| 21 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Ivan Redondo, en plena autolesión
Ivan Redondo, en plena autolesión

Por qué todo el mundo se ha reído de Iván Redondo tras "Lo de Évole"

La esperada entrevista de Jordi Évole al gurú de Pedro Sánchez acaba en estropicio viral, con una erupción de memes, burlas y carcajadas que él mismo provocó.

| Mr. Meme Opinión

Iván Redondo no sabe qué decirle a Évole from ESdiarioTV on Vimeo.

Pocas veces se ha visto un hundimiento tan claro, en directo, sin remisión y voluntario como el de Iván Redondo en La Sexta, con Jordi Évole de maestro de ceremonias de lo que quiso ser una boda con la audiencia y terminó en un sonoro funeral.

Solo con una frase, "in my opinion", el gurú sanchista por antonomasia cavó su tumba y demostró que tiene un exceso de visionado de series americanas y, quizá, un serio defecto de conocimientos reales y de vida cotidiana: solo a alguien que cree vivir en la Casa Blanca se le ocurre decir algo así desde la dura calle a la que le echó Pedro Sánchez tras exprimirle como a pocos.

 

 

 

Todo el discurso de Redondo fue un autohomenaje insulso, plagado de supuestos misterios revelados que, a la hora de la verdad, no eran más que onanismos retóricos a la mayor gloria de sí mismo y de su patrocinado, a quien volvió a prometer amor electoral eterno. Si poco antes de ser destituido aseguró que se tiraría por un barranco por Sánchez; en La Sexta se tiró del todo sin red de seguridad.

 

Si alguna virtud tuvo el harakiri público de Redondo, incómodo hasta para un Évole asfixiado de semejante despliegue de humo, es que permitió confirmar los pocos escrúpulos que el consultor y su jefe tienen a la hora de hacer "política", si puede incluirse en ese epígrafe lo que reveló sin darse cuenta de su significado en un momento tan sensible como las elecciones en Madrid:

 

 

 

Ni Dios se tragó el engrudo servido por Redondo, que en breve comenzará a publicar artículos en la siempre servicial La Vanguardia. Y decimos lo de Dios porque el personaje que se hace pasar por él en las redes sociales, con mucho éxito, no perdió la ocasión de reírse cruelmente del spin doctor en cuestión:

 

 

 

Despedazado políticamente el personaje, el epílogo son las carcajadas que despertó, con muy pocos defensores: todos los que le aplaudían como si sintetizara las habilidades de Maquiavelo y Rasputín juntos, se callaron ante el peso de las evidencias... y la cobardía que suele caracterizar a quien es genuflexo de más cuando hay poder de por medio y desaparece cuando se pierde.

 

 

 

Claro que si el retrato de Iván Redondo fue terrible, pintado por él mismo, la pregunta es si no definió sin querer a su antiguo jefe desde esa premisa incontestable, desde hace generaciones, de que Dios los cría y ellos se juntan