ESdiario

Compresiones nerviosas

El síndrome del túnel carpiano, motivos, consecuencias y cómo cuidarlo

Sindrome del túnel carpiano

Sindrome del túnel carpiano

El sistema nervioso central, núcleo de operaciones de nuestro organismo, recibe toda la información del cuerpo y determina las órdenes para que se ejecuten, tanto aquellas voluntarias, como mover un brazo o leer un libro, como las involuntarias, como sudar o hacer la digestión. Para que ese trasiego de información desde y hacia el sistema nervioso central funcione adecuadamente, el organismo dispone del sistema nervioso periférico, cables que se ramifican hasta los puntos más alejados del cerebro.

Estos cables, los nervios, atraviesan múltiples estructuras anatómicas con las que están íntimamente relacionadas. Algunos de esas localizaciones son canales o túneles tan estrechos, que la mínima inflamación en su interior comprime los nervios. Esto es precisamente lo que le ocurre al nervio más importante para la sensibilidad de la mano, el nervio mediano, a su paso por la muñeca a través de un canal estrecho, el canal carpiano. Estamos ante el síndrome de túnel del carpo.

El síndrome del túnel del carpo

En la muñeca, un canal formado por unos huesos y limitado en su parte superficial por un ligamento, es atravesado por muchos tendones alrededor del nervio mediano. Si esos tendones se inflaman por diversos motivos, malas posturas, sobresfuerzos, traumatismos, cambios hormonales (muy característico el embarazo) o la aparición de alguna masa en su interior, comprimen al nervio produciendo un adormecimiento de los dedos, desde el pulgar al cuarto dedo, sensación de pérdida de fuerza (en realidad es incapacidad de aplicar la fuerza correcta al estar dormidos los dedos) y molestias en toda la extremidad. Los pacientes cuentan característicamente que las molestias les despiertan por la noche y deben agitar la mano para notar cierto alivio.

La respuesta terapéutica

En estos casos de compresión del túnel del carpo, se obtiene buena respuesta terapéutica empleando durante tres meses férulas nocturnas para dormir, momento en el que podemos flexionar la muñeca comprimiendo más ese nervio y agravando los síntomas. Si tras una evaluación correcta la clínica de los pacientes no mejora tras ese periodo con férula, una intervención quirúrgica bajo anestesia local en la que seccionanos el ligamento ubicado en la parte superficial del canal del carpo, libera los tendones y el nervio afectado. De esta forma, no eliminamos la inflamación en los tendones, pero sí conseguimos descomprimir el canal, de tal forma que no siga sufriendo el nervio afectado. Esa misma noche tras la intervención, el paciente percibe una notable mejoría.

Este ejemplo del canal carpiano nos sirve para explicar múltiples compresiones nerviosas en distintas localizaciones del organismo, en las que se comprimen los nervios del sistema nervioso periférico. Los pacientes diabéticos lo sufren con especial intensidad, y en la evolución de la enfermedad influyen mucho esas lesiones. Diabéticos o no, destaca la compresión en el codo del nervio cubital, la del nervio plantar a nivel del tobillo, y por supuesto todas las afectaciones que se producen a nivel de la columna vertebral inmediatamente después de la salida de esos nervios desde la médula espinal, las conocidas como hernias discales, lumbares o cervicales fundamentalmente.

La respuesta a la cirugía

Una cirugía de descompresión nerviosa no es algo que deba tomarse a la ligera. Los malos resultados no son infrecuentes, y la alta capacitación del equipo quirúrgico es fundamental en casos complejos. Si en procedimientos aparentemente sencillos, como la descompresión del canal carpiano, muchas veces nos encontramos con resultados precarios o técnicas deficientemente ejecutadas, imagínense lo que podemos observar cuando la cirugía es de mayor envergadura, como el tratamiento de hernias de los discos intervertebrales en la columna. 

Incluso, y tampoco son pocos los casos, técnicas perfectamente ejecutadas se acompañan de resultados limitados por distintos factores: mala situación preoperatoria, cicatrización perineural excesiva, etc. Hay pacientes que atraviesan por calvarios tras una cirugía, y se vuelven dependientes de las unidades del dolor. La cicatrización aberrante alrededor de un nervio puede ser terrible. Una mala liberación del nervio puede empeorar la clínica.

No se trata de infundir miedo al personal acerca de estas lesiones. Pero es conveniente, como en cualquier patología, lo sé, elegir adecuadamente en manos de quién ponemos la salud de nuestros nervios para intentar optimizar los resultados finales obtenidos, o al menos aumentar las posibilidades de obtener éxitos en el postoperatorio.

tracking