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Ocho formas de descubrir México más allá de los tópicos
De Campeche al Caribe, pasando por desiertos, pueblos mágicos y escenarios de cine, México despliega una diversidad de destinos que invitan a viajar más allá del sol y playa.

México despliega su riqueza cultural, gastronómica y turística en FITUR
México no es un solo país, sino muchos posibles lugares que visitar y vivir. En FITUR, responsables turísticos de distintos estados y destinos han coincidido en una idea común: el viajero actual busca autenticidad, seguridad, naturaleza, cultura y experiencias que dejen huella. Desde territorios todavía poco explorados hasta enclaves consolidados que se están transformando, estos ocho destinos ofrecen una mirada complementaria y diversa a un país que se redescubre a través de sus paisajes, su gente y su forma de vivirlo.

El centro histórico de Campeche conserva intacto su pasado colonial frente al Golfo
CAMPECHE, viajar con calma y sentirse seguro
Campeche reivindica su lugar como un “destino tranquilo, cultural y alejado del turismo masivo”, con un valor diferencial claro: “somos el estado más seguro del país”, subraya Luis Pérez, que destaca además la comodidad de acceso desde Cancún gracias al Tren Maya. El destino puede visitarse durante todo el año, aunque reconoce que “entre noviembre y febrero tenemos un clima muy agradable”.
Entre las experiencias que no deberían faltar en un viaje a Campeche, destaca la capital, San Francisco de Campeche, así como sus dos grandes zonas arqueológicas, Edzná y Calakmul, pero insiste en que, sobre todo, no te puedes perder “conocer al campechano, que siempre te va a recibir con los brazos abiertos y te va a dar una de las mejores experiencias de tu vida”. Así se entiende el origen de la palabra campechano, asociada a personas sencillas, cercanas y poco dadas a los formalismos.

El avistamiento de ballenas convierte las costas de Zihuatanejo en un espectáculo natural único
IXTAPA ZIHUATANEJO, en el estado de Guerrero, un destino vivo todo el año
Ixtapa Zihuatanejo forma parte del Triángulo del Sol de Guerrero, junto a Acapulco y Taxco, y es además uno de los tres Pueblos Mágicos del estado. Pedro Castelán subraya que, más allá de grandes citas, el destino mantiene una agenda propia con propuestas culturales, gastronómicas, deportivas y de naturaleza “de primer nivel todo el año”, en un entorno donde “siempre hay un buen pretexto para disfrutar: las playas, el clima, la infraestructura” y, sobre todo, el carácter cercano y divertido de los ‘zankas’, como se conoce a sus habitantes.
El clima es otro de sus grandes aliados: “cualquier fecha es ideal para visitar Ixtapa Zihuatanejo, con una temperatura promedio de 29 grados y 365 días de sol”, aunque recomienda especialmente viajar “de diciembre a marzo para disfrutar de la experiencia del avistamiento de ballenas”.
Y si hay una vivencia que resume su identidad, nos dice sin dudar: “caminar por Zihuatanejo, recorriendo sus calles peatonales, sus mercadillos y el Paseo del Pescador”, disfrutando, por supuesto, “de su gastronomía y de las experiencias locales”.

El colorido nombre de Colima enmarca la catedral como símbolo urbano de la ciudad
COLIMA, un estado mexicano auténtico y diverso
Colima se presenta como “un estado megadiverso”, donde conviven historia, cultura y gastronomía en un México “muy auténtico y rico en todo su contenido humano y natural”. Jorge Padilla destaca además su buena conexión con Europa, recordando que se llega “volando de Madrid a Ciudad de México y, desde ahí, a Colima”, lo que facilita descubrir un destino todavía poco conocido para el viajero internacional.
Aunque asegura que “todo el año es bueno para visitar, depende de la experiencia a la que vayas”, su momento favorito va “de noviembre a abril”, cuando baja el calor, ya han pasado las lluvias y el paisaje está verde. Entre las experiencias imprescindibles, lo tiene claro: “sí o sí iría a cosechar sal”, una vivencia que combina naturaleza y tradición, antes de disfrutar de “una cerveza artesanal en las playas de Manzanillo con ceviche colimote” y dedicar unos días a Comala, su Pueblo Mágico.

La plaza de armas y la catedral definen el corazón histórico de Victoria de Durango
DURANGO, el México que se vive como una película
Durango es, en palabras de Elisa Haro, “un mundo de cine, con más de 70 años de historia fílmica que marcaron su identidad”. Escenario de los grandes westerns de los años 50, hoy el destino invita al viajero a “ser el protagonista de su propia historia, ya sea de aventura, romance o exploración, en un territorio que combina cultura, paisaje y una fuerte personalidad”. Una propuesta que, asegura, “conecta especialmente bien con el mercado español”.
Señala que “el clima permite viajar prácticamente todo el año, con temperaturas que rondan los 25 grados”, aunque nos advierte de que es mucho más frío en la zona de la reserva forestal en invierno.
Entre los planes que mejor conectan con el lugar es, Haro decanta “el Paseo del Viejo Oeste, un parque temático único donde se rodaron aquellas películas y hoy se revive el universo western, y la Ruta del Mezcal, con denominación de origen y producción 100% artesanal”. A ello se suma Nombre de Dios, su Pueblo Mágico, a solo 40 minutos de la capital.

El Museo de las Misiones de Loreto recorre la historia de Baja California Sur
BAJA CALIFORNIA SUR, un México distinto entre desierto, mar e islas
Baja California Sur es, en palabras de Sandra Félix, “un destino poco conocido en México”, más allá de Los Cabos, la joya de la corona. La directora comercial subraya que aquí el viajero descubre “un México muy distinto al que estamos acostumbrados a conocer”, marcado por el contraste entre el desierto, el mar y las islas. Un territorio donde La Paz, Loreto, Comondú o Mulegé revelan un estilo de vida propio, “un México de isla”, con una personalidad muy particular.
En cuanto al mejor momento para viajar, destaca especialmente la temporada de avistamiento de ballenas, “de enero a marzo, cuando pueden verse ballenas grises, azules y jorobadas”, aunque también señala como sus meses favoritos octubre, noviembre y mayo.
Y si hay una experiencia que el visitante debe hacer en cualquier caso es la de “visitar Espíritu Santo, La Paz, o las cinco islas de Loreto”, espacios vírgenes y Patrimonio Natural de la Humanidad donde la biodiversidad marina —de delfines a mantarrayas gigantes— es sencillamente espectacular.

El Arco de Cabo San Lucas es el icono natural más reconocible del destino
LOS CABOS, donde el desierto se encuentra con el mar
Dentro del estado de Baja California Sur, y situado en su extremo meridional, Los Cabos destaca por una combinación natural que, según Rodrigo Esponda, “no se puede encontrar en ningún lugar de México ni del mundo”. El destino reúne el Mar de Cortés, con “el 40% de los mamíferos marinos del planeta”, la Sierra de la Laguna y el desierto, un entorno que “permite desde nadar con lobos marinos, tortugas o mantarrayas hasta perderse en la sierra”. A esta singularidad natural se suma una potente oferta turística: 25 playas con Bandera Azul, 18 campos de golf con vistas al mar y una escena gastronómica reconocida, con 21 restaurantes incluidos en la Guía Michelin, uno de ellos con estrella.
Aquí no hay una única época ideal, sino que “depende de lo que quieras ver”: ballenas entre noviembre y abril, la mayor migración de mantarrayas del mundo en junio y julio, o marlines y buceo con tiburones en octubre y noviembre. Para una primera visita, Esponda recomienda tres imprescindibles: “recorrer San José del Cabo y su distrito de arte y gastronomía, fundado en 1721”; contemplar el atardecer frente al arco; y adentrarse en la Sierra de la Laguna para hacer senderismo y nadar en sus pozas naturales, donde “el paisaje cambia en una distancia muy corta”.

Pirámide de los Nichos, icónico sitio arqueológico de Veracruz
VERACRUZ, cultura que se vive
Veracruz es un destino “vibrante y diverso”, donde cultura, gastronomía y naturaleza se combinan de forma natural. “La música, las danzas y las celebraciones populares forman parte del día a día”, explica Xotchil Molina, junto a una identidad mestiza que se expresa también “en el café, los productos locales y la cocina veracruzana”.
Puede visitarse durante todo el año, aunque recomiendan especialmente viajar “entre enero y mayo”, cuando el clima es más templado y permite disfrutar plenamente tanto de la costa como del interior, además de vivir “sus expresiones culturales más auténticas”.
Preguntada por una experiencia especial que nos recomiende, Xotchil Molina se decanta por “la tradición del Año Viejo”, un ritual colectivo que simboliza “la memoria, la renovación y la comunidad”, y refleja un destino donde “la cultura no se observa, se siente y se vive”.

La luz natural transforma los cenotes de Playa del Carmen en espacios mágicos subterráneos
PLAYA DEL CARMEN, el Caribe que se descubre desde dentro
Playa del Carmen vive una etapa de evolución en la que el visitante “no solo viene a descansar, sino a conectar con experiencias auténticas ligadas a la cultura y la naturaleza”. Fabiana Briseño destaca que el destino ha sabido estructurar su oferta acercando al viajero a guías y proyectos locales, con un impacto directo en la economía del territorio. Para el mercado español, además, hay un factor clave: “la facilidad”, ya que se trata de un destino seguro, con distancias cortas y excelente conectividad aérea a través de Cancún.
La mejor época para visitarlo se sitúa entre noviembre y abril, cuando el clima es más suave y permite disfrutar del destino en su versión más completa. Y si hay una experiencia que resume su identidad, Briseño no duda en señalar “la Ruta de los Cenotes Secretos, una propuesta que va más allá de la playa” y permite adentrarse en la selva, descubrir cenotes de gran valor natural y conocer proyectos gestionados por comunidades locales, “de una forma sostenible, cuidada y cercana”.