ESdiario
así lo hemos vivido

Sánchez pierde la batalla y las elecciones asoman: así hemos vivido una jornada frenética

¿Nos vamos de acampada a Sol o a Ceuta?

Mientras Sánchez acelera decretos ante la acampada de Sol, Ceuta cumple dos meses entre campamentos, insalubridad e incertidumbre, evidenciando las distintas velocidades con las que el Gobierno afronta cada crisis política

(Foto de ARCHIVO)
Decenas de personas continúan acampadas, a 29 de septiembre de 2026, en Madrid (España).

(Foto de ARCHIVO) Decenas de personas continúan acampadas, a 29 de septiembre de 2026, en Madrid (España).Diego Radames

Armando Paz
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hubo un tiempo en que acampar consistía en buscar un pinar, montar una tienda, escuchar grillos y dejar el lugar más limpio de como lo encontraste. Qué tiempos.

Ahora la acampada parece haberse convertido en una nueva modalidad de presión al gobierno. O de ariete del gobierno contra la oposición.

En Ceuta acampan desde hace dos meses miles de personas tras entrar por la fuerza e irregularmente en España en lo que Sánchez calificó como ataque a nuestra integridad territorial. En Madrid, cientos de activistas han plantado sus tiendas en la Puerta del Sol reclamando nuevas medidas de vivienda. Visualmente, el paisaje empieza a parecerse: esterillas, tiendas, pancartas y vocación de permanencia. Las letrinas se colapsan en los campamentos improvisados en Ceuta. Y las letrinas se colapsan en los establecimientos comerciales de Sol.

Lo que no colapsa es el gobierno, que aplica distinta velocidad a la solución de problema habitacional en las playas de Ceuta y de Maricarmen.

A Maricarmen la desalojaron un miércoles. El sábado había manifestación, el domingo unas 150 tiendas en Sol y ahí siguen y el martes el Gobierno ya llevaba al Consejo de ministros dos reales decretos ley de urgencia. Armengol se suma a la urgencia y convoca pleno extraordinario para el viernes para debatir su convalidación. Sánchez había prometido personalmente ponerse a trabajar en ello. Reconforta comprobar que Moncloa y sus terminales puede ser rapidísimos cuando ven rédito electoral.

Incluso algunos de los activistas y muchos de los ministros que califican de “fondo buitre” a la PYME propietaria del piso alquilado a Maricarmen, son propietarios de muchos más pisos que la pobre PYME, que solo cuenta con uno. Pero lo de menos para esas huestes es la verdad; tampoco estaban ni se les esperaba ante la pobre señora que se suicidó tras ser desahuciada hace pocas semanas. Fue en la Cataluña de Illa, no en el Madrid de Ayuso.

Por eso, aunque el problema de Maricarmen se ha resuelto por acuerdo de propiedad e inquilina con mediación del Ayuntamiento de Madrid, la izquierda sigue envuelta en esa bandera y Sánchez a la cabeza. Así no se habla de Ceuta.

Y es que en Ceuta llevamos dos meses desde el ataque, sigue la invasión y las playas abarrotadas de insalubridad y no se ve venir ningún Real Decreto-ley de urgencia.

Maricarmen merece una solución digna. Pero también la merecen los miles de ancianos de Ceuta que quieren bajar tranquilamente a comprar el pan, pasear junto al mar o entrar y salir de la casa que pagan — propia o alquilada— sin que su ciudad parezca un campamento permanente.

Esta parece ser la nueva sostenibilidad progresista: si plantas la tienda en el lugar adecuado y tu reivindicación coincide con la agenda gubernamental, el BOE puede llegar antes que el repartidor de pizzas.

Si el campamento aparece en Ceuta después de violentar ilegalmente una frontera española, la urgencia adquiere otro ritmo. Mucho más sostenible. Casi geológico.

Los ceutíes merecen un gobierno que gobierne y una izquierda que se preocupe de verdad de resolver los problemas de aquellos que más necesitan ayuda; no que se vaya de acampada festiva y de litrona cuando huele campaña electoral.

PD: A la hora de entregar este artículo, sigue la incertidumbre sobre si el delegado del gobierno pondrá fin a la aventura y desalojará la plaza madrileña ocupada, como le exigen las autoridades locales. Según lo que suceda, siempre nos quedará Ceuta.

tracking