El olor de tu ombligo puede alertarte del Parkinson: el hallazgo científico que lo cambia todo
Un equipo de científicos ha descubierto que el olor atrapado en el ombligo guarda un secreto químico capaz de diagnosticar la enfermedad de Parkinson antes de que aparezcan los primeros temblores
Te contamos todo sobre este sorprendente descubrimiento.
Durante años, la ciencia ha buscado una forma rápida, barata y sin agujas de detectar el Parkinson antes de que sea demasiado tarde. La respuesta no estaba en análisis de sangre complejos ni en costosas resonancias, sino en un rincón del cuerpo al que casi nadie presta atención: el ombligo.
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del prestigioso Instituto Fraunhofer IIS de Alemania (publicado en la revista Scientific Reports) ha demostrado que el sebo y las moléculas que se acumulan en el ombligo emiten una "huella de olor" única en las personas que padecen esta enfermedad neurológica.
Del caso de Joy Milne al laboratorio alemán
La historia de este descubrimiento científico comenzó con un caso extraordinario: el de Joy Milne, una enfermera británica con un olfato prodigioso que percibió un olor almizclado e inusual en su marido 12 años antes de que le diagnosticaran Parkinson. Aquello motivó a la Universidad de Mánchester a investigar el sebo cutáneo de la espalda y el pecho.
Sin embargo, el equipo alemán dio un paso más allá al preguntarse en qué parte del cuerpo se concentran mejor estas sustancias químicas sin que el lavado diario o la ventilación las alteren por completo.
Tras tomar muestras con hisopos en la nariz, las orejas y el ombligo, descubrieron que el ombligo era la zona más reveladora.
¿Cómo funciona la prueba?
Escuchando la luz del olor
El procedimiento desarrollado en Alemania combina la química de la piel con una física sorprendente:
* Toma de muestra: Se pasa un simple bastoncillo de algodón por el interior del ombligo.
* Luz láser infrarroja: La muestra se introduce en un dispositivo que la ilumina con frecuencias de luz invisibles.
* Espectrometría fotoacústica: Al absorber la luz láser, las moléculas del olor se calientan microscópicamente, se expanden y emiten ondas de sonido.
* El "sonido" de la enfermedad: El sistema mide ese sonido y, analizando solo cinco frecuencias clave, un software es capaz de identificar los compuestos orgánicos volátiles (COV) característicos del Parkinson.
¿Por qué cambia el olor del cuerpo?
El Parkinson no es solo una enfermedad del cerebro; afecta al sistema nervioso autónomo, alterando la producción de las glándulas sebáceas de la piel. Esto cambia la composición de los lípidos y hace que el cuerpo produzca una mezcla distinta de compuestos químicos. Al ser un pliegue protegido, el ombligo actúa como un "reservorio" ideal para medir estos biomarcadores.
El futuro del diagnóstico precoz
Actualmente, cuando a un paciente le diagnostican Parkinson tras la aparición de temblores o rigidez, ya se ha perdido un porcentaje muy elevado de las neuronas dopaminérgicas.
Aunque el estudio alemán se encuentra en una fase inicial con un grupo reducido de participantes y debe probarse a gran escala, abre la puerta a algo histórico: pruebas de cribado masivas, indoloras y de unos pocos minutos que permitan detectar la enfermedad en sus fases más tempranas y aplicar tratamientos neuroprotectores a tiempo.