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Pico y pala contra el muro verde

Una propuesta para desideologizar la sostenibilidad y recuperar el ecologismo a través del rigor de los datos, el mercado y el consenso social.

Imagen generada por Inteligencia Artificial que simboliza la derribada del

Imagen generada por Inteligencia Artificial que simboliza la derribada del "muro verde" del ecologismo.

Armando Paz
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Durante años, en España declararse ecologista siendo liberal o conservador provocaba el mismo efecto que pedir sólo una ensalada mixta en el Casco Viejo donostiarra: silencio incómodo y miradas hostiles de sospecha. El medio ambiente parecía patrimonio exclusivo de una izquierda que, con frecuencia, confundió la sostenibilidad con una liturgia de prohibiciones, culpa colectiva y cierto gusto por el sacrificio ajeno.

Por eso tiene algo de “pica en Flandes” la aparición de El ecologista de derechas, de Toni Timoner y Luis Quiroga. Un título provocador que, en realidad, hace justo lo contrario de lo que aparenta: no levanta un muro ideológico, -otro más-, sino que se aplica a derribarlo para llevar luz y aire fresco al que hasta ahora parecía ser coto privado de los zurdos. Y lo hace con el pico y pala del trabajo con datos, historia y bastante sentido común.

Su diagnóstico inicial sobre cuál ha sido el resultado de esa tradicional visión sesgada va a levantar más ampollas que las que adornan a un sueco dormido al sol en su primer día de playa en Javea. Con esa visión unívoca de las políticas llamadas “progresistas” no llega el progreso ambiental sino la ineficacia en la consecución de los objetivos marcados y un debate crispado, socialmente frágil y políticamente inestable. Quizás es lo que buscan algunos, más empeñados en el fruto electoral que en la defensa real de nuestro medio natural.

Por eso, pico y pala, pala y pico, Timoner y Quiroga, Quiroga y Timoner, proclaman sin complejos que la política climática, si quiere aspirar a ser duradera y sostenible, no puede ser arma para confrontar sino herramienta para construir consensos sociales ampliamente aceptados y aceptables. Entre generaciones y entre quienes piensan diferente. 

No puede levantarse e imponerse artificialmente como un corsé asfixiante en contra de la mayoría social a la que pretende implicar. Debe empezar en el bolsillo —en el recibo de la luz, el coste de llenar el depósito o en la seguridad del suministro para no depender del exterior— y avanzar desde ahí hacia el clima. No al revés, rematan.

Así que los autores, -artífices también de otro acierto previo como fue la puesta en marcha del think tank Oikos-, nos recuerdan algo que roza el sacrilegio para los constructores de muros verdes: buena parte de los grandes avances medioambientales modernos nacieron hace décadas desde posiciones liberales y reformistas. 

Margaret Thatcher advirtió sobre el cambio climático antes de que muchos movimientos activistas existieran siquiera. En España, fue un Gobierno del PP en la primera legislatura de Aznar quien creó el primer Ministerio de Medio Ambiente, el primer plan de fomento de las energías renovables y la Oficina Española de Cambio Climático.

La tesis central del ensayo es aún más revolucionaria: quizá haya sido el capitalismo —con innovación, tecnología, mercado e inversión privada— quien más ha contribuido a reducir emisiones y mejorar la eficiencia energética. No el decrecimiento que anhela el romántico empobrecimiento del “contigo pan y cebolla”. Tampoco la pedagogía permanente del sermón, que nos demuestra cada día que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Lo interesante de la propuesta editorial no es que arrebate la bandera del ecologismo a la izquierda, con alarde de rigor técnico, científico y económico, sin negacionismos de bajo vuelo. Lo verdaderamente relevante es que lo hace para devolvérsela a la ciudadanía, a todos sin distinción de colores y credos. Porque cuidar nuestros recursos naturales y la vida en el planeta y aspirar a dejar un país más habitable a las próximas generaciones no debería ser una trinchera ideológica, sino la forma más elemental de madurez colectiva. 

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