EL BISTURÍ
Rinosetoplastia estética y funcional: cerrada o abierta
La rinoseptoplastia es una técnica quirúrgica ideada para mejorar la forma y la función de la nariz. Verse mejor, respirar mejor. Comenzamos así una serie de artículos destinados a explicar una de las cirugías más realizadas en España en el campo de la cirugía plástica de la cara: la cirugía de nariz

Las diferencias entre la rinosetoplastia abierta y cerrada
La opción de la rinoseptoplastia cerrada, trata la pirámide nasal y el tabique nasal, con sus estructuras óseas y cartilaginosas, sin requerir incisiones externas visibles a diferencia de la abierta. Se realiza a través de cicatrices ubicadas dentro de las fosas nasales, es decir, invisibles, que permiten al cirujano acceder a las estructuras nasales sin necesidad de cortar la columela, la estructura que separa los dos orificios de la nariz, ni los márgenes laterales de los cartílagos alares ni sus proyecciones laterales.
La ausencia de cicatrices externas, visibles siempre aunque se pudiesen disimular, y de una menor inflamación postoperatoria, son algunas de las ventajas más destacadas de este enfoque, que además resulta en una recuperación más rápida. Está demostrado que la rinoseptoplastia cerrada puede ofrecer resultados estéticos y funcionales comparables a la técnica abierta, con tasas de complicaciones muy bajas y una alta satisfacción entre los pacientes. Además, es efectiva en la corrección de deformidades nasales tanto leves, como moderadas y severas, con tiempos quirúrgicos de una duración más corta respecto la técnica abierta.
Aunque la rinoseptoplastia abierta ofrece mayor visibilidad y acceso a las estructuras nasales, lo que puede ser beneficioso y cómodo para el profesional en el tratamiento de casos complejos, la técnica cerrada presenta ventajas significativas en términos de menor invasividad y recuperación más rápida. La elección entre ambas técnicas depende de dos factores habituales en cualquier tipo cirugía: las necesidades específicas del paciente y la experiencia del cirujano .
Sin ninguna duda, la rinoseptoplastia cerrada puede aplicarse en pacientes que requieren modificaciones en la forma de su nariz, ajustes tanto en la punta nasal, cartilaginosa, como en el dorso óseo y cartilaginoso (desviaciones del dorso, y prominencia de la giba dorsal o "caballete"). También es adecuada para aquellos que desean mejorar la función respiratoria nasal, pudiéndose tratar las desviaciones del septo y el aumento de tamaño o hipertrofia de los cornetes nasales.
Sin embargo, esto no quiere decir que una rinoseptoplastia abierta no tiene indicación. En casos de deformidades nasales de especial complejidad y de revisiones quirúrgicas (rinoseptoplastia secundaria, terciaria...), la técnica abierta que se sirve de cicatrices, al menos en la columela, puede ser la opción más apropiada, debido a la necesidad de una mayor exposición de las estructuras o tener que añadir grandes segmentos cartilaginosos de otras partes del cuerpo.
Las complicaciones asociadas con la rinoseptoplastia cerrada son generalmente menores y menos frecuentes en comparación con la técnica abierta. Comunes a ambas se incluyen la obstrucción nasal, sangrado, infección y resultados estéticos insatisfactorios . El manejo postoperatorio incluye el uso de un taponamiento nasal y férula externa, analgésicos comunes, reposo relativo y cuidados específicos para minimizar la inflamación y promover una recuperación óptima.
En definitiva, la rinoseptoplastia cerrada representa una opción efectiva y menos invasiva para la corrección de deformidades estéticas y funcionales nasales, ofrece ventajas significativas en términos de recuperación, especialmente en pacientes seleccionados adecuadamente, pero la elección entre una u otra técnica debe basarse en una evaluación cuidadosa de las necesidades del paciente y la experiencia del cirujano.