Ni yogur ni suplementos: el superalimento olvidado que regenera la microbiota
Está científicamente demostrado que esta bebida láctea, de fácil acceso en supermercados, ayuda a nuestra salud, y no solo la del intestino

Una niña bebe yogur de un vaso
Existe una bebida fermentada que podemos encontrar en supermercados como Mercadona y que es mucho más rica y diversa en microorganismos que la mayoría de los yogures. La evidencia científica respalda esta afirmación: este producto puede modular la microbiota intestinal de manera más profunda y amplia, con beneficios que van desde la reducción de síntomas del Síndrome del Colon Irritable, la salud metabólica y el sistema inmunitario. Se trata del kéfir.
La composición única del kéfir
Los granos de kéfir contienen una mezcla compleja de Lactobacillus, Bifidobacterium, acetobacterias y levaduras como la Saccharomyces. Esta variedad de componentes produce metabolitos como ácidos grasos de cadena corta (AGCC), exopolisacáridos y péptidos antimicrobianos, que alimentan bacterias buenas para el cuerpo y ayudan a combatir diferentes patógenos. Un estudio sistemático en la revista Frontiers in Nutrition destaca la función moduladora en el sistema inmunitario y en el metabolismo del kéfir, superando esta misma acción en el yogur.
Beneficios de tomar kéfir diariamente
Tomar kéfir todos los días altera la composición intestinal de forma intensa y profunda. Esto se demostró en un ensayo controlado con pacientes con síndrome metabólico, doce semanas de ingesta redujeron la inflamación y mejoraron la barrera mucosa.
Otro análisis reciente acerca de los beneficios del kéfir mostró un aumento de la producción de butirato, combustible de las células intestinales. El yogur es conocido por tener un efecto transitorio por poseer pocas cepas viables; sin embargo, el kéfir introduce cambios a largo plazo gracias a la fermentación anaeróbica y las levaduras resistentes a los ácidos grasos.
El kéfir es mejor que el yogur por esto
Mientras un yogur normal que tienes en la nevera ofrece de dos a cinco bacterias beneficiosas para el cuerpo humano, el kéfir ofrece más de 30 tipos y que resisten mejor el viaje del estómago al intestino.
Además, elimina la lactosa en un 99%, perfecto para aquellas personas con intolerancia a este azúcar, y sus metabolitos prebióticos potencian la microbiota autóctona.
Beneficios sistémicos y cómo consumirlo
El kéfir tiene beneficios que van más allá del intestino, extendiendo sus beneficios al resto del cuerpo. Varios estudios muestran que reduce el colesterol ‘malo’ (LDL) y marcadores de inflamación, especialmente cuando se usa kéfir tradicional. En este ensayo aleatorizado en hombres con colesterol alto se notaron bajadas de hasta el 10% en colesterol total malo tras entre 4 y 8 semanas de toma de kéfir.
Para comenzar a tomar kéfir, lo mejor es hacerlo con pequeñas dosis de entre 100 y 200 ml al día (un vaso pequeño por la mañana o antes de dormir) y ve subiendo hasta el medio litro cuando lo toleres bien, al menos entre uno y dos meses para notar los efectos. Puedes tomarlo solo, en batidos con frutas o como base en aderezos. Si tienes una intolerancia severa a la lactosa, puedes consumir variantes con agua o leche de coco.
Recuerda siempre consultar con tu médico en caso de estar embarazada o si tomas algún medicamento para evitar hinchazones iniciales.