Sánchez en shock, ya no baila: el accidente de Urda le destroza sus planes de campaña
Pedro Sánchez llegó a esta campaña sin argumentos de fondo y con el agua al cuello. El intento de convertir la vivienda en bandera de una revolución social se le desinfló; la estrategia de polarización y de señalar a la violencia se le volvió en contra. Ante la falta de relato, optó por banalizar: entrevista ligera con Broncano, beso público a Begoña en Fuenlabrada y bailes en cada mitin al ritmo de lo que fuera. Un tono festivo para disimular la ausencia de proyecto.
Eso se acabó en Urda. Con casi setenta muertos sobre la mesa y decenas de heridos graves, el presidente no puede permitirse el lujo de seguir imponiendo un ambiente de fiesta. La gravedad del hecho no admite coreografías ni gestos de campaña pensados para tapar el vacío. En las formas, el accidente ha impuesto el silencio y la contención que Sánchez había decidido evitar.
En el fondo, el choque ha reescrito por completo el guion electoral. Ya no se va a hablar de lo que el candidato del PSOE quiera imponer en los debates o en los mitines. Se va a hablar de algo tan grave, tan dramático y tan traumático como este brutal alcance en la alta velocidad Madrid-Sevilla. Un AVE embistiendo a gran velocidad a un Iryo detenido tras el fallo del sistema LZB y unas órdenes del centro de control de Adif que permitieron la marcha normal en lugar de la marcha a la vista.
El Gobierno de Sánchez es el responsable de las vías y de la infraestructura en la que se han producido dos accidentes gravísimos en menos de diez meses —Adamuz y ahora Urda—. Por mucho que intente sacudirse las pulgas y achacar el desastre a un “error humano” aislado, la cadena de fallos técnicos y de gestión es suya. Él tiene que dar las explicaciones y asumir las responsabilidades políticas.
Si no lo hace, los ciudadanos tenemos una oportunidad de oro, y muy cercana, para exigírselas: el 29 de noviembre. El accidente de Urda no solo ha destrozado trenes; ha destrozado el intento de Sánchez de convertir esta campaña en un baile.