| 14 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Cifuentes, durante la entrevista en su despacho en la Puerta del Sol
Cifuentes, durante la entrevista en su despacho en la Puerta del Sol

"MI META ES MADRID EN 2019"

La presidenta de la Comunidad de Madrid quiere repetir en 2019: es su única aspiración. La política social y el crecimiento económico son, dice, sus grandes bazas. Y Podemos, el antagonista.

| Antonio R. Naranjo Opinión

 

 

ENTREVISTA CON CRISTINA CIFUENTES, PRESIDENTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID (I PARTE)

 

Cifuentes es hija de militar, y bajo la fachada pop, fresca y espontánea que pasea sin pose, irrumpe un carácter marcial, estajanovista con el trabajo y resuelto en casi todo, como si fuera capaz de hacer una tortilla, conquistar Polonia o construir un hospital y dos estaciones de Metro indistintamente.

De ojos recogidos pero mirada amplia, se presenta a la entrevista como recién salida de una sesión de ducha y masaje aunque lleva ya trabajando siete horas. Es la misma persona siempre, de Delegada del Gobierno, de Presidenta o de diputada rasa, una virtud no tan usual en un gremio a menudo asaltado por el virus de la vanidad.

No mira al reloj, se le pasa la hora de la comida como tantas otras veces y, a pesar de los discretos tatuajes y los tonos pastel de la vestimenta que sugieren dulzura; acaban luciendo más los galones de quien en apenas dos años se ha ganado el grado de Comandante en Jefe de la política madrileña, un avispero apasionante y complejo al mismo tiempo.

En esta primera parte de la entrevista para Esdiario y ElSemanalDigital que continuará mañana, la presidenta de la Comunidad de Madrid y del PP explica cuáles son sus objetivos, en que clima político trabaja y cómo se siente dentro del PP y de la Asamblea de Madrid en una legislatura complicada por la corrupción y la crisis que, sin embargo, ella cree muy positiva con los datos de empleo y la ausencia de recortes sociales en la mano.

Pregunta. ¿Qué reflexión hace usted de la muerte de Blesa?

Respuesta. Lo primero es lógicamente lamentar la muerte de una persona en unas circunstancias tan trágicas y desde luego transmitir el pésame a la familia. Al margen de lo que hiciera o no hiciera, ha muerto y en esas circunstancias tan complicadas.

De corazón, no tengo un problema con C's. Pero ya se percibe que somos partidos distintos con intereses distintos

P. Lo enlazo, tenga o no que ver, con una propuesta que lanzó usted hace poco tiempo. Un pacto nacional para evitar, de alguna manera, la llamada pena de Telediario y consensuar entre todos los partidos una línea a partir de la cual un cargo tenga que dimitir, por ejemplo la apertura de juicio oral. ¿Le ha hecho caso alguien?

R. Evitar la pena de telediario es complicado porque al final los medios tienen una dinámica y muchas veces los criterios son diferentes. Sí que es verdad que como consecuencia de la alarma social que generan los casos de corrupción, se cae en el juicio previo o paralelo a los asuntos que se están encausando.

Y yo sí creo que habría que establecer algún tipo de criterio que fuera unificador. ¿Qué está ocurriendo ahora? Pues que en algunas Comunidades Autónomas a una persona por el mero hecho de estar siendo investigada en un asunto ya se le condena, sin juicio, y en cambio en otros lugares hay personas imputadas y no pasa absolutamente nada.

 Yo sí he pedido que haya un mismo criterio en el Parlamento nacional, por parte de los principales partidos, donde se establezca una línea clara de actuación a partir de la cual los políticos debamos de asumir responsabilidades políticas…

P. ¿Y cuál sería ese momento?

R. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, tenemos un código ético muy estricto donde la mera investigación, lo que antes era la imputación, supone la dimisión automática del diputado o del cargo público. Pero es que en Andalucía hemos tenido a un consejero imputado durante cuatro meses y nadie pidió la dimisión.

Y tenemos al alcalde de Granada que está imputado y allí por ejemplo Ciudadanos nunca ha pedido su dimisión. Por no hablar de los dos concejales ‘tri-imputados’ del Ayuntamiento de Madrid de Podemos, que están imputados por tres delitos, entre ellos malversación de fondos públicos, que es el delito de corrupción por excelencia.  

Bueno, pues están imputados y nadie pide su dimisión. No sólo eso, sino que encima Pablo Iglesias y toda la cúpula de Podemos dicen que están muy orgullosos de sus concejales que presuntamente han delinquido. Es una cosa verdaderamente sorprendente. Tiene que haber unas mismas reglas para todos y en todos los territorios.

P. ¿Pero ha prosperado su idea, siquiera en su partido o le dicen que está bien pero que es inviable?

R. Dentro del PP hay muchas personas que a mí me han hecho llegar que estarían de acuerdo con eso, pero en estos momentos estamos en minoría y lógicamente éste es un acuerdo que hay que hacer con otros partidos.

Pero es que no tiene sentido que al mismo tiempo que se estaba pidiendo la dimisión del presidente de Murcia por haber sido imputado, el mismo día Ciudadanos pedía en el Congreso que el momento de la dimisión fuera cuando se abre juicio oral. Es una contradicción en sí misma. Yo lo que pido es que se establezca unos criterios que sean los mismos para todos.

No he percibido fuego amigo en el PP hacia mí. Habrá gente que me tenga más cariño o menos, pero nada más

P. Habla mucho usted de Ciudadanos, parece claro el enfrentamiento que mantienen ustedes. ¿Qué ha pasado realmente? Viéndolo desde fuera, el acuerdo que hicieron ambos es positivo, la alternativa no existía y los resultados de gestión, que se puede anotar usted pero también en parte Ciudadanos… ¿Es algo electoral o hay ya cuestiones personales?

R. Yo creo que este asunto, y lo digo de corazón, se ha magnificado. No hay, al menos por mi parte, un enfrentamiento con Ciudadanos, al contrario. De hecho estamos gobernando gracias a su apoyo en el acuerdo de investidura, que estamos cumpliendo de una manera sistemática.  

Pero sí creo que lo que hay es una percepción, cada vez mayor, de que somos cosas muy diferentes, partidos diferentes con intereses diferentes. Y eso no me parece mal que se visualice: no somos socios de Gobierno.

De hecho Ciudadanos está dentro del Tripartito de oposición y la gran mayoría de las ocasiones, por no decir la totalidad, vota junto al PSOE y Podemos. Pleno tras pleno, semana tras semana. Ciudadanos es un partido de oposición. Sí creo que aún tiene que dar un paso para adquirir más madurez política.

Por un lado intentan atribuirse todos los éxitos del Gobierno como propios, todos,  aunque fueran asuntos que no iban en su programa electoral y sí en el nuestro como el abono transporte joven, o como la bajada de las tasas universitarias… Pero por otro, sin embargo, no se corresponsabilizan de aquellas cosas que funcionan peor y eso demuestra inmadurez política.  

¿Cómo se explica que la misma semana en que Ciudadanos pone una campaña publicitaria en el Metro para atribuirse los éxitos de la sanidad madrileña, con el descenso de un 27% de la lista de espera quirúrgica,  votan con PSOE y Podemos la reprobación del consejero de Sanidad?  

Más allá de esto, no hay ruptura de relaciones, el acuerdo se está cumpliendo y no creo que peligre en absoluto.

 

 

P. Parece haber un momento de ruptura, cuando usted comparece en la Comisión de Investigación de la Asamblea y es sometida a un interrogatorio muy duro.

R. Yo pedí esa comparecencia de manera voluntaria, pero es verdad que el planteamiento que hace el Tripartito de la oposición con el tema de las comisiones ha quedado claro: no les interesa la verdad ni combatir la corrupción, sino utilizarlo para tratar de rentabilizarlo electoralmente.

No hay ni un solo caso de corrupción en mi Gobierno. Esas comisiones son antiPP, de la Inquisición

En esa comisión vetaron la comparecencia de las personas que de verdad podían haber explicado cómo se había realizado la adjudicación (se refiere a la cafetería de la Asamblea a Arturo Fernández). Querían exclusivamente que yo hiciera el paseíllo y que me figura se asociara a la corrupción. Es algo que tenemos que poner en evidencia.

Yo nunca me he negado a dar explicaciones, pero el problema es que la oposición ha renunciado a ejercer el control político, porque nunca en un pleno me preguntan sobre mi Gobierno, sólo me preguntan por gobiernos anteriores que no tienen nada que ver absolutamente conmigo. Lo cierto y verdad es que no hay ni un solo caso de corrupción en mi Gobierno. Esas comisiones son antiPP, de Inquisición, que no buscan llegar a la verdad.

P. ¿Es eso lo que eleva tanto la tensión con Ciudadanos?

R. La actuación que tuvieron allí algunos portavoces fue impresentable. Ya no hablo con una falta de educación, que también, sino de cortesía elemental. Aquello que trató de escenificar el portavoz de Ciudadanos, como si él fuera juez o fiscal… se retrata como persona. Yo di toda la información y ni siquiera el señor Espinar se comportó con esa torpeza.

Pero vamos, esas cosas prefiero no tenerlas en cuenta. Ya soy muy mayor: no modifico mis relaciones en base a que a mí personalmente me traten mejor o peor. No ha marcado un antes y un después. Me comporto y me comportaré exactamente igual que antes.

P. Y al hilo de ese caso, ¿ha percibido usted que se le añadía a la presión hacia usted algo de fuego amigo desde el propio PP?

R. En absoluto, para nada…

P. ¿No existe el fuego amigo en el PP contra usted?

R. Yo no lo he percibido. No puedo negar que haya personas en el PP, seguramente, que te tienen más cariño y simpatía o menos, es inevitable.

Pero lo que yo he notado, desde hace mucho tiempo y en estos dos años de presidencia más, es un apoyo absoluto del Gobierno de la Nación en la cabeza del presidente y del partido en la cabeza del presidente, de la secretaria general, del coordinador, de los vicesecretarios generales… Lo que he notado es apoyo político y, lo que es más importante, apoyo personal y cariño.

P. ¿Sin ninguna excepción?

R. Sin ninguna excepción.

Tengo buena relación con Cospedal y con Soraya. No es incompatible. La primera, es verdad, es mi amiga y nos queremos mucho

P. Entonces, en ese contexto de leyendas urbanas, ¿también habría que incluir el enfrentamiento supuesto entre Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría con usted posicionada con la primera?

R. No, yo tengo buena relación con ambas. Lo digo abiertamente, porque además no tiene ningún sentido, porque si tenemos la suerte en el PP de poder contar con personas de primer nivel que se complementan entre sí.

Es verdad que yo tengo mucha relación con María Dolores porque somos amigas, aparte de la relación política. Nos queremos mucho, nos apreciamos y tenemos una relación personal que trasciende de la política y la política no lo va a poder cambiar. Somos y seremos amigas.

Pero con Soraya y toda su gente tengo muy buena relación y en absoluto una cosa es incompatible con la otra.

P. Entienda la curiosidad, se lo he preguntado porque todo eso se ubicó en un escenario sucesorio, ahora más cerrado que nunca, que algún día se reabrirá. Y usted aparecía en ese proceso de sucesión junto a Cospedal, Sáenz de Santamaría y muy pocos más. ¿Cómo ve esa sucesión, aunque sea a largo plazo?

R. Yo en mi vida no planifico nunca, jamás, ni al largo ni al medio plazo siquiera. No tiene ningún sentido hablar de la sucesión de Rajoy.

Y yo no estoy en ese proceso, ni quiero estar ni voy a estar. Mis metas las tengo muy claras: acabar la legislatura, llegar a 2019 al frente del Gobierno de la Comunidad de Madrid y por expresar un deseo, volver a ser candidata, volverme a presentar a las Elecciones y ver si todo el esfuerzo tremendo de estos años difíciles de Gobierno, en los cuales hemos intentado no hacer ni un recorte, mejorar los servicios públicos, hacer muchísima política social y trabajar para que Madrid siga creciendo y creando empleo.

Quiero comprobar si todo eso está llegando a los ciudadanos y son capaces de valorarlo. Ahí se terminan mis aspiraciones políticas, no tengo ninguna más.

P. ¿Y a quién le gustaría tener de compañero de cartel para el Ayuntamiento de Madrid? Su opinión al respecto contará…

R. Cuando llegue el momento, supongo. La elección del candidato en las capitales de provincia corresponde al Comité Nacional, pero supongo que me preguntarán. Es muy pronto para abrir ese melón, no tiene ningún sentido…

Hasta comienzos de 2019 se especulará con este tema, pero no se va a abordar de manera seria. Sí creo que hay muchas personas, no una ni dos, que podrían dar un perfil estupendo, algunas que han salido en los medios y otras que no. Tenemos gente muy preparada.

P. Entonces, ¿los nombres que se citan son para promocionarles o para achicharrarles? Pienso en Pablo Casado, por ejemplo.

R. Pues no sé, pero sí que es verdad que sacar ahora el nombre de una persona no es positivo. Ya hablo por experiencia propia, es mejor que uno se dedique a lo que se tenga que dedicar, que luego las cosas vienen o no en el momento en que tiene que venir. Especular muchas veces no conduce a nada y no tiene sentido a dos años vista.

 

 

En Madrid, Podemos está más ocupado en cambiar de nombre las calles que en limpiarlas

P. En Madrid ha pasado una cosa muy curiosa en estos dos años. Es la primera vez que la capital tiene menos tasa de creación de empleo que la región. ¿Es achacable a Carmena o eso forma parte de los lemas electorales?

R. Lo que supone es que el ‘Efecto Podemos’ en la capital es la paralización, desgraciadamente, que yo quiero que las cifras sean muy buenas porque soy la presidenta y porque eso tira de todo.

P. Entonces, ¿le echa la culpa a Podemos y no a otros factores?

R. Lo digo de manera contundente: el gobierno de Podemos en la ciudad de Madrid, además de paralizar el desarrollo, lo que supone es una ciudad cada vez más sucia y cada vez más atascada. Lo que está haciendo Podemos es empeorar la solución de los problemas y entrar en polémicas estériles que no preocupan a los ciudadanos y no conducen a nada.

Están más preocupados en cambiar los nombres de las calles que en limpiarlas. Yo vivo en el Centro de Madrid y en la vida lo había visto tan sucia, en mi vida. Y llevan dos años gobernando, ya no pueden decir que heredaron un problema.

P. ¿Pero no hace usted una diferencia entre la alcaldesa, Manuel Carmena, y el resto de su Gobierno?

R. Una diferencia relativa: mi relación personal con la alcaldesa es buena, lo digo abiertamente. Y mi obligación como presidenta es tenerla buena con la alcaldesa y con su equipo de Gobierno, porque al final más allá de las diferencias hay algunas materias en las que es obligatorio llegar a acuerdos.

 

 

Y ojo, estamos llegando a muchos, por ejemplo vamos a costear las becas comedor, o contra el acoso escolar o a ver si integramos Bicimad en el Consorcio… Tenemos esa obligación, pero eso no quita que la discrepancia política está ahí porque defendemos modelos diferentes.

Nosotros defendemos un modelo que supone crecimiento económico, creación de empleo, desarrollo, apostar por políticas sociales de verdad… Porque Podemos tiene un discurso en esto, pero cuando gobierna no lo lleva a la práctica.

En la Comunidad de Madrid se va a estudiar en las aulas la historia del terrorismo

Y pongo un ejemplo: nos hemos pasado meses escuchando el problema de los desahucios, ¿y qué ha hecho con los desahucios en el Ayuntamiento de Madrid? Cerrar la oficina de atención.

¿Y qué ha hecho en cambio la Comunidad? Crear un parque de viviendas de emergencia social, tenemos más de 160 para atender a personas con emergencias y una solución provisional.

Así que por eso no quiero el proyecto político de Podemos para mi ciudad, pero eso no quita que la relación sea buena, y reconozco que a Carmena le tengo cariño personal. Una cosa no tiene que influir en la otra.

P. ¿Pero le parece bien la actitud del Ayuntamiento de Madrid en dos asuntos muy simbólicos para la capital de España como el desafío en Cataluña o el aniversario de Miguel Ángel Blanco?

R. A mí no me afecta lo que hagan los demás. Nosotros, en el PP y el Gobierno, tenemos una apuesta clara a favor de la no segregación de Cataluña, de la unidad de España, de nuestro modelo territorial, de respetar la soberanía nacional.

Y tenemos un apoyo absoluto e incondicional a todas las víctimas del terrorismo. Lo hemos tenido y los vamos a tener siempre. De hecho estamos a punto de aprobar una Ley de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, una nueva ley que va a suponer para ellas mayores, mayor reconocimiento e incluso se va a estudiar la historia del terrorismo en las aulas madrileñas.

Tenemos un compromiso, pero no porque Podemos haga una cosa diferente. No colocamos una pancarta en el homenaje a Miguel Ángel Blanco porque el Ayuntamiento no coloque la suya. La hubiéramos colocado igual.  

Sobre Cataluña, no me parece mal que Carmena reciba a Puigdemont, entra dentro de las relaciones institucionales. Cuestionable es que se use el Palacio de Cibeles para hacer un acto independentista.

 

MAÑANA, SEGUNDA PARTE

(Fotografías de Pedro González)