06 de Marzo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Foto tomada a las 12,30 de ayer domingo en uno de los supuestos tramo más transitados del Jardín del Túria de Valencia

¿Dónde está la masificación?: Civismo frente a los avisos de Gómez y Barceló

Paseé por el epicentro de la supuesta aglomeración de personas y vi a adultos con mascarillas y guantes que mantenían la distancia de seguridad y reencuentros sin besos ni abrazos

| Héctor González Edición Valencia

"Advertencia: lo que no funcione se dará marcha atrás", sentenciaba ayer la vicealcaldesa de Valencia, Sandra Gómez, vía Twitter, acompañando su afirmación de una foto con niños jugando a fútbol en el jardín del Túria.

Por su parte, la consellera de Sanitat, Ana Barceló, afirmaba con la misma rotundidad e idéntico tono de aviso/amenaza, que "si no hay responsabilidad habrá retroceso", colgando un vídeo de escasos segundos de personas paseando por la misma zona ajardinada que, desde luego, pese a la advertencia, no transmitía imagen de aglomeración.

El Gobierno decidió que ayer era el primer día en que los niños podían salir a la calle a respirar, a ejercitarse mínimamente, a pasear, después de mes y medio de encierro. Se trataba también del primer ´detalle´con los menores de 14 años, algo que no ha pasado desapercibido a cientos de miles de familias afectadas.

En su primera rueda de prensa del dramático estado de alarma el presidente del ejecutivo, Pedro Sánchez, aludió hasta tres veces a las mascotas y a que salieran a la calle. Los niños han tenido que esperar mucho más, al igual que también costó que llegara el primer comentario de empatía a su situación y a la desesperación que puede suponer a esas edades quedarse encerrado en casa.

Buen tiempo y ganas de salir

Volviendo al día de ayer, la jornada mostró, durante algunas horas, un sol resplandeciente, primaveral. De esos que durante décadas, hasta el trágico mes de marzo que hemos vivido, incitaban a salir a la calle, a disfrutar de ciudades como Valencia.  Todo ello, insisto, después de una larguísima reclusión involuntaria. Por lo tanto, se sumaban buen tiempo y ganas -o más bien comprensibles ansias- de salir, una combinación perfecta.

Yo lo hice con mi hijo, menor de 14 años, a una hora teóricamente punta, a las 12 del mediodía, y por el tramo 9 del Jardín del Túria, uno de los más concurridos de la capital valenciana, cercano al Palau de la Música. Tenía curiosidad por ver cómo nos desenvolvíamos en nuestro rol de ciudadanos al poder pisar la calle para algo más que para ir al supermercado o a la farmacia.

Lo primero que me llamó la atención consistió en la relativamente escasa presencia de personas junto a la explanada de la estación de la Alameda si lo comparaba con cualquier domingo, a esas horas, anterior a la crisis sanitaria.

Mascarilla, guantes y distancia

Una vez en el antiguo cauce del Túria, la inmensa mayoría de adultos lucía mascarilla y guantes y mantenía la distancia de seguridad con el resto. Se producían encuentros entre personas que se conocían y que hacía meses que no se cruzaban, pero sin besos ni abrazos, ni darse la mano, con una separación mínima. Quizás menos mínima entre niños que se volvían a ver. Formaban reducidos grupos que se paraban en medio del camino y obligaban a un pequeño quiebro. Sin problemas porque los carriles de peatones del río son amplios.

Y esa fue la tónica. Una pandilla de cuatro adolescentes con un balón de fútbol llamaba la atención por romper la norma, por ser la excepción. En la limitada hora de paseo detecté ese caso y el de una pareja con el chándal de paseo como incumplidores de la norma que nos han impuesto. El resto nos comportamos con saludos a distancia, como hice con personas conocidas con las que me crucé, sin masificación y con mucha concienciación. Y anduve por las cercanías del Palau de la Música, el punto clave citado como punto de concentración supuestamente incívica y del que muestra imágenes de dudosa 'masificación' la consellera Barceló

Los avisos de Gómez y Barceló

Por eso me ha llamado la atención ver una serie de fotos en las que no se aprecia con claridad la distancia de seguridad y algún vídeo como el colgado por la propia consellera de Sanitat que sirven de base para decenas de titulares y comentarios aludiendo a ´masas´(masificación). También me ha sorprendido la facilidad con la que dos responsables socialistas del rango de la vicealcaldesa de Valencia y la consellera de Sanitat lanzaban dardos y advertencias. No niego casos de incivismo, que seguro que los ha habido entre cientos de miles de personas. Pero yo no los vi a la hora y en el lugar que citan como epicentro de ese comportamiento.

Me han sonado esos comentarios de ambas políticas más a justificación del confinamiento y a insistir en una supuesta 'irresponsabilidad social' que conllevaría que un 'responsable gobierno' tuviera que tomar cartas en el asunto y, por nuestro bien, obligarnos a permanecer encerrados. En la práctica, esa lectura se extrae de los comentarios de Sandra Gómez y Ana Barceló, que dan pie a colegir que, como los ciudadanos no somos capaces de contenernos ni de cumplir las normas, debe intervenir más si cabe el Estado, o, por ende, el Gobierno, o, por más ende, su partido, el PSOE.

Hoy lunes he vuelto a salir a pasear la hora permitida con mi hijo. Por el mismo tramo y cruzándome con muy poca gente. Sí lo he hecho con un amigo que me ha comentado su sorpresa por lo que ha leído sobre esa supuesta masificación del domingo. Tanto que ha preguntado a su mujer, que paseaba ayer a esa hora por el mismo lugar y tampoco la percibió. Ni ella ni yo.