fONENDO
Ver bien es un lujo…que debería ser un derecho y gotas, ojos y un pegamento de película
FONENDO
Hay quien dice que la vida se ve mejor a través de unas buenas gafas. Y razón no le falta. Sobre todo, si no puedes permitírtelas. Porque una cosa es tener "miopía emocional" y otra muy distinta no poder leer el cartel del autobús porque tu cuenta corriente también está desenfocada.
No hace mucho, en Pamplona, se ha vivido una de esas noticias que te devuelven un poco la fe en el ser humano (sí, incluso en lunes). En el Hospital San Juan de Dios, un centenar de personas en situación vulnerable han recibido revisiones ópticas y, lo más importante, gafas nuevas totalmente gratuitas gracias al proyecto Ver para Crecer.
Y no hablamos de gafas rescatadas del cajón de los horrores ópticos —esas de pasta naranja que solo se ponen los hipsters valientes—. No. Hablamos de gafas graduadas, hechas a medida y entregadas por ópticas y ópticos voluntarios con más corazón que marketing.
La iniciativa, impulsada por la Fundación Cione Ruta de la Luz (sí, también el nombre suena a Jedi solidario), ha contado con el apoyo de trabajadores sociales, entidades como Fundación Xilema, el Comedor Solidario París 365 o el Centro Penitenciario de Santa Lucía. Porque, al fin y al cabo, ver bien no solo mejora la visión: también mejora la vida.
Y es que no tener gafas puede impedirte estudiar, trabajar o simplemente no chocar con las farolas. Así que gracias, de verdad, a quienes se arremangan para que otros puedan ver con claridad un futuro mejor.
Dicen que la vista es el sentido más valorado por la mayoría. En Pamplona, también ha sido el más compartido.
Y también dicen que hay que mirar dos veces antes de actuar. Especialmente si lo que estás a punto de hacer es ponerte unas gotas... y lo que tienes en la mano es pegamento para uñas postizas.
Sí, parece chiste, pero no lo es. Ocurrió en EE. UU., donde una mujer se aplicó por error el pegamento en el ojo izquierdo, pensando que era su colirio habitual. El resultado: hospital, dolor intenso, un párpado cerrado como una caja fuerte y una lección que ya ha visto más gente que el tráiler de “La Sirenita”.
La historia se volvió viral porque su hija la compartió en TikTok. La buena noticia es que su madre, aunque sigue recuperándose, está recibiendo muchísimo cariño en forma de likes, donaciones y mensajes del tipo “¡Ánimo, pegamento no va más!”.
Y aunque la situación no es para tomársela a risa (eso lo dejamos para el ojo clínico de los guionistas de comedia), lo cierto es que nos deja una enseñanza muy seria: las gotas van en el baño, el pegamento en el cajón... y la vista, por favor, siempre clara.
O como diría cualquier madre con sentido común: “¡No pongas cualquier cosa en los ojos, por el amor de las córneas!”