Parece Tailandia, pero está en Portugal: la cueva de Benagil y su espectáculo natural
La cueva marina de Benagil (Algarve) es el secreto mejor guardado de Portugal, un fenómeno geológico que podría estar perfectamente en la costa de Krabi. Pero no: está a dos horas de vuelo y te deja sin aliento desde el primer vistazo.

El litoral del Algarve revela paisajes tan sobrecogedores como este: acantilados dorados y aguas turquesas que enmarcan una de las costas más bellas de Europa.
No hace falta recorrer medio mundo para tener ese momento "wow" que muchas personas encuentran en Tailandia. En pleno Algarve portugués, la playa de Benagil esconde una joya natural que ha sido moldeada durante millones de años por el mar Atlántico: una cueva abierta al cielo, con un interior tan cinematográfico que parece sacada de 'La Playa'.
Algar de Benagil, como la llaman los locales, ha sido bautizada como la "catedral marina de Europa". Y no es una exageración. Desde dentro, el ojo natural en la cúpula deja entrar una luz dorada que baña la arena, mientras las olas entran y salen. Muy parecido a lo que sentirías navegando entre las islas Phi Phi o descubriendo las grutas de Railay Beach, solo que con el aire atlántico y acantilados del sur de Portugal.
Pero Benagil guarda más secretos de los que se ven a simple vista. Según relatos locales, esta cueva fue utilizada durante décadas como escondite de contrabandistas que operaban en la costa sur del país. Tabaco, textiles y alcohol eran almacenados en su playa interior, protegidos del mar abierto por sus altos muros de piedra y su acceso difícil. Un escenario digno de una novela de aventuras, donde la belleza del entorno servía también de coartada para actividades clandestinas.

El interior de la cueva de Benagil parece una catedral natural: luz cenital, eco suave y una playa resguardada por millones de años de erosión atlántica.
Viajes
No es Marruecos, es el sur de España: el festival que transforma un pueblo en un zoco árabe
Patricia de la Torre
Playa de Benagil, Algarve: una experiencia 100 % tailandesa sin salir de Europa
Benagil guarda todavía ese aire de descubrimiento. No hay construcciones, no hay pasarelas: solo mar, piedra y silencio. La entrada se hace exclusivamente desde el agua, en kayak, paddle surf o en pequeños barcos turísticos regulados.

Desde el acantilado se observa la magnitud de la cúpula de Benagil, accesible solo desde el mar y hoy regulada para proteger su delicado ecosistema.
Desde 2024, además, se han aplicado medidas estrictas para proteger su ecosistema: las visitas son limitadas, ya no se permite el desembarco libre y solo se puede acceder con tours autorizados.