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EL DESPERTADOR

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Antonio Hernando, el nombre que empieza a quemar en la cloaca socialista

ESdiario TV pone el foco en el exalto cargo de Moncloa, señalado como posible pieza de enlace entre Ferraz y el Gobierno en plena tormenta por el caso Leire Díez

Luis Sordo
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El caso Leire Díez ya no es solo el caso de una exmilitante socialista convertida en problema para Ferraz. Es, cada vez más, una investigación que amenaza con escalar hacia nombres de mucho más peso político. Y entre ellos empieza a aparecer con fuerza uno que en ESdiario TV se viene subrayando desde hace días: Antonio Hernando.

El que fuera director adjunto del Gabinete de la Presidencia del Gobierno se ha convertido en una figura clave para entender una de las grandes preguntas de esta presunta trama: ¿hasta dónde llegaba la conexión entre la llamada fontanería socialista, Ferraz y La Moncloa?

En el programa, Benjamín López fue directo al grano al analizar el papel de Hernando. No lo presentó como un actor secundario, sino como una posible pieza de enlace fundamental. “¿Qué hacía Antonio Hernando en esa reunión en Ferraz?”, se preguntó, recordando que su presencia resulta especialmente relevante porque no acudía como un simple militante ni como un cargo orgánico más del PSOE, sino como un hombre vinculado directamente al entorno de Pedro Sánchez en Moncloa.

La reunión de Ferraz que abre demasiadas preguntas

El foco está puesto en aquella reunión en la sede socialista durante los días más delicados para Sánchez, con Leire Díez, Santos Cerdán y otros nombres del entorno del partido sobre la mesa. Según las informaciones conocidas, el juez Santiago Pedraz sitúa ese encuentro como uno de los momentos clave para entender el arranque de una operativa destinada, presuntamente, a controlar o neutralizar causas judiciales incómodas para el PSOE y para el entorno del presidente.

Y ahí aparece Hernando.

La pregunta, por tanto, cae por su propio peso: si Antonio Hernando estaba allí, ¿a quién representaba? ¿Al PSOE? ¿A Ferraz? ¿O a La Moncloa? Para Benjamín López, la conclusión es evidente: si entonces era un hombre del gabinete de Presidencia, su presencia solo puede entenderse como la de alguien que acudía a escuchar, tomar nota y trasladar lo ocurrido al núcleo duro del poder.

De ahí que en ESdiario TV se haya resumido con una frase muy gráfica: “calienta que sales”. Hernando no está imputado, pero su nombre empieza a ocupar un espacio cada vez más incómodo en el tablero. Y cuanto más avance la investigación, más difícil será sostener que su papel fue accidental o meramente testimonial.

La “gestapillo” y el gran tapado

La información publicada por The Objective añade otra capa al caso: Antonio Hernando habría impulsado en 2021 una suerte de estructura interna, bautizada ya como la “gestapillo” del PSOE, destinada a monitorizar causas judiciales sensibles para el partido. Un término durísimo, sí, pero que resume bien la gravedad política de lo que se está investigando: una presunta red dedicada a seguir, influir o presionar en asuntos judiciales que podían afectar al socialismo y al entorno de Sánchez.

Por eso Hernando empieza a perfilarse como el gran tapado de la trama. No por ocupar grandes titulares desde el primer minuto, sino precisamente por lo contrario: porque su nombre aparece de forma discreta, casi lateral, pero en lugares demasiado importantes como para mirar hacia otro lado.

Ferraz intenta ahora levantar cortafuegos. Moncloa intenta marcar distancia. Y el PSOE pretende vender que Leire Díez era una pieza aislada, una exmilitante sin mando en plaza, una verso suelto. Pero cada nueva diligencia y cada nuevo nombre apuntan justo en la dirección contraria: aquí había estructura, contactos, reuniones, encargos y una obsesión política por controlar los daños judiciales.

Sánchez, del Papa al Primavera Sound

Mientras todo esto ocurre, Pedro Sánchez volvió a protagonizar una de esas imágenes que resumen una época. En pleno fin de semana marcado por la presencia del Papa León XIV en España, el presidente decidió viajar a Barcelona para acudir al Primavera Sound junto a Begoña Gómez.

La escena, difundida por OKdiario, no fue precisamente discreta: helicóptero desde Moncloa al aeropuerto de Madrid, Falcon hasta Barcelona y llegada al festival escoltado por una comitiva de siete coches, dos furgonetas, una patrulla de los Mossos y un helicóptero.

Todo ello para asistir a un festival de música incluido a última hora en la agenda oficial. Es decir, convertido en acto institucional para justificar un despliegue que, en cualquier democracia normal, obligaría al Gobierno a dar explicaciones inmediatas.

Mientras León XIV hablaba de la dignidad de la política, de la paz y de la responsabilidad pública, Sánchez prefería blindarse entre escoltas, aeronaves y coches oficiales para disfrutar de una noche de conciertos. La estampa es demoledora: el presidente que predica austeridad y cambio climático se mueve como un nuevo rico con cargo al contribuyente.

Un PSOE abrasado por sus propias cloacas

El problema para Sánchez es que ya no basta con señalar a Leire Díez y fingir que todo empieza y termina en ella. La causa judicial avanza, los nombres se acumulan y Ferraz aparece cada vez más cerca del centro de la operación.

Santos Cerdán, Leire Díez, las reuniones en Ferraz, las agendas, los contactos con policías, fiscales y jueces, y ahora Antonio Hernando como posible nexo con La Moncloa. Ese es el mapa que empieza a dibujarse.

Y por eso el PSOE está nervioso. Porque detrás de cada cortafuegos aparece una puerta. Y detrás de cada puerta, otro nombre. Antonio Hernando es ya uno de ellos.

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