| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pilu Hernández.
Pilu Hernández.

Privacidad e intimidad para los menores

No son conscientes de que, lo que hoy mandan a su amigo del alma, mañana puede ser un motivo de mofa y...¡ay!

| Pilu Hernández Dopico Edición Valencia

La magia de las palabras es que su contenido va cambiando según el uso que la población le va dando. Hace años la privacidad y la intimidad la sacaban a relucir muchísimo los famosos, fíjense, quienes más se exponían al público.

Pero también cambian las palabras según el contexto: si le preguntamos a un abogado por la privacidad, probablemente nos recite rápidamente la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales, e, incluso, algunos artículos de la Constitución Española.

Ahora vayamos a preguntarle a cualquier menor; tendrían que pensar qué momento del día no es digno de Instagram, en lugar de lo contrario, de hecho para muchos de nosotros las Redes son el lugar en el que colgar las mejores fotos o vídeos con mucho cuidado; ¡para ellos no! Para ellos todo es digno de ser publicado, storie tras storie, van narrando su vida online.

No es nada malo, la verdad, pero no hay que olvidar que su mente no está completamente desarrollada y que muchas veces no son conscientes de que, lo que hoy mandan a su amigo del alma, mañana puede ser un motivo de mofa y...¡ay! Aquí es cuando quieren saber las leyes y cómo actuar.

Como siempre recomiendo, lo ideal es hablar con ellos del tema y decirles que hay ciertas líneas rojas que no se pueden traspasar, como por ejemplo: “no mandes fotos desnudo”. Alguno de los lectores a lo mejor se está riendo, pero de verdad que como maestra tengo que decir este tipo de cosas. Porque, ¿saben qué pasa? Que esa foto del menor desnudo termina en el móvil de todos los alumnos del centro y, de ahí a los de otro centro, y de ahí, vaya usted a saber en qué página web... Y así tenemos un menor traumatizado y con problemas para el resto de su vida.

Una vez descritas las líneas rojas, tenemos que trabajar con ellos el criterio: criterio para discernir qué pasar a otro menor y qué no, ya a partir de los 12 años pueden distinguir cuando algo no debería ser enviado por los móviles.

Por último, no nos olvidemos de contarles que hay unas leyes que todos debemos cumplir, explicarles que aunque el concepto haya cambiado un poco y nadie quiera tenerlo en cuenta: existe. ¡En este caso damos gracias al legislador porque si fuera por los usuarios de las redes...!