
Elma Saiz y María Chivite
El ridículo disfraz de Chivite y Elma Saiz en San Fermín: pelucas y gorras para salir sin dar la cara
La presidenta de Navarra y la ministra socialista fueron fotografiadas de fiesta por Pamplona con un llamativo cambio de imagen que pretendía hacerlas pasar inadvertidas. La escena ha terminado provocando más burlas que discreción.
Los Sanfermines siempre dejan imágenes curiosas, pero pocas tan reveladoras como las que publica OKdiario sobre la presidenta de Navarra, María Chivite, y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Ambas decidieron salir por las calles de Pamplona ataviadas con pelucas, gorras y gafas para tratar de pasar desapercibidas entre la multitud.
El resultado, sin embargo, fue exactamente el contrario. Las dos dirigentes socialistas fueron reconocidas y fotografiadas, convirtiendo su peculiar disfraz en una de las estampas más comentadas y ridículas de las fiestas.
Pelucas para pasar desapercibidas
Chivite, que habitualmente luce el pelo corto, apareció con una aparatosa melena. Saiz optó igualmente por peluca y gorra. Todo ello en plena celebración de San Fermín y soportando las altas temperaturas registradas durante esos días en Pamplona.
La intención podría presentarse como una simple broma o una manera de disfrutar de la fiesta con cierta intimidad. Sin embargo, la escena plantea una pregunta inevitable: ¿por qué dos de las principales representantes socialistas de Navarra necesitan ocultar su aspecto para caminar por las calles de la capital navarra?
Chivite es la presidenta de la Comunidad Foral y, en teoría, una de las dirigentes más cercanas a los ciudadanos navarros. Saiz, por su parte, fue delegada del Gobierno en Navarra, consejera del Ejecutivo foral y una figura estrechamente vinculada durante años al socialismo navarro.
El problema de no poder dar la cara
Más allá de la anécdota y de las bromas provocadas por las pelucas, la fotografía refleja el creciente aislamiento de algunos responsables socialistas. Ni Chivite ni Saiz parecían demasiado dispuestas a comprobar personalmente el afecto que despiertan entre los ciudadanos.
El disfraz termina así convirtiéndose en una metáfora involuntaria. Pelucas, gorras y gafas para esconderse mientras el Gobierno de Pedro Sánchez y el Ejecutivo navarro acumulan desgaste, polémicas y un descrédito cada vez más difícil de disimular.
Porque ocultarse puede servir durante unos minutos, pero también tiene sus riesgos. Cuando finalmente te reconocen, el intento de pasar inadvertido acaba generando todavía más atención y dejando una imagen difícil de explicar.
Chivite y Saiz querían disfrutar de San Fermín sin ser identificadas. Lo consiguieron durante poco tiempo. Después llegaron las fotografías, las redes sociales y las burlas. El disfraz no impidió que las reconocieran, pero sí dejó una de las imágenes más esperpénticas de las fiestas.