Benjamín López

EnfoquES del director

Sánchez pone precio a los muertos de Urda con decimales: las víctimas quieren dimisiones antes que dinero

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El Consejo de Ministros de este martes ha aprobado un real decreto de 30 millones de euros para las víctimas del accidente ferroviario de Urda. El cálculo es frío y exacto: 72.121,46 euros por cada fallecido en ayuda directa, más otra cantidad idéntica como anticipo del seguro. Para las lesiones, entre 2.404 y 84.141 euros según la gravedad. Son las mismas cifras que se fijaron hace meses para Adamuz. Exactamente las mismas, incluidos los decimales.

Nueve meses después de Adamuz, las víctimas de aquel siniestro siguen diciendo que no han cobrado totalmente las ayudas prometidas. El dinero llega tarde, fragmentado o no llega. Ahora Sánchez y Óscar Puente repiten el gesto con Urda mientras los cuerpos de 69 personas aún no han sido todos enterrados y las familias siguen esperando identificaciones definitivas y respuestas sobre lo ocurrido. Hablarles de transferencias bancarias en este momento no es acompañamiento: es ofensa.

Las víctimas no piden, en primer lugar, una cifra. Piden que alguien asuma responsabilidad. Que alguien dimita. Que el sistema de seguridad que ha fallado dos veces en menos de un año en la misma línea no se gestione con comunicados y decretos, sino con consecuencias. Puente ha puesto su cargo a disposición de Sánchez y este lo ha rechazado. La respuesta del Gobierno ha sido fría y calculadora. Y nunca mejor dicho, porque han dejado en manos de una calculadora el precio de una vida humana y la máquina ha dado la respuesta con decimales: 72.121 euros con 46 céntimos.

Es de un mal gusto extremo. Una calculadora no sustituye la empatía, ni tapa la ausencia de dimisiones, ni borra que las elecciones generales del 29 de noviembre están a la vuelta de la esquina. El gesto es electoral, apresurado y transparente. Pretendía suavizar la ira y ha conseguido lo contrario: ha puesto precio, con decimales, a la indignación. Las miradas de las familias y de buena parte de la sociedad se han vuelto contra el presidente y su ministro. El dinero no tapa lo que no se quiere asumir.