El 'pueblo' marinero de Asturias que ahora también es la capital del queso... y no necesitas más excusas para escaparte al norte
Ribadesella, el municipio costero asturiano conocido por su tradición marinera y su riqueza natural, acoge la vigésima primera edición de la Feria de Quesos Artesanos y se consolida como nueva capital gastronómica del norte de España.

Quesos artesanos de Asturias con paisaje costero de Ribadesella y autoridades locales en la feria.
Desde luego el queso de España vive un momento dorado. El sábado 19 de julio, la villa de Ribadesella dejará de ser solo un destino vacacional con playas y acantilados para convertirse, al menos por un día, en el auténtico epicentro del queso artesano asturiano. La Plaza Nueva de la villa será el escenario de la vigésima primera edición de la Feria del Queso Artesano, un evento que reunirá a quince productores de distintas zonas de la región, en especial del oriente y el centro del Principado.
Ribadesella ya tiene motivos de sobra para presumir: su conexión con el mar, sus casonas llenas de historia y la cercanía de los Picos de Europa. Ahora suma otro más. Apostar por el queso artesano no solo refuerza lo que la hace única, sino que atrae a un tipo de visitante que busca experiencias auténticas, de las que se viven a pie de calle y con sabor a pueblo.
Ribadesella y su nueva identidad como capital del queso artesanal
Que Ribadesella se convierta en capital del queso no es un simple gesto ni una ocurrencia de verano. Es un reconocimiento claro a su manera de apostar por uno de los productos más auténticos y queridos de la gastronomía asturiana.
Durante toda la jornada del sábado, el horario de la feria se dividirá en dos franjas: de 10.00 a 15.00 y de 17.00 a 21.00 horas. Un día entero para degustar quesos, charlar con los productores, oler, tocar y entender el proceso detrás de cada pieza elaborada a mano.
Este año, la presentación oficial del evento ha contado con la presencia del presidente de la Asociación de Queseros Artesanos de Asturias, Juan Antonio Ruenes, el secretario Alberto Valiente y el concejal de Festejos de Ribadesella, Pablo García. La cita es una forma de honrar el esfuerzo de quienes aún apuestan por la elaboración artesanal, por los tiempos lentos y por sabores que cuentan historias.
El entorno perfecto para maridar queso, sidra y mar
Pocos lugares pueden ofrecer un escenario como Ribadesella. Entre los acantilados y el río Sella, con el Cantábrico a un paso y las brañas a otro, su entorno permite que lo gastronómico no sea solo un acto de consumo, sino toda una experiencia. Aquí, el queso sabe distinto, sobre todo si se acompaña de una copa de sidra bien escanciada y del sonido del mar.
Durante la feria, la villa se transforma. Los bares ofrecen tapas especiales, la plaza se llena de familias, turistas y locales, y el aroma de los quesos curados, azules o de leche cruda se mezcla con el de las empanadas y la sidra recién abierta. Todo ello en un ambiente casi familiar, sin masificaciones.
Muchos visitantes llegan por curiosidad y se quedan por el encanto. Porque Ribadesella no es solo su playa de Santa Marina, ni su cueva de Tito Bustillo, ni siquiera el famoso Descenso del Sella (uno de los mejores planes para aventureros sin salir de España). Es también un modo de vida que se saborea.
Lo que no te han contado: la Asturias más auténtica se esconde entre quesos
El verdadero motivo por el que esta feria está ganando tanto peso no es solo la calidad de los productos, sino el valor simbólico que representa. En una época dominada por la producción en masa y los sabores uniformes, Ribadesella celebra lo artesanal, lo diferente, lo profundamente local.
Y eso, en un mundo que corre demasiado, es una decisión casi revolucionaria. Por eso la Feria del Queso se vive como una fiesta, sí, pero también como un acto de resistencia cultural. Una forma de decir: aquí seguimos, haciendo queso como se ha hecho siempre, con manos, paciencia y vacas que pastan libres.