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Ni Estepa ni Alicante: la Guía Repsol corona el turrón de este pequeño pueblo de Extremadura que planta cara a los clásicos

Castuera, en Badajoz, lleva más de medio siglo elaborando uno de los turrones artesanales más singulares del país, con una fórmula tradicional que ha conquistado paladares dentro y fuera de España

Cada campaña turronera activa a todo el pueblo: una industria que mezcla herencia, economía y sabor..

Cada campaña turronera activa a todo el pueblo: una industria que mezcla herencia, economía y sabor..Guía Repsol

Patricia de la Torre
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Castuera no aparece en los envoltorios más conocidos de turrón, ni tiene el sello de denominación de origen que distingue a Jijona o Estepa. Pero sus obradores llevan generaciones perfeccionando un dulce que, según ha destacado la Guía Repsol, "anda de boca en boca" por méritos propios.

En esta localidad de poco más de seis mil habitantes, el turrón no es solo un producto de temporada, sino un motor económico, un legado cultural y, en palabras de la Guía, una elaboración que se mantiene viva "a fuego lento" con "una fórmula exclusiva que ha pasado de generación en generación."

Castuera y sus obradores: herencia, oficio y kilómetro cero

La guía gastronómica subraya cómo cuatro empresas familiares (Dos Hermanos, Rey Alimentación, Artesanos de Castuera y Fernández Galán) producen más de 500 toneladas de turrón al año. La elaboración se hace con mimo y técnica heredada: se mezclan miel, azúcar y claras de huevo hasta conseguir el punto exacto, al que se añaden almendras enteras previamente escaldadas, peladas y tostadas.

Aunque el proceso se ha modernizado, buena parte del trabajo en Castuera sigue haciéndose con precisión manual..

Aunque el proceso se ha modernizado, buena parte del trabajo en Castuera sigue haciéndose con precisión manual..Guía Repsol

"Lo primero es crear una especie de caramelo", recoge Guía Repsol, en referencia al método que aún conservan en estos obradores, donde buena parte del trabajo sigue siendo manual, incluso cuando la maquinaria moderna ya forma parte del proceso. La mezcla se extiende a paletadas sobre grandes mesas y se corta a ojo, como se ha hecho siempre. El resultado: un producto de sabor intenso, textura crujiente y una estética rústica que no busca la perfección visual, sino la autenticidad.

La almendra entera, sello de identidad del turrón castuerano, se incorpora a mano para garantizar textura y autenticidad.

La almendra entera, sello de identidad del turrón castuerano, se incorpora a mano para garantizar textura y autenticidad.Guía Repsol

La almendra, que antaño se cultivaba en huertas locales, hoy se importa del Levante, aunque el aumento de la demanda mundial está impulsando nuevas plantaciones en la zona. La miel, por su parte, sigue siendo clave: tradicionalmente se transportaba "a lomos de burros y almacenada en pellejos de cabra cubiertos con aceite", recuerda uno de los protagonistas citados por la Guía.

‘Dos Hermanos’ es una de las marcas más reconocidas de Castuera, con proyección internacional y fiel a su receta original.

‘Dos Hermanos’ es una de las marcas más reconocidas de Castuera, con proyección internacional y fiel a su receta original.Guía Repsol

El Museo del Turrón y el relato de una tradición viva

Para entender cómo este dulce ha moldeado la identidad de Castuera, basta con visitar su Museo del Turrón, ubicado en una antigua fábrica de harinas. Allí, los visitantes descubren que este oficio ha sido más que una fuente de ingresos: fue el modo de vida de generaciones que recorrían ferias de toda España vendiendo turrón de forma ambulante, en rutas que se heredaban con el mismo respeto que la receta.

El turrón de Castuera se trabaja

El turrón de Castuera se trabaja "a fuego lento" con técnicas que respetan la tradición familiar, como destaca la Guía Repsol.Guía Repsol

"Cada turronero tenía sus propias rutas adjudicadas y para evitar competencia entre ellos, existía un acuerdo tácito de respetarlas", explica el reportaje de Repsol, que reivindica esa forma de comercio honesta y profundamente humana.

Hoy, el turrón de Castuera no solo conserva esa esencia: se adapta. Existen versiones sin gluten, sin lactosa, sin conservantes ni colorantes, e incluso opciones pensadas para diabéticos. Y aunque sus presentaciones más clásicas siguen siendo el turrón blando, el duro y el de yema tostada, también hay innovaciones con chocolate, pistacho, piñón o coco, lo que ha facilitado su exportación a mercados tan diversos como Reino Unido, México, Dubái o Estados Unidos.

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