El pueblo de Guadalajara que custodia una catedral que parece un castillo: y alberga una de las esculturas más famosas del gótico español
Una pequeña localidad de Guadalajara (Castilla-La Mancha) goza de dos privilegiados legados patrimoniales: una imponente catedral del sigle XII y una escultura gótica ultraconocida

La Catedral de Sigüenza por la noche
Este municipio manchego alberga varias claves históricas, naturales y patrimoniales de las que presumir, como ser la mayor localidad de la comarca de la Serranía de Guadalajara. Y es que Sigüenza es uno de esos lugares que han sobrevivido siglos en la memoria por méritos propios. En Guadalajara, esta ciudad histórica mantiene un alma de pueblo medieval y perfil monumental gracias a una edificación que no parece lo que en realidad es, una catedral que no parece corresponderse del todo con la imagen clásica de un templo religioso. Sus torres, sus muros, su aspecto sobrio… todo parece remitir a una fortaleza que, sin embargo, no es. La Catedral de Santa María de Sigüenza es, sin duda, uno de los grandes tesoros patrimoniales de Castilla-La Mancha.
La singularidad de esta catedral radica en que no fue edificada ‘simplemente’ para ser un lugar de culto, sino también como una pieza defensiva dentro de una ciudad marcada por la frontera medieval. Las obras comenzaron, según Turismo de Castilla-La Mancha, en el año 1124, tras la conquista cristiana de Sigüenza. Fueron impulsadas por Bernardo de Agén, primer obispo y señor de la ciudad.
Una catedral con apariencia de fortaleza
Guadalajara tiene en la fachada de la catedral seguntina una de sus imágenes más reconocibles. Su par de torres laterales, su piedra robusta y su aire militar lo explican todo: por ello se trata de una catedral-fortaleza, formando parte de la historia constructiva de la ciudad y del papel que tuvo el municipio en la Edad Media.
La ciudad creció bajo el peso de dos poderes: el castillo, situado en la parte alta, y la catedral, en el corazón del casco histórico. La propia web de la Catedral de Sigüenza describe el templo como una “catedral-fortaleza” de arquitectura severa e imponente, integrada en una ciudad de murallas, torres e iglesias.
Que su carácter defensivo no haga pensar al lector que su interior es sobrio; al revés: posee una gran riqueza artística. La catedral, con el paso de los siglos, fue evolucionando y adaptándose a elementos del románico, el gótico, el Renacimiento y el barroco. Fue un edificio religioso y, al final, ha acabado siendo un resumen en piedra de gran parte de la historia de Sigüenza.
El Doncel, la gran joya del interior

Doncel de Sigüenza
Uno de los principales motivos para visitar la catedral está en la Capilla del Doncel. Allí se encuentra el sepulcro de Martín Vázquez de Arce, conocido como el Doncel de Sigüenza, una de las esculturas funerarias más célebres del gótico tardío español.
En esta imagen, la típica representación del difunto yacente rompe con los estándares habituales. El Doncel aparece semitendido, con las piernas cruzadas, incorporado el torso y un libro entre las manos. Su originalidad y su realismo han convertido al Doncel en una obra que ya es símbolo cultural de Sigüenza y, por extensión, de Castilla-La Mancha.
Un destino perfecto para una escapada monumental
Sigüenza, sin embargo, es mucho más que su catedral-fortaleza. Si la visitas, encontrarás un casco histórico lleno de calles empedradas, plazas con aire medieval, iglesias, murallas y hasta un castillo convertido en parador. Todo ello, en conjunto, refuerza la sensación de estar en uno de los destinos de interior con mayor historia concretada en un espacio pequeño.
Pasear por su casco histórico es hacerlo a través del tiempo. La Plaza Mayor, por ejemplo, es una visita obligatoria, y se encuentra junto a la Catedral. Es perfecta para entender el peso que tuvieron la época medieval y renacentista en el municipio. También es interesante visitar la Plazuela de la Cárcel, con un aire más recogido, de piedra y soportales.
Y si te has decidido a visitar Sigüenza, si vas en coche, no te olvides de visitar Palazuelos, un pueblo precioso y amurallado que, a veces, se le conoce como la ‘Ávila alcarreña’, que conserva muralla, castillo y la iglesia de San Juan.