EL BISTURÍ

Cáncer de mama: últimos avances en tratamientos y el papel crucial del médico

Los tratamientos de esta enfermedad siguen evolucionando y esto supone cada vez más posibilidades para el paciente, pero eso no significa que tenga que tener la decisión final. El médico debe tomar parte porque llevan años viviendo la enfermedad a diario y tomando decisiones al respecto.

QUIRONSALUD

Las campañas de concienciación sobre el cáncer de mama han ayudado notablemente a dar luz a una enfermedad frecuente, que representa ya el primer cáncer en la mujer en el mundo, y que era y es hoy día vivido con cierta vergüenza. Respetando con máximo cariño la intimidad de cada persona, mi experiencia me ha enseñado cómo son las personas que comparten su dolor y no ocultan el proceso del cáncer de mama, quienes superan (o no) la enfermedad con mejor calidad de vida, que es muy importante.

Cuando cualquiera de nosotros, desde espectadores a actores secundarios de este proceso, opina sobre un tema afortunadamente tan popularizado gracias a esas campañas, corremos el riesgo de herir sensibilidades. Es cierto que muchas veces uno no sabe como acertar. Creo que es buen consejo el no esforzarse en hacerlo, pero en temas tan sensibles, me parece prudente callar si no se sabe y opinar solo si se conoce. 

Hay que considerar que también aquí, como en cualquier ámbito de la vida, aparecen voces individuales que hablan en nombre de todo el colectivo, en la mayor parte de casos, sin otra autoridad que la personal. Desde el cirujano que afirma "nosotros preferimos como primera alternativa", y la frase se completa con casi tantas opciones como especialistas son consultados, a la paciente que pide en nombre de todas que no se las llame luchadoras, valientes o miedosas, siendo también aquí válidos tantos adjetivos y opiniones como pacientes. Y en ese contexto, el hoy día frecuente indignado se mueve como pez en el agua.

Como conozco un poco esta materia, y pese a tener la certeza de herir varias sensibilidades, transmito algunas opiniones que tal vez a alguien le pueden resultar interesantes.

Lo más importante es insistir en que no se debe confiar en la autoexploración mamaria cuando hablamos de diagnóstico precoz en cáncer de mama. Si una mujer es capaz de palpar un nódulo de nueva aparición, lo más probable es que no se trate de una lesión de pocos milímetros, que es la situación deseable, y ante la que nos encontramos cuando aplicamos lo verdaderamente útil en diagnóstico precoz de cáncer de mama, y no la autoexploración: las pruebas radiológicas, fundamentalmente la mamografía. Hoy día sigue habiendo un número absurdamente alto de mujeres que no se realizan una mamografía o que confían exclusivamente en la autoexploración. Terrible error.

Por otro lado, hay que frenar urgentemente la moda de las mastectomías profilácticas. Por parte de todos. Someterse a un procedimiento quirúrgico agresivo por miedo es al menos discutible. Y en este caso, la agresividad quirúrgica no es desdeñable y las alternativas reconstructivas no son gratis: siempre hay un peaje. 

En esta línea de la cirugía profiláctica siempre me ha llamado la atención que cuando explico a la paciente que la mastectomía profiláctica disminuye la incidencia de cáncer de mama en caso de mutación genética, pero que en ese caso la mastectomía no implica mayor supervivencia, las pacientes solicitan mastectomía, casi siempre por el lógico motivo de al menos disminuir la posibilidad de tener que someterse a una quimioterapia o una radioterapia, además de a la cirugía que ya sí sería inevitable. Sin embargo, cuando pido que no fumen, que es la medida más eficaz para evitar un cáncer, me dicen que no pueden. Quíteme las mamas que tengo una mutación, pero no me pida que deje de fumar. Merece la pena recordar que fumar aumenta hasta un 30% el riesgo de cáncer de mama, pero es que produce el 84% de los cánceres de laringe, por ejemplo. Y a ese no hay miedo. Como dice la doctora Martí, ginecóloga del Hospital La Paz con una dedicación especial al cáncer de mama, creo que la cancerofobia ligada a un órgano no tiene mucho sentido.

Otro punto para mi muy importante, es que estoy en contra de pasarle la responsabilidad final absoluta al paciente respecto la toma de decisiones, algo que acato tan solo porque así me lo impone la ley general de sanidad. La actitud paternalista no es lo mío, pero desde luego que tampoco soy partidario de decirle al paciente "usted decide", ya que por muy larga que sea la o las consultas, jamás tendrá el conocimiento de quienes creo que deberían tomar la decisión final respecto al tratamiento de la enfermedad: los médicos que llevan años viviéndola a diario y tomando decisiones al respecto. 

Muchas opciones son posibles, pero solo una es la mejor. El problema radica en que no todos ponemos en lo más alto del podium a la misma alternativa. Por todo ello, considero que un médico debe mojarse, y que un paciente puede tranquila y legítimamente buscar segundas opiniones. No muchas, ojo, que los médicos somos capaces de volver loco al más cuerdo, pero información es poder. Y la ley se encarga de empoderar (curiosa palabra que encontramos hoy día en cualquier lado) a los pacientes, y facilitar la actitud casi contemplativa (cobarde, diría) del profesional. 

También esto supone broncas diarias. En cáncer de mama, todo está cambiando. El tratamiento de los tumores con crioablación, tratamiento ambulatorio sin anestesia general, es efectivo y puede sustituir a la cirugía en pacientes mayores. El resultado del tratamiento con hormonoterapia en muchos tumores de forma previa a la cirugía, aporta mucha información para una mejor toma de decisiones, y puede merecer la pena. Y podría seguir con muchos avances científicos que poco a poco van cambiando el tablero del cáncer de mama, aunque a pacientes y profesionales nos chirríen algunos conceptos. Infórmese. Pregunte.

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Por último. No minusvaloremos la secuela estética. Es el tipo de cáncer, entre los más frecuentes que mayores secuelas estéticas evidentes implican en quien lo sufre. Ni la cirugía de próstata, ni de pulmón o colon, otros cánceres de alta letalidad y prevalencia, mutilan externamente al paciente como lo hace el cáncer de mama en muchas ocasiones en las que una tumorectomía (quitar solo el tumor) no es posible. Paliar esas secuelas no es estética, aunque sea electivo, aunque muchos del gremio nos empeñemos en decírselo así a pacientes y familiares. Esas secuelas pueden combatirse. No lo dude.