24 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez.

La verdad no es el fascismo

| Jaime Navarro* Edición Valencia

Que Pedro Sánchez engaña a todo el mundo, a propios y a extraños, es otra sencilla realidad. Lo dijo hasta Otegui cuando le engañó sobre que se iba a derogar la reforma laboral. Ah, también lo dijo Felipe González...

Que Pedro Sánchez ha acusado en muchas ocasiones, en público y en privado, a Pablo Iglesias de tener muy malas intenciones, de no buscar el bien común y de ser muy peligroso para España... Lo sabe todo el mundo por diversos vídeos que arden por las redes y desde hace meses.

Que Pedro Sánchez dijo que nunca pactaría con Pablo Iglesias... Es simple y reiteradamente cierto.

Que Pedro Sánchez y sus ministros y su Fernando Simón, mintieron como bellacos antes de la pandemia negándola o despreciando por completo su importancia... También está grabado y de la pe a la pa...

Que durante la pandemia Pedro Sánchez mintió sobre las compras de test, el Comité de expertos que no existía y, por tanto, faltó a la verdad temerariamente y a todo el país al decir que se tomaban las decisiones de confinar y desconfinar, según los "expertos"... Hoy esto lo sabe todo el mundo.

Que Pedro Sánchez mintió también gravemente sobre el número de muertos en España por el virus de Wuhan.... Lo dice el INE, El País y hasta los funerarios.

Por eso lo triste es que la prensa, como cuarto poder en España, denuncie mayoritariamente como "fascista" o de "extrema derecha" o de " ultraderecha", al que en esencia como se sabe, se atreve a denunciar y sin rebozos todas estas reiteradas, gravísimas y seguramente letales mentiras de Pedro Sánchez y su gobierno. 

Que al verse desbordado por su ansiedad de gobernar a toda costa ha pactado hasta con los fascistas partidarios de ETA, estos sí fascistas prototípicos, ya que siguen exaltando a los criminales de la banda cuando regresan a sus barrios y pueblos. Asesinos que siguen a día de hoy sin colaborar para esclarecer más de trescientos horribles asesinatos. De personas a las que fascistamente, estos sí, ejecutaron cobardemente por simplemente no pensar o no ser como ellos.

He ahí lo triste, que no sea toda la sociedad española la que plante cara a estos fascistas -no hay que olvidar que como fascistas ortodoxos no solo han matado a más de 800 españoles en las últimas décadas, sino que se consideran miembros de un pueblo o raza superior, y ello desde la fundación de su nacionalista y tan criminal ideología-.

Desolador pues que hoy en España sí dices la verdad que está a la vista de todos y denuncias la gravísima impostura del poder, se te pueda tildar de "fascista". Lo que nos recuerda que otro significado fascista como Stalin ya ordenó en su día que cualquier disidente o crítico con su régimen fascista/comunista, como se prefiera, se le señalara precisamente como "fascista". Antes de, obviamente, convertirse en un ser exterminable. Mandato que como vemos lamentablemente pervive hasta hoy. Al menos en España. Y que aquí se sigue al pie de la letra ante, sin embargo, la mayor catástrofe de mentiras que seguramente se conoce.

 

Jaime Navarro es abogado experto en estafas bancarias