Los neurotransmisores generan pasión primaveral

El cambio horario nos afecta y crea un vaivén emocional, ya que es un proceso de adaptación de la salida de la oscuridad a la luz.

(Foto de ARCHIVO) Un hombre cambia la hora en su reloj, a 27 de marzo de 2025, en Madrid (España). Marta Fernández / Europa Press 27/3/2025Europa Press

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Inicialmente, la ansiedad y los trastornos mentales se agudizan. Sin embargo, la adaptación se instala en esta franja de primavera a verano. Cuatro neurotransmisores son generados por el cerebro: la serotonina, las endorfinas, la dopamina y la oxitocina, produciendo felicidad y bienestar.

La dopamina es un potente antidepresivo y regula el estado mental. La serotonina es la hormona del bienestar y la relajación, y aumenta el deseo sexual. Es evidente que todo esto está influido por un entorno saludable o tóxico. Las endorfinas son la morfina natural, sin los efectos secundarios de los opiáceos; eliminan el dolor y aportan felicidad. Se estimulan con el ejercicio físico, cantar o bailar. Por ello, creo en la musicoterapia y, en especial, en el flamenco por su alegría, estimulación e incitación al movimiento, así como por su capacidad de evocar recuerdos en personas con Alzheimer.

Al final, y muy presente en verano, se produce la oxitocina, u hormona del enamoramiento, del abrazo y de un estado emocional muy satisfactorio. Por eso es la época de los amores de verano y de las infidelidades. Surge una pasión desbordada.

El buen tiempo y las salidas favorecen este contacto social. Sin embargo, también hay un efecto negativo en psicópatas y en trastornos bipolares de personalidad, donde desaparece la fase depresiva y se instala la de manía o exaltación, permitiendo que depredadores sexuales campen a sus anchas. Todo tiene su lado positivo y negativo. Vivamos y dejemos vivir. 

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¡Bienvenida, primavera!