
Víctor Ábalos, el hijo del ex Ministro de Transportes, José Luis Ábalos
Víctor Ábalos señala a Marlaska y agita las cloacas de Sánchez: “Permitió todo esto”
El hijo del exministro José Luis Ábalos apunta directamente al titular de Interior y sostiene que su padre quedó indefenso ante una maquinaria que, según denuncia, el ministro conocía y no frenó.
Las cloacas del sanchismo suman un nuevo nombre señalado. Víctor Ábalos, hijo del exministro José Luis Ábalos, ha irrumpido en el debate político con unas declaraciones en En Boca de Todos que apuntan directamente a Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior y uno de los supervivientes del núcleo duro de Pedro Sánchez.
Según Víctor Ábalos, Marlaska “permitió todo esto” y llegó a decirle a su padre que “no podía matar las cloacas”. Una frase demoledora que, de confirmarse en sede judicial, abriría una pregunta de enorme calado político: ¿qué sabía Interior y por qué no actuó?
El hijo del exministro no se limitó a una crítica genérica. Señaló al responsable de Interior como la persona que, a su juicio, puso trabas a Ábalos y no desactivó una operación que ya forma parte del gran incendio político que rodea al PSOE. “Todo el problema que ha tenido mi padre de indefensión con referencia al Interior ha sido Marlaska”, sostuvo.
Un ministro bajo sospecha política
La acusación llega en plena sacudida judicial por el llamado caso Leire y las presuntas cloacas del PSOE. El juez Santiago Pedraz ha levantado parcialmente el secreto de sumario en una causa que investiga una supuesta trama para interferir en procedimientos judiciales que afectaban al PSOE y al Gobierno.
En ese contexto, las palabras de Víctor Ábalos colocan a Marlaska en una posición especialmente delicada. No se trata de un dirigente cualquiera, sino del ministro que tiene bajo su paraguas a Policía Nacional y Guardia Civil. Precisamente por eso, la pregunta que sobrevuela el caso es inevitable: si Interior conocía la existencia de maniobras irregulares, ¿por qué no se actuó?
En el debate posterior se subrayó esa idea: si un ministro del Interior tiene conocimiento de una operación clandestina contra instituciones del Estado, jueces, fiscales o agentes de la Guardia Civil, su obligación no es mirar hacia otro lado, sino perseguirla. Y si no lo hizo, el desgaste político es evidente.