Desde la bahía de Portmán

Desarrollo sostenible: Hacer el bien haciéndolo bien

Más de tres décadas después del fin de los vertidos, Portmán sigue esperando una recuperación que permita transformar su degradación en una oportunidad de futuro

Vista de la bahía de Portmán, en La Unión, desde el faroECOLOGISTAS EN ACCIÓN

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Miren Olcoz

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El informe Brundtland planteó por primera vez la unión de ecología y economía y defendió que el crecimiento económico y la protección del medio ambiente no son contrarios, sino que a largo plazo dependen uno del otro. El caso de Portmán y la Sierra Minera de Cartagena (Murcia) es uno de los puntos críticos de la costa donde la falta de consideración por el medio ambiente y el deterioro producido por la actividad minera, han lastrado el desarrollo económico y social de la zona. Sin reparación ambiental, la zona – a pesar de su enorme potencial - seguirá condenada al estancamiento.

El amplio consenso social sobre el desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible es una de las políticas con mayor respaldo social entre la sociedad española. A pesar de la creencia extendida de que la sociedad española está polarizada, la realidad que demuestran las encuestas y estudios sociológicos es que existe un consenso social muy amplio sobre la necesidad de proteger la naturaleza. El Barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), sitúa al medio ambiente como una de las principales preocupaciones de los españoles (tanto los votantes de derecha como los de izquierda reconocen la importancia de proteger el medio ambiente). El desacuerdo surge al plantear medidas concretas como aplicar impuestos o limitar determinados sectores productivos, sin embargo, la idea de evitar el daño ambiental, o de repararlo cuando ha sido dañado, es respaldada prácticamente por la totalidad de la población.

El origen de la unión entre ecología y economía

Se considera que el Informe Brundtland publicado en 1987 por la ONU es el origen del desarrollo sostenible. Su nombre procede Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra noruega que coordinó su redacción. A raíz de su publicación se extendió el convencimiento de que la humanidad tiene la capacidad de alcanzar un desarrollo que concilie el crecimiento económico, la equidad social y la protección ambiental. Este documento titulado “Nuestro futuro común”, marcó un punto de inflexión introduciendo por primera vez el concepto de desarrollo sostenible: un modelo de progreso que satisface las necesidades del presente sin poner en riesgo los recursos de generaciones futuras. El informe subrayó dos políticas fundamentales: respetar la naturaleza y usar los recursos de forma razonable.

Una idea, que es referencia obligada para analizar casos como el de bahía de Portmán, víctima del mayor atentado ecológico del Mediterráneo y la Sierra Minera de Cartagena donde décadas de explotación minera sin control fueron ejemplo de lo contrario: un modelo de desarrollo que priorizó el beneficio inmediato sobre la sostenibilidad ambiental, dejando una bahía colmatada de residuos y a la comarca sumida en el estancamiento que está lastrando a las generaciones posteriores. El pasado marcado por un desarrollismo que ignoraba el medio ambiente y el progreso local ha generado una paradoja: el mal estado ambiental de la zona es hoy el mayor lastre para su propia reactivación económica.

A pesar de los más de 35 años transcurridos desde 1990, fecha en la que finalizó el vertido, no se ha producido ningún avance significativo en la reparación del medio ambiente: la bahía de Portmán sigue colmatada y las calas limítrofes (El Gorguel y Cola de Caballo), también degradadas y abandonadas, presentan un paisaje postapocaliptico, que se extiende por toda la superficie de La Sierra Minera de Cartegena- La Unión, unos100 kilómetros cuadrados.

Resulta difícil de entender. La Unión y el Campo de Cartagena están en plena costa mediterránea, con un clima envidiable, muy cerca de las ciudades de Murcia y Cartagena. Cuentan además con todas las infraestructuras necesarias: autopistas, aeropuerto, ferrocarril, hospitales y universidades. Pese a ello, la zona sigue sin salir del estancamiento.

Portmán y la sierra minera, la oportunidad de hacer las cosas bien

Esta falta de desarrollo turístico en esta franja del litoral debería servir para aprovechar las lecciones aprendidas en otras zonas del litoral español y evitar la balearización. Se conoce como balearización al proceso de desarrollo urbanístico masivo, descontrolado y sin planificación sostenible del litoral. El concepto surgió en la prensa francesa a finales de los años 50 para referirse a lo que ocurría en las costas baleares durante el auge del turismo: crecimiento urbano rápido sin previsión de servicios, edificación masiva, pérdida de identidad y degradación ambiental. La Costa Blanca —especialmente la provincia de Alicante, con casos como Calpe, Benidorm o Torrevieja— y la Costa Cálida, en el litoral de La Manga del Mar Menor, sufren este mismo daño, causado por la falta de planificación sostenible del litoral.

El desarrollo futuro de Portmán debería parecerse más al de El Rompido, en la provincia de Huelva: un modelo de turismo sostenible de baja densidad que combina la integración del Paraje natural Marismas del rio Piedras y Flecha, la preservación de su identidad marinera y de la arquitectura tradicional de pescadores con actividades deportivas como el golf y los deportes náuticos.

Por otra parte, la Unión y el Campo de Cartagena podrían integrarse en el eje Murcia-Cartagena - germen de una futura conurbación entre la A-30 y el Mar Menor - con un modelo más centrado en el uso residencial que en el turístico.

El potencial de progreso social, económico y medioambiental de esta zona - actualmente degradada por la irresponsable actividad minera autorizada por el Estado - es gigantesco. Existe una gran oportunidad de desplegar un plan integral que impulse el aprovechamiento de los grandes recursos de la zona. Este plan debería abordar el vaciado total de la bahía de Portmán, el tratamiento de todas las balsas mineras dispersas por la sierra (según el Instituto Geológico y Minero existen en torno a mil), la limpieza de las calas de El Gorguel y Cola de Caballo, y la ampliación del Parque natural de Calblanque, mediante la integración de la franja costera desde el municipio de La Unión hasta el mar.

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Un plan de esta envergadura requiere, evidentemente, una inversión económica considerable. Pero a día de hoy nadie debería dudar de que el dinero mejor invertido es el que se dedica al desarrollo sostenible, ni de que el coste de no actuar es todavía mayor.