23 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El Supremo se opone a los indultos de Sánchez

La medida de gracia que baraja el Gobierno "desenfoca el sentido del indulto porque dibuja una responsabilidad penal colectiva" y "pretende corregir la sentencia dictada" por el Supremo

| María Jamardo Tribunales

El Supremo no tiene la menor duda. Los indultos que el Gobierno de Pedro Sánchez prepara para liberar a los 12 presos separatistas catalanes condenados por sedición y malversación no están justificados ni por "razones de justicia" ni de "equidad" ni de "utilidad pública". Así lo ha expuesto el Alto Tribunal en el informe preceptivo, aunque no vinculante, que se ha hecho público este miércoles y que servirá para completar el emitido por la Fiscalía, en el mismo sentido, y avanzar con el trámite iniciado por el Ejecutivo.

La Sala Segunda de lo Penal que preside el magistrado Manuel Marchena, quien también fue el presidente del tribunal sentenciador, ha contestado 'No' a la propuesta del Gobierno sobre la idoneidad de conceder esta medida de gracia, bien sea total o parcial, a los líderes políticos del 'procés' de Cataluña.

Tal es así que los magistrados responsables de la confección del documento -que ya obra en poder del Ejecutivo y traslada la pelota a su tejado- son tajantes sobre la proporcionalidad de las penas de cárcel impuestas a los condenados. Esto, sumado al hecho de que ninguno de ellos ha mostrado el más mínimo gesto de arrepentimiento, han llevado a los jueces a concluir que las peticiones de indulto para los separatistas catalanes, actualmente en prisión, realizadas por terceros "desenfocan el sentido del indulto porque dibujan una responsabilidad penal colectiva y, además, pretenden que el Gobierno corrija la sentencia dictada por el Tribunal Supremo".

Con los indultos previstos por el Gobierno se deja sin efecto una pena que -según el informe emitido por el Supremo, del que ha sido ponente el propio juez Marchena- no ha cumplido con su función, ni con el objetivo que justifica su imposición. Lo que "obliga" a la Sala "a rechazar el indulto solicitado a favor de los condenados". El tribunal sentenciador "no puede aferrarse a concepciones ya obsoletas acerca del significado de la resocialización del penado, sobre todo, cuando éste no comparte ni se identifica con los valores sociales hegemónicos".

Ni perdón ni arrepentimiento

Además, el tribunal ha señalado que los motivos que se han presentado para justificar el perdón de la pena impuesta en la sentencia del juicio al 'procés' no pueden ser atendidos "cuando se presentan como presos políticos quienes han sido autores de una movilización encaminada a subvertir unilateralmente el orden constitucional, a voltear el funcionamiento ordinario de las instituciones y, en fin, a imponer la propia conciencia frente a las convicciones del resto de sus conciudadanos".

"Esta Sala no puede hacer constar en su informe la más mínima prueba o el más débil inidicio de arrepentimiento. Ni siquiera flexibilizando ese requerimiento legal (...) podríamos atisbar una voluntad de reencuentro con el orden jurídico menoscabado" por los delitos cometidos por los condenados. Y recuerda los turnos de última palabra de los entonces acusados, donde varios de ellos volvieron a "hacer un llamamiento a la movilización ciudadana pacífica, democrática y permanente".

"Esas palabras son la mejor expresión de las razones por las que el indulto se presenta como una solución inaceptable para la anticipada extinción de la responsabilidad penal. De hecho, expresan una actitud antidemocrática" y vulneradora de los "derechos fundamentales de aquellos otros ciudadanos que no comulguen con esos principios o esa conciencia individual" del independentismo en Cataluña, ha expuesto Marchena.

Para el Supremo "una sociedad pluralista, inspirada en valores democráticos" no sólo debe sino que "puede exigir la imposición de una pena" para quienes hayan buscado "la ruptura de las bases de convivencia" gracias al "fruto de una decisión unilateral, apoyada en la engañosa movilización de una ciudadanía a la que irresponsablemtne se empuja a construir un nuevo Estado que sólo existe en la imaginación de sus promotores".