Votar a Abascal para que cumpla Feijóo
(Foto de ARCHIVO) El presidente de Vox, Santiago Abascal (i), y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (d)
Feijóo lleva ventaja a Sánchez en la carrera hacia La Moncloa del 29N. También encabeza con claridad el bloque del centroderecha. Pero tiene un problema: Abascal crece. Mucho. Mientras la izquierda a la izquierda del PSOE se desmorona, el PP no consigue superar su porcentaje de 2023 en buena parte de los sondeos. El desgaste del Gobierno amplía las expectativas de la derecha, aunque los populares no recogen toda la cosecha de desengañados.
Hay unas primarias dentro de ese espacio y el líder de Vox está aprovechándolas. El presidente del PP ofrece la posibilidad de gobernar; su rival verde, la garantía de que ese Gobierno no se olvide de quienes lo hicieron posible. Para muchos electores, esa promesa empieza a pesar más que la llamada a concentrar apoyos.
Me lo explicaba un votante de los de siempre del PP, de esos que han defendido sus siglas en las duras y en las maduras. Esta vez piensa apoyar a Vox: “Ese miedo permanente al qué dirá la izquierda es lo que me preocupa. Por eso voy a votar a Abascal, para que tire de Feijóo hacia la derecha”.
Basta mirar la lista de Madrid: Cayetana, de dos; Sémper, de tres. Donde Génova presenta amplitud, parte de los votantes de centroderecha ve compensaciones. Como si cada gesto hacia el electorado conservador necesitara una disculpa inmediata. Esa lectura debería escucharse en el PP antes de despacharla con desdén.
Porque detrás está el recuerdo de la etapa de Rajoy: la amarga sensación de haber conseguido una mayoría absoluta para ver cómo algunas convicciones se quedaron a la puerta del Consejo de Ministros. Se podrá discutir si ese juicio es justo, pero no conviene ignorar que todavía condiciona el voto del centroderecha.
Quienes así piensan, por supuesto, quieren echar a Sánchez. Sí. Pero también saber qué va a pasar al día siguiente. Están seguros de que pueden contribuir a lo primero apoyando indistintamente a cualquiera de las dos formaciones. Para garantizar lo segundo, prefieren reforzar a Vox.
Feijóo tiene que convencer de que cumplirá sus compromisos. En las urnas pesan la cabeza y el corazón. También las expectativas, la memoria y las decepciones. Nadie tiene votantes en propiedad, por mucho tiempo que haya contado con su apoyo. Ahora menos que nunca.
El aviso hoy es claro en el flanco derecho: se quiere a Feijóo en La Moncloa, pero con Abascal guardando una llave.