| 14 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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Sánchez, anunciando que el Gobierno reconoce al Estado Palestino
Sánchez, anunciando que el Gobierno reconoce al Estado Palestino

Un reconocimiento a Hamas

| José Sánchez Nieto Opinión

Tras más de cien años de conflicto árabe-israelí y cuando la única democracia de todo Oriente Medio tiene sitiado a un grupo terrorista que asesinó a 1.400 civiles en un solo día, llega el Gobierno de España y decide reconocer un Estado Palestino. ¿Por qué no es el momento?

Primero, porque significa premiar el asesinato. El mensaje que mandaríamos al mundo sería: si matas mucho, puede que te demos lo que pides, el terror puede estar justificado. Si los que hoy nos gobiernan hubiesen estado en el poder en los años 80, Josu Ternera hubiera sido lehendakari.

Segundo, Palestina no solo se convertiría en un estado fallido sino directamente en un Estado terrorista. Ya no sería necesario disfrazar las subvenciones de Occidente que acaban en compra de misiles a Irán, ni que los miembros de agencias internacionales tengan que ocultar que son parte del organigrama de Hamás.

Tras la victoria sobre el nacionalsocialismo, los aliados llevaron a cabo el proceso de desnazificación mostrando a los alemanes lo que había supuesto su apoyo directo o indirecto a Hitler. Las primeras elecciones federales tuvieron que esperar a 1949. Éste es el espejo en el que hay que mirarse. Una vez que el ejército de Israel elimine por completo a Hamás se debería llevar a cabo la desnazificación de Gaza. Tras eso, un proceso de elección donde los palestinos elijan a sus representantes democráticamente (en Cisjordania no hay elecciones desde 2006). Una vez llegado a ese punto, palestinos e israelíes podrán empezar a negociar el establecimiento de un nuevo estado en la región

¿La solución de los dos estados?

Pedro Sánchez no ha sido tan original como cuando se fue de puente cinco días para pensar si presentaba la baja voluntaria. La solución de un Estado para los árabes y otra para los judíos fue recogida por primera vez en el informe de la Comisión Peel emitido en 1937 durante el Mandato Británico. Este informe fue el primer paso a la partición de palestina debatida y aprobada en la ONU una década después.

¡Bueno, pues ya está! Problema solucionado. Pues por desgracia, no. El 15 de mayo de 1948, día que entraba en vigor el establecimiento de los dos estados, los árabes atacaron a Israel poniendo de manifiesto que esta no era la solución que deseaban.

¿El primer Estado sin fronteras? Lo primero de lo que se habla a la hora de conformar un país es cuál será su delimitación geográfica. Es de primero de independencia, aunque parece que esto no le importa demasiado a nuestro gobierno resiliente, que o bien no ha dicho nada al respecto o bien ha recurrido al típico "fronteras previas a 1967". La guerra de 1967 se inició por un nuevo ataque árabe que Israel aplastó en solo seis días. Las consecuencias fueron que el bando vencedor aumentó su territorio como medida de prevención ante futuros ataques. El logro más significativo fue la conquista de Jerusalén este, capital histórica del pueblo de Israel y centro espiritual donde se encuentra el Kotel o muro de los lamentos.

Que el bando que ha iniciado la guerra y, que, además, la ha perdido ponga las exigencias es algo poco habitual. En España, tenemos el ejemplo de Gibraltar, perdida en Tratado de Utrecht de 1713 y que todavía hoy sigue siendo británica.

La cuestión palestina ¿preocupación o interés?

Si podemos extraer una conclusión de este siglo de conflicto es que, lamentablemente, a nadie le importan los palestinos realmente. Son un juguete roto en manos de los poderosos. Sus vecinos árabes solo lucharon contra Israel para anexionarse los territorios palestinos y ahora ni tan siquiera dejan entrar en sus países a refugiados. Irán les utiliza como daños colaterales en su guerra fría por dominar la región. Sus lideres tribales han torpedeado toda paz duradera. Desde el Muftí de Jerusalén que pidió consejo a Hitler; pasando por Yasser Arafat que tras acordar la creación de la Autoridad Nacional Palestina dijo que si reconocía al Estado de Israel le matarían al pisar Ramallah.

Las organizaciones internacionales han creado un chiringuito del que vivir a costa del contribuyente europeo y estadounidense. España, además, tiene un gobierno que ha encontrado una cortina de humo lo suficientemente grande como para tapar presuntos casos de corrupción y su intento minar el Estado de derecho en España. Unos simpatizantes que se fuman las clases de la universidad para fumar otro tipo de sustancias.

¿Qué puede suponer un conflicto diplomático con Israel?

España puede quedarse atrás en materia de seguridad e inteligencia. Si Israel decide limitar el traspaso de información, nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado estarán menos preparados para un posible ataque terrorista y seremos más vulnerables. Digamos que podría ser algo así como "tú beneficias a nuestros yihadistas, apáñatelas con los tuyos". Israel es una potencia tecnológica que comercializa el software Pegasus y está desarrollando la inteligencia artificial para programas de defensa. El enemigo es el terrorismo, no la democracia liberal que contiene su paso hacia occidente.

El presidente del gobierno ha recibido el agradecimiento de Hamás, Irán y los talibanes; grupos que tampoco dudarían en regalarle una alcaldía a Bildu. Una vicepresidenta ha llamado al exterminio de los israelíes desde el río hasta el mar. Algunos ministros se están manifestando con aquellos que acosan a las comunidades judías de España que están teniendo que cambiar hábitos, y hasta forma de vestir para no ser diana de los antisemitas. Un gobierno que no para de recordar 1936 pero que más bien nos traslada a 1933.

Un estado palestino si así lo quieren los propios palestinos. Ahora mismo Hamás no reconoce al gobierno de Fatah en la Autoridad Nacional Palestina y Fatah persigue a todo partidario de Hamás en Cisjordania. Lo que podríamos denominar "las dos Palestinas". Un estado palestino pero no en manos de violadores y asesinos. Un estado palestino pero no como premio a la mayor matanza de judíos desde el Holocausto.