| 24 de Septiembre de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Toro de Osborne
Toro de Osborne

El arte en carretera: las mejores obras que adornan las carreteras españolas

Desde el icónico Toro de Osborne hasta el peculiar Dragón de Papel, estas obras de arte enriquecen la experiencia de viajar por España, contando historias de tradición y creatividad.

| Iván Arpa Viajar

En el amplio paisaje español, donde los horizontes se extienden hacia el infinito, se esconde un tesoro artístico poco explorado, las esculturas que adornan nuestras carreteras.  
 
Mientras que muchas personas asocian las autopistas y carreteras con un simple medio para llegar de un lugar a otro, estas vías también albergan obras de arte que enriquecen nuestro viaje y nos conectan con la creatividad y la cultura española. En este artículo, exploraremos algunas de las mejores esculturas que se encuentran en las carreteras de España. 

El Toro de Osborne 

Manolo Prieto legó al imaginario colectivo español una de las imágenes más poderosas del arte gráfico internacional, el Toro de Osborne. Esta emblemática figura, también conocida como el Toro de las carreteras o el Toro de Manolo Prieto, se convirtió en un símbolo de veteranía desde su concepción.  

Sin embargo, su trascendencia se elevó aún más cuando comenzaron a instalarse las primeras vallas publicitarias en puntos estratégicos de toda España, convirtiéndose en una icónica presencia en el paisaje. 

Este símbolo publicitario, con el tiempo, trascendió su mera dimensión comercial para convertirse en una referencia artística y cultural que acompaña a los viajeros en su recorrido por el país.  

Actualmente, quedan 91 toros distribuidos en todo el territorio nacional, convirtiéndose en un patrimonio artístico y cultural que pertenece tanto a la historia del diseño gráfico como al pueblo español. 

El tomatón de Miajadas

Miajadas, conocida como "la capital del tomate", celebra con orgullo su estatus como una de las principales zonas de producción y envasado de esta apreciada fruta roja en España, manifestando su amor por el tomate en el arte público.  

El "Tomatón de Miajadas," una imponente escultura de 12 metros de altura y 5,5 metros de diámetro, creada por el artista Miguel Ángel Martín Gallardo, se alza junto a una rotonda en la autovía A-5 desde 1999. Este monumento es una original forma de destacar el producto estrella de la localidad. 

Monumento al pastor

En el pintoresco pueblo burgalés de Ameyugo, cerca de Bilbao, se encuentra una grandiosa obra del artista cántabro Víctor de los Ríos. Este monumento, inaugurado en 1961, incluye tres esculturas dedicadas a la figura del pastor y el zagal del perro que custodia los rebaños.  

Con siete metros de altura, inicialmente estaba ubicado junto a la carretera N-1 hacia Burgos, lo que lo convertía en una vista obligada para los conductores que pasasen por allí. Aunque ahora se encuentra más alejado de la autopista, sigue siendo un punto de interés en el kilómetro 307 de la carretera nacional, conocido como "la Picota." 

El dragón de papel

En la provincia de Jaén, específicamente en la rotonda que une Los Olivares con el Bulevar, se encuentra una escultura que, a simple vista, parece una pajarita de papiroflexia, pero que en realidad representa a un dragón de papel. El escultor Fernando Lorite utilizó 2.500 kilos de hierro para construir esta impresionante pieza, que se sitúa en la glorieta al final del Parque Andrés de Vandelvira.  

El "Dragón de Papel" es una de las numerosas obras de arte que embellecen la ciudad de Jaén desde 2008, seleccionadas por el consistorio municipal para realzar su belleza con creaciones de artistas locales. 

De la luz y de los árboles

Dentro de las rotondas de Leganés, destaca una escultura que se asemeja a cuatro árboles entrelazados, conocida como "De la Luz y de los Árboles." A pesar de su nombre oficial, esta obra también es popularmente llamada "La montaña rusa" o el "Scalextric" debido a su apariencia.  

La sinuosa escultura de acero, pintada en blanco en el interior y verde en el exterior, fue creada por los arquitectos Enrique Pujana y Miguel Rodríguez en el año 2000. Se encuentra en una glorieta en la entrada norte de la Avenida de Carabanchel, marcando la llegada a Leganés desde la autovía.