Cerdán admite ante el juez que en Ferraz se habló de los audios de las “saunas” del suegro de Pedro Sánchez
La versión oficial intenta poner un cortafuegos: reunión “informal”, información “ya conocida” y, sobre todo, un mensaje clave para salvar la cadena de mando: el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, asegura que no informó al presidente del Gobierno.
Pero el incendio está ahí. Y hoy vuelve a avivarse por una pieza con vídeo que publica El Debate: en su declaración ante el juez Arturo Zamarriego, Cerdán reconoce que en una reunión en la sede socialista se mencionaron archivos de audio atribuidos al excomisario José Manuel Villarejo y que esos audios contenían referencias a las “saunas” vinculadas al entorno familiar del presidente.
Una reunión, un audio y la palabra prohibida
Según la reconstrucción de distintas fuentes periodísticas, el encuentro se produjo en abril de 2024 en la calle Ferraz y participaron, entre otros, la exmilitante socialista Leire Díez —bautizada mediáticamente como “fontanera”— y el empresario Javier Pérez-Dolset. La tesis que se investiga en el “caso Leire” es grave: un presunto plan para desacreditar a mandos de la Guardia Civil y de la Fiscalía Anticorrupción, y para maniobrar en torno a causas judiciales sensibles.
El foco de hoy, sin embargo, es otro: qué se dijo exactamente en Ferraz y quién lo supo. En su testifical, Cerdán describe un ambiente casi de pasillo —“había gente de pie”— y sostiene que lo que se puso sobre la mesa no era “novedoso”.
Aun así, el núcleo del asunto queda negro sobre blanco: se habló de audios que, según quienes los ofrecían, resultaban “comprometedores” por lo que aludían al negocio de “saunas” del padre de Begoña Gómez, Sabiniano Gómez.
El cortafuegos: “No se lo dije a Sánchez”
Aquí llega la “segunda derivada” que pone a temblar el relato: Cerdán reconoce que no trasladó esa reunión al presidente del Gobierno. Y en esa frase se condensa la estrategia de contención: si el jefe no lo supo, el jefe no responde.
Pero la lógica política chirría. Porque en la misma declaración se explica que, tras la reunión, el entonces alto cargo de Presidencia y actual secretario de Estado, Antonio Hernando, le vino a decir algo aún más inquietante: tranquilo, eso ya lo teníamos. “Esa información ya la conocían, que la tenían y que no había nada nuevo”, sostiene Cerdán que le dijo Hernando.
O sea: no era importante porque ya era conocida. ¿Y quién la conocía? ¿Desde cuándo? ¿Por qué un partido “ya la tenía” si, como se insiste, era una reunión sin entidad? Son preguntas que no desaparecen con la etiqueta de “informal”.
“No era mi mano derecha”… pero sí hubo cita y contactos
En paralelo, Cerdán intenta desactivar otra bomba: que Leire Díez actuara como su “mano derecha” o con “encargos” del partido. Lo niega de forma tajante.
Sin embargo, la causa judicial sigue dibujando un mapa de reuniones, intermediarios y grabaciones. Por ejemplo, en el sumario aparecen encuentros grabados con el fiscal Ignacio Stampa y declaraciones de testigos como Luis del Rivero sobre expectativas de que Cerdán estuviera presente en algunas citas.
Y hay más: el instructor ha ordenado incluso mejoras técnicas y transcripción de audios aportados a la causa y ha ido ampliando el perímetro de testigos y diligencias.
El antecedente que vuelve como un boomerang
El debate no nace hoy. En octubre de 2025, en sede parlamentaria, el presidente respondió que no tenía información sobre si su suegro “pudiera o no donar como particular” dinero para financiar una campaña de primarias, y remató con un “desgraciadamente” que alimentó la sospecha en la oposición y en la prensa.
Ahora, con vídeos de declaraciones judiciales en circulación y con el “caso Leire” avanzando en los juzgados, la pregunta que se repite en voz baja —y cada vez menos baja— es si el cortafuegos aguantará: ¿de verdad nadie informó al presidente de que en la sede del partido se hablaba de audios tan delicados?