la mirilla

Puente, cierre la puerta al salir

El exministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente: ha dimitidoDiego Radames

Creado:

Actualizado:

¿Era necesario montar todo ese guion teatral para que dimitiera Óscar Puente? Días de balbuceos, de resistencia, de respaldo de Pedro Sánchez, para terminar este martes en el Congreso anunciando su adiós. Era insostenible mantenerlo. Lo difícil de entender es que el presidente haya necesitado tanto tiempo para aceptarlo. Señor ministro, 115 muertos después, cierre la puerta al salir.

La responsabilidad política ha esperado hasta que La Moncloa ha decidido que era el momento oportuno. Las familias estaban enterrando a los suyos mientras el Gobierno discutía si era justo que su ministro de Transportes dejara el despacho. Sánchez había considerado injusta su salida. Conviene recordarlo ahora que llegarán los agradecimientos y las palabras sobre la grandeza moral y la generosidad de quien se marcha.

Lo injusto era que continuase. Que después de dos tragedias ferroviarias los españoles tuvieran que seguir escuchando las lecciones de quien había presumido del mejor momento del tren. Del ministro que tan bien hacía su trabajo. Del hombre siempre dispuesto a convertir una crítica en una pelea y una exigencia de responsabilidades en otro ataque contra el PP.

Puente no tenía crédito. Su permanencia era ya otro problema para el Gobierno. Cada aparición volvía a abrir la discusión sobre por qué seguía allí. La defensa de Sánchez comprometía un poco más cada día al presidente. Sostenerlo se había convertido en una carga insoportable para La Moncloa.

Ahora se marcha el ministro del caos, el que todo lo convertía en barrizal. Al menos las familias no tendrán que seguir viendo al frente del ministerio al responsable de los trenes en los que perdieron a sus seres queridos. Reconocer su dimisión no obliga a olvidar cuánto tardó en presentarla ni lo que hizo hasta entonces.

Y Sánchez se queda delante del foco. Sin Puente para recibir los golpes. Sin su escudero más bronco y radical para desviar la discusión hacia cualquier “enemigo”. Tendrá que explicar su propio criterio: por qué defendió una continuidad que terminó siendo insostenible.

El ministro ha cerrado su etapa. El presidente nos debe todas las explicaciones.

A. M. BEAUMONT