| 09 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Estos son los ganadores de los Premios Literarios del Ateneo

Jesús García, José Antonio Fernández y Carlos García se alzan con los premios de Novela, Poesía y Relato.

| Redacción Valencia Edición Valencia

El Ateneo Mercantil de Valencia ha dado a conocer este jueves por la noche sus premios literarios en la IV gala de la Noche Valenciana de las Letras. El V Premio Nacional de Novela ha recaído en ‘Jugar a los chinos’ de Jesús Valentín García López; el VI Certamen de Poesía se ha otorgado al poemario ‘Agua quieta’ de José Antonio Fernández Sánchez mientras que el VIII Concurso Nacional de Relato fue a parar a ‘Segunda mano’ de Carlos García Valverde.

La gala de la ‘IV Noche Valenciana de las Letras’ ha tenido lugar en el Salón Stolz del Ateneo, donde también ha sido distinguida la carrera literaria de la escritora y reconocida periodista Marta Robles, que ha recibido el ‘Premio de las Letras del Ateneo 2022’ por su trayectoria profesional de manos de la presidenta de la institución, Carmen de Rosa, junto a la coordinadora de los Premios Literarios del Ateneo, Melania Vázquez.

La escritora madrileña ha reconocido la ilusión que supone recibir el Premio de las Letras del Ateneo Mercantil porque, según dijo, los ateneos siempre han sido para ella “los refugios de la cultura, espacios donde caben al tiempo la investigación y la imaginación, la ciencia y la creación artística, el pensamiento y el debate”.

“Recibir el Premio de las Letras del Ateneo a mi trayectoria es el mayor y mejor impulso para seguir volcada en ella. Lo recibo con orgullo, emoción y agradecimiento y me hace también mucha ilusión recibirlo en una tierra como Valencia, donde tengo muy buenos amigos”, señaló Marta Robles ante los cerca de cien asistentes a la gala.

La escritora se definió como una “lectora voraz desde que era una niña”, pues ya desde entonces comenzó a escribir. Recordó que su primera novela –“que aún conservo”, apuntó”- la escribió a los 16 años, “aunque no la publiqué porque era muy mala”, señaló entre risas.

Sobre su trayectoria literaria se remontó a 1991, año en el que escribió su primer libro (´El mundo en mis manos´) y “desde entonces he escrito 17 más” para recalcar que desde niña “siempre quiso ser escritora, no periodista sino escritora”. En este sentido, Marta Robles explicó que disfruta más con la ficción que con la no ficción. “De hecho, en mis últimos ensayos, siempre caben, además de la reflexión sobre el tema que planteo al lector con el máximo rigor, pinceladas de ficción que incorporo de una manera muy personal. Me gusta imaginar, crear. Cuando escribo una novela soy muy consciente de que todo lo que escribo, aunque no sea real, tiene que ser verosímil. Es la única manera de no defraudar al lector. La ficción es efectiva para mover los endurecidos corazones de una sociedad hiperinformada”, sentenció la premiada, que el 30 de noviembre presentará su última creación literaria: ‘Lo que la primavera hace con los cerezos’.

Por su parte, la presidenta del Ateneo, Carmen de Rosa, tras felicitar a todos los premiados, recordó el espíritu que persiguen los consolidados Premios Literarios del Ateneo Mercantil  al señalar en que la Noche Valenciana de las Letras los que sueñan “son los escritores que concursan con sus obras, aspirando a que en un futuro puedan ser ellos los destinatarios del prestigioso Premio de las Letras del Ateneo que se otorga a aquellos que por su trayectoria literaria nos han hecho soñar con sus obras, como es el caso de Marta Robles”.

Los premios de los certámenes literarios del Ateneo Mercantil conllevan un premio en metálico de 8.000 euros en el caso de la Novela y de 1.000 para cada uno de los galardonados en Relato y Poesía, así como la publicación de las obras por la Editorial OléLibros, que colabora en estos concursos.

 

Sinopsis de las obras ganadoras

La novela ‘Jugar a los chinos’, de José Valentín García, transcurre en Sevilla, el escenario de una serie de crímenes cuyas víctimas son personas de origen chino. Los encargados de resolverlos, el inspector Fontiveros y su equipo, comenzarán a rastrear la comunidad china y grupos xenófobos organizados en busca de indicios, sin descartar la actuación de un psicópata, en una investigación que se tornará aún más confusa con la aparición de una nueva víctima, esta vez un niño. Paralelamente, un grupo clandestino integrado por personas muy influyentes visita la ciudad en el momento que transcurren los asesinatos. El grupo celebra en la capital andaluza la última de sus reuniones periódicas. Personas acostumbradas a la abundancia y hartos de todo placer. Su actividad concurrirá inevitablemente con las acciones de la policía.

Por su parte, el poemario ‘Agua quieta’, de José Antonio Fernández, pretende llegar a la realidad de las cosas desde la contemplación minuciosa de la naturaleza. Indaga en lo más cercano aun sabiendo que puede dar como resultado algo azaroso o sorpresivo. Da sentido a lo más nimio como el zumbido de un mosquito o el inesperado encuentro con un nido vacío durante un paseo por el campo. Una fuente escondida entre unas piedras o un árbol derribado en el camino son elementos propicios para que el poeta fije en ellos su mirada y ejerza de notario con versos sencillos donde encumbra solamente lo que ve. Expresa esa belleza encontrada y aprovecha para meditar sobre la relación de la persona con la naturaleza y por ende con ella misma desde un misticismo ante todo panteísta.

‘Segunda mano’, de Carlos García Valverde, es un relato que desgrana las peripecias de un exfuncionario al que el desempleo empuja a la búsqueda de una nueva ocupación. Tras varios intentos infructuosos, acaba abriendo una tienda de segunda mano; pero los objetos usados allí acumulados arrastran pequeñas historias, poseen vínculos emocionales que los atan de alguna forma a sus antiguos dueños. Todo esto origina una serie de situaciones extravagantes que desconciertan al protagonista del relato, al entrar directamente en el territorio de lo onírico y lo fantástico, lo que lleva a un desenlace inesperado.