"Aconsejo siempre hidratar la vagina cada noche": Lola Ibáñez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico
La experta explica por qué este gesto de autocuidado puede marcar la diferencia en tu salud íntima a partir de los 45.
“Si tú sabes lo que va a pasar en tu cuerpo, puedes poner remedio”, afirmó Ibáñez durante la charla sobre salud vulvovaginal.
Cada vez más profesionales de la salud advierten que la sequedad vaginal, la pérdida de elasticidad y los problemas del suelo pélvico siguen siendo temas poco visibilizados, a pesar de afectar a millones de mujeres a partir de los 40. Con motivo del próximo Día Mundial de la Menopausia, la marca de salud íntima femenina INTIMINA organizó en Madrid un encuentro titulado 'Florecer a partir de los 45', centrado en la salud vulvovaginal, el autocuidado y los cambios fisiológicos propios de esta etapa. Una de las voces más claras del encuentro fue la de Lola Ibáñez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, que lanzó una recomendación directa: "Yo sí aconsejo siempre que os hidratéis por la noche."
La fisioterapeuta especializada Lola Ibáñez detalló cómo los cambios hormonales afectan a la estructura del suelo pélvico femenino.
La hidratación vaginal: rutina de salud, no de estética
Esa frase condensa una práctica de autocuidado íntimo que muchas mujeres aún no conocen, pero que puede marcar la diferencia. Y no, no se trata de una recomendación exclusiva para mujeres en menopausia. Ibáñez dejó claro que la hidratación vaginal nocturna es útil a cualquier edad, especialmente en contextos de sequedad provocada por infecciones recurrentes, uso de antibióticos o predisposición individual. "Esto lo puede hacer cualquier mujer, a cualquier edad", explicó. La hidratación debe hacerse tanto por fuera (con crema especial en los labios mayores y menores, donde la piel puede resecarse y perder elasticidad) como por dentro, utilizando óvulos o perlas de aceite que nutran la mucosa vaginal, ayuden a mantener su acidez natural y prevengan molestias, infecciones o dolor durante las relaciones sexuales.
El uso de hidratantes vulvares cada noche ayuda a prevenir la sequedad y el envejecimiento de la piel en la zona íntima.
La caída de estrógenos con la edad o tras ciertos tratamientos médicos influye directamente en el estado del tejido vulvovaginal. La mucosa pierde grosor, se reseca y puede retraerse. Pero los efectos no se limitan a la superficie: también se debilitan los tejidos de sostén del suelo pélvico, lo que puede favorecer problemas como la incontinencia urinaria o incluso el prolapso de órganos como la vejiga, el útero o el recto, cuando descienden de su posición habitual. Esta condición, más frecuente de lo que se cree, puede provocar sensación de peso en la pelvis, molestias al caminar o durante las relaciones sexuales, y en casos avanzados, requerir intervención médica. Como explicó Ibáñez durante su intervención, "cuando tú eres joven, los labios tienen plieguecitos... luego se vuelven más como piel seca, se retraen". Por eso, cuidar esta zona cada noche con productos adecuados no es una cuestión estética, sino una forma de preservar la salud íntima, reducir el riesgo de infecciones y mantener una mejor calidad de vida.
Ejercitar el suelo pélvico también es prevención
Durante el encuentro también se abordaron otros aspectos fundamentales del bienestar íntimo, como el estado del suelo pélvico. Lola Ibáñez subrayó que muchas mujeres desconocen si su musculatura está debilitada o tensa, y que antes de lanzarse a utilizar dispositivos como bolas chinas o ejercitadores vaginales es importante acudir a una valoración fisioterapéutica. "Si tienes hipertonía y empiezas a usar bolas, puedes empeorar los síntomas", advirtió.
Las bolas de peso progresivo permiten trabajar la musculatura del suelo pélvico mientras se camina o se realiza actividad suave.
En casos de exceso de tensión, recomendó el uso de masajeadores externos con vibración para relajar la musculatura perineal. Una práctica sencilla y sin riesgo, que puede hacerse en casa mientras se está sentada sobre una superficie blanda. Para quienes sí necesitan fortalecer, explicó cómo utilizar el dispositivo KegelSmart, que combina vibración guiada y ciclos de contracción de cinco minutos diarios, adaptándose al nivel muscular de cada usuaria. También mostró el uso progresivo de bolas vaginales con diferentes pesos, empezando por la más ligera y usándola en movimiento (caminando o en elíptica) pero nunca en reposo. "Si se te cae la bola antes de llegar al baño, necesitas fortalecer el suelo pélvico. Pero no es cuestión de hacerlo sin control."
KegelSmart guía la contracción del suelo pélvico con vibraciones suaves y es apto para rutinas de fortalecimiento adaptadas.
Otro bloque de la sesión se dedicó al ejercicio físico. Ibáñez explicó cómo muchas rutinas deportivas habituales pueden perjudicar el suelo pélvico si no se realizan con conciencia postural. "Muchas mujeres hacen abdominales o sentadillas mandando presión hacia abajo. Lo primero es aprender a abrir espacio entre el abdomen y la pelvis, activar el transverso abdominal correctamente", señaló. Recordó que después del embarazo o con el paso del tiempo, la biomecánica cambia, y entrenar sin revisar estos patrones puede generar lesiones o incontinencia.
Los datos lo respaldan. Según la nota de prensa difundida por INTIMINA, el 78% de las mujeres considera que los síntomas de la menopausia están invisibilizados. Y entre los más frecuentes, destacan la sequedad vaginal, la pérdida de deseo sexual y los problemas con el suelo pélvico. Abordarlos desde la información y el autocuidado no solo es posible, sino necesario. Como concluyó Ibáñez, "si tú sabes lo que va a pasar en tu cuerpo, puedes poner remedio; si no lo sabes, vas como pollo sin cabeza".