editorial

A Sánchez se le cae la campaña a trozos: el delegado del Gobierno dimite días después de hacerlo Montse Mínguez

La salida de Martín llega el 25 de octubre, justo después de quedar excluido de las listas al 29-N y en plena crisis de la acampada de Sol

(Foto de ARCHIVO) El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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La precampaña de Pedro Sánchez se deshace por sus costuras. Apenas nueve días después de que Montse Mínguez abandonara la portavocía del PSOE y renunciara a encabezar la lista por Lleida, Francisco Martín Aguirre ha presentado su dimisión como delegado del Gobierno en Madrid. Ambos episodios, tan cercanos y tan reveladores, muestran un partido que no controla ni sus contradicciones internas ni el coste político de sus propios relatos.

Mínguez se fue el 16 de octubre “rota”, según el propio Sánchez, después de que se conociera que su pareja gestiona un holding inmobiliario con una treintena de pisos en alquiler y varios desahucios a sus espaldas. Mientras el PSOE convierte la vivienda en el eje de su campaña y denuncia a los “rentistas” y a los fondos buitre, la portavoz tenía en casa el ejemplo más claro de lo que el partido dice combatir. La hipocresía no se sostuvo ni siquiera unas semanas.

La salida de Martín llega el 25 de octubre, justo después de quedar excluido de las listas al 29-N y en plena crisis de la acampada de Sol. Lleva más de un mes instalada en el corazón de Madrid, con quejas de seguridad, salubridad y daños patrimoniales, mientras el delegado priorizaba el derecho de reunión frente a las exigencias del Ayuntamiento y la Comunidad. Los sindicatos policiales le pedían la dimisión desde hace semanas por cuestionar cargas que él mismo había reconocido como justificadas, y Vox mantiene una querella por omisión del deber de perseguir delitos y prevaricación por omisión.

Pero el historial de Martín va más atrás. Fue presidente de Bancal de Rosas, la asociación que canalizó casi 129.000 euros mediante crowdfunding para las primarias con las que Sánchez recuperó la secretaría general en 2017. Aquella fórmula esquivó el control del Tribunal de Cuentas, generó sospechas de opacidad y le llevó a comparecer en la comisión del caso Koldo en el Senado, donde evitó aclarar el origen de algunas donaciones. También estuvo investigado, aunque luego archivado por falta de indicios, en el caso Begoña Gómez.

Dos dimisiones en nueve días, una por la contradicción flagrante en el terreno que el PSOE ha elegido como bandera y otra por un hombre del aparato sanchista incapaz de gestionar el orden público y lastrado por el pasado de financiación opaca del líder. La campaña de Sánchez no se enfrenta solo a la oposición: se está desmoronando por el peso de sus propias contradicciones.