPN y dar la alcaldía a Bildu... todo lleva la firma de Otegi.
Sánchez ha convertido a Bildu, el partido que no condena el terrorismo de ETA, que llama presos políticos a los etarras, que se niega a llamar a ETA banda terrorista, en su socio preferente. Y el blanqueo es diario y sistemático.
Cuando Bildu lleva etarras en sus listas, el PSOE dice que es "la normalización". Cuando Bildu homenajea a etarras, el PSOE dice que es "libertad de expresión". Cuando el Gobierno Vasco excarcela a etarras con informes a medida, el PSOE calla. Cuando Bildu vota a favor de Sánchez en Madrid, Sánchez le regala la alcaldía de Pamplona.
El PSOE ha pasado de decir "con Bildu no" a decir "Bildu es imprescindible para la convivencia". Es la mayor operación de blanqueo de la historia de la democracia. Han convertido a los herederos políticos de ETA en defensores de la democracia.
Y lo hacen mientras las víctimas tienen que ver cómo el etarra que mató a su padre es homenajeado en su pueblo y cómo el partido que lo homenajea es el que sostiene al presidente del Gobierno.
¿Alguien ha escuchado a Pedro Sánchez condenar un ongi etorri? ¿Alguien ha escuchado al portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, pedir a Bildu que retire a los etarras de sus listas? Nunca. Porque no pueden. Porque si condena a Bildu, se le cae el Gobierno.
El resultado de este blanqueo es doble. Primero, humillación a las víctimas. Las víctimas del terrorismo ven cómo el Gobierno que debería defender su memoria pacta con quienes justifican a sus asesinos. Ven cómo terroristas que no se han arrepentido ni han pedido perdón salen en libertad gracias a la política penitenciaria que el PSOE ha cedido al PNV y a Bildu. Ven cómo sus verdugos son concejales.
Segundo, cantera para el futuro. Los jóvenes detenidos esta semana no son una anomalía. Son el producto lógico de un sistema que les dice que ETA "tuvo razones", que los presos son "presos políticos", que el homenaje al etarra es cultura popular y que, si sigues esa senda, acabarás en una lista electoral con sueldo público.
Si no se corta de raíz el homenaje a etarras, si no se ilegaliza la exaltación del terrorismo, si no se prohíbe que condenados por terrorismo se presenten a elecciones, si no se rompe el pacto con Bildu, habrá más detenciones. Y no serán solo por enaltecimiento. La democracia no puede permitirse que un partido que lleva terroristas en sus listas sea el que decida quién es el presidente del Gobierno de España.
Sánchez pasará. Pero el daño que ha hecho blanqueando a Bildu y normalizando que etarras sean homenajeados y excarcelados quedará durante décadas. Y estos jóvenes detenidos son solo el primer aviso. Por eso es necesario una ley que condene expresamente estos actos y que sancione con penas de prisión todo acto de humillación a las víctimas. Es la única manera de cortar definitivamente la cabeza de la serpiente que aún se mueve por las calles del País Vasco y Navarra.