Arneles, la playa favorita de Amancio Ortega en la Ría de Aldán que es casi "secreta"
Entre la arena blanca y un cinturón de pinos, Arneles conserva un encanto discreto que seduce cada verano al fundador de Inditex.

La Ría de Aldán, un enclave natural de aguas tranquilas que cada verano atrae al yate de Amancio Ortega.
Cada agosto, sin importar el calendario internacional de negocios, Amancio Ortega repite un ritual casi sagrado: fondear su yate frente a Arneles. Esta playa, escondida en la Ría de Aldán, se ha convertido en su refugio estival. No es un resort privado ni un destino inaccesible, pero mantiene intacta una cualidad difícil de encontrar en la costa gallega: la sensación de estar en un lugar "casi secreto".
Viajes
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Patricia de la Torre
Arneles, la playa favorita de Amancio Ortega en la Ría de Aldán
Arneles es un arenal de unos 500 metros, de arena fina y aguas transparentes, abrazado por un bosque de pinos y eucaliptos que llega prácticamente hasta la orilla. Ese manto verde natural crea sombra, intimidad y un microclima fresco que se agradece incluso en días de calor intenso. Quienes la visitan saben que no hay chiringuitos ni grandes construcciones que rompan el paisaje.
Su ubicación resguardada dentro de la ría hace que las aguas sean especialmente tranquilas, ideales para familias y para fondeo de embarcaciones. Esa misma calma es la que atrae cada temporada al Valoria B, el yate de 47 metros que Ortega compró en 2018 por unos 30 millones de euros. Con tres cubiertas, cinco camarotes y todos los lujos imaginables, el Valoria B podría recorrer el mundo, pero cada verano regresa a este mismo punto.
A pesar de contar con chef a bordo, Ortega suele encargar marisco fresco en el restaurante Doade, en la cercana parroquia de O Hío. Percebes, un buen pulpo a feira y una sobremesas con vistas al Atlántico.
Arneles tiene acceso por tierra, pero aparcar en pleno verano puede ser complicado, lo que paradójicamente ayuda a preservar su atmósfera tranquila. La mayoría de visitantes son vecinos, familias de la zona y algunos navegantes que llegan en barco. No hay grandes eventos ni actividades comerciales; lo único que interrumpe la rutina es la llegada puntual de algún yate famoso, que la mayoría contempla desde la orilla con discreción gallega.