Adiós al 'es normal': una ginecóloga española destapa que los cambios menstruales tras el COVID no son casualidad (y nadie los estaba midiendo)

Cambios menstruales tras el COVID y el sesgo de género en medicina según Miriam Al Adib

Los cambios en la menstruación tras el COVID han sido una experiencia compartida por miles de mujeres, aunque durante meses apenas se investigaronGetty Images

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Durante la pandemia ocurrió algo que miles de mujeres reconocen perfectamente, pero que tardó demasiado en entrar en la conversación científica. Cambios en la menstruación tras pasar el COVID o tras la vacunación. No eran casos aislados. Eran patrones que se repetían. Y, aun así, durante meses apenas hubo respuestas. "Durante la pandemia miles de mujeres empezaron a hablar de cambios en su menstruación… Sin embargo, al principio apenas había investigación sobre ello", según explica en una publicación Miriam Al Adib. La clave no está solo en lo que pasó, sino en por qué nadie lo estaba estudiando. La publicación, compartida en su perfil de Instagram, se ha hecho viral, superando los 3.000 'me gusta' y rozando los 200 comentarios de mujeres que relatan experiencias similares.

La base del problema es tan simple como incómoda: lo que no se mide, no existe en términos científicos. Y si no existe en la evidencia, difícilmente llega a la práctica clínica. Durante los primeros meses de la pandemia, los estudios se centraron en la mortalidad, los efectos respiratorios o las secuelas más visibles del virus. La salud menstrual, sin embargo, quedó fuera del radar.

"Esto tiene mucho que ver con algo de lo que todavía hablamos poco: los sesgos de género en medicina y la falta histórica de investigación en salud femenina", señala la especialista.

Porque mientras los datos oficiales tardaban en llegar, las consultas médicas y las redes sociales se llenaban de testimonios: ciclos irregulares, reglas más abundantes, ausencia de menstruación o síntomas hormonales alterados. La experiencia colectiva iba por delante de la ciencia.

El sesgo de género en medicina que explica los cambios menstruales tras el COVID

Durante décadas, gran parte de la investigación biomédica se ha construido sin integrar adecuadamente las diferencias biológicas y hormonales de las mujeres. El resultado es una falta de datos en áreas tan básicas como el ciclo menstrual.

"Llevo más de 20 años trabajando en salud femenina… escuchando historias que muchas veces empiezan con 'me dijeron que era normal'", explica. Esa normalización ha sido, en muchos casos, una forma de invisibilización.

Porque cuando un síntoma no encaja en lo estudiado, se minimiza. Y cuando se minimiza de forma sistemática, se convierte en un patrón.

De la consulta a la tesis: investigar lo que miles de mujeres ya estaban contando

Lo más relevante de este caso es que no se ha quedado en el terreno de la percepción. La propia Miriam Al Adib decidió trasladar esas preguntas al ámbito científico. "Decidí llevar muchas de las preguntas que veía en la consulta también al terreno científico", afirma.

Ese paso ha culminado en una tesis doctoral centrada precisamente en el impacto del COVID y la vacunación en la salud menstrual. Un trabajo que parte de una evidencia básica pero olvidada: la experiencia de las pacientes también es un dato.

Según explica la propia Miriam Al Adib en su blog, uno de los puntos clave de su investigación es que no todas las mujeres parten del mismo contexto clínico, por lo que analizar los cambios menstruales en términos generales puede ser insuficiente.

En su tesis, detalla que se han tenido en cuenta perfiles específicos como mujeres con endometriosis, síndrome de ovario poliquístico (SOP) o situaciones como la perimenopausia o la amenorrea secundaria, factores que pueden modular tanto el ciclo como la respuesta a infecciones o vacunas.

En su trabajo también analiza variables como cambios en el sangrado, duración del ciclo, dolor menstrual o síntomas asociados como fatiga o irritabilidad, reforzando la idea de que la salud menstrual es un indicador clínico complejo y no un dato secundario.

La pandemia ha actuado, en este sentido, como un catalizador. Ha puesto sobre la mesa una realidad que ya existía, pero que no estaba siendo investigada con la profundidad necesaria.

Salud menstrual y COVID: cuando la evidencia llega después de la experiencia

El caso de los cambios menstruales tras el COVID refleja algo más amplio. La necesidad de repensar cómo se construye la evidencia científica. No basta con medir lo evidente. Hay que saber qué preguntas hacer.

Cuando miles de mujeres describen el mismo patrón, el enfoque no puede ser descartarlo como casualidad. Debe ser investigarlo.

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Como resume en su propia publicación: "Cuando miles de mujeres dicen lo mismo… quizá no es 'normal'. Quizá hay que investigarlo". Porque la salud menstrual no es un detalle menor. Es un indicador clave del estado general del organismo. Y entender cómo factores como infecciones o vacunas pueden influir en ella no es una opción. Es una necesidad científica.