EL DESPERTADOR

El Delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano
El "ventorro" del delegado del Gobierno en Ceuta: nueve horas desaparecido mientras entraban 5.200 inmigrantes por hora
El Despertador de ESdiario TV pone el foco en el vacío de actuaciones del representante del Ejecutivo después del aviso del CNI y denuncia la doble vara de medir de la izquierda respecto a Mazón
La gestión del Gobierno durante la avalancha migratoria de Ceuta continúa dejando interrogantes cada vez más graves. Este lunes, la tertulia de El Despertador de ESdiario TV ha centrado su análisis en la actuación del delegado del Gobierno, cuya respuesta durante las primeras horas de la crisis sigue sin estar suficientemente aclarada.
Según la información analizada en el programa, el CNI mantuvo el día anterior una conversación telefónica de once minutos con el jefe de Gabinete de la Delegación para advertir del peligro inminente de una entrada masiva. Sin embargo, el delegado sostiene que desconocía tanto el contenido como el alcance de aquella llamada.
"No tenía conocimiento de esa conversación con el CNI", llegó a asegurar al ser preguntado por los periodistas. Una explicación difícil de encajar cuando la alerta afectaba directamente a la seguridad de Ceuta y procedía de los servicios de inteligencia españoles.
El jefe de Gabinete dimite y el delegado permanece en su puesto
La responsabilidad política ha recaído, por ahora, sobre el jefe de Gabinete, que presentó su dimisión la semana pasada. En El Despertador se puso en duda que un cargo de confianza pudiera recibir una advertencia de semejante gravedad y no trasladársela inmediatamente al máximo responsable de la Delegación.
La comparación planteada durante la tertulia fue muy gráfica: sería como si el CNI alertara al responsable de un periódico de que al día siguiente va a sufrir un ataque informático masivo y este decidiera no comunicárselo al director. Una versión que resulta todavía menos creíble cuando existían otros informes que ya advertían del riesgo.
Pese a ello, el delegado continúa en el cargo y mantiene que la institución "actuó desde el primer minuto como tenía que actuar", elevando la situación a los ministerios correspondientes. Una afirmación que choca con la cronología expuesta en el programa.
Nueve horas sin una actuación conocida
Los primeros movimientos masivos junto a la frontera comenzaron a detectarse alrededor de las 11:00 horas. Media hora después, la entrada ya se había convertido en una avalancha, con un ritmo que habría alcanzado los 5.200 inmigrantes por hora.
Sin embargo, hasta las 20:30 horas no consta, según la información de El Debate, ninguna actuación concreta del delegado del Gobierno. Son nueve horas de vacío en plena emergencia y después de que el CNI hubiera lanzado una advertencia el día anterior.
"¿Dónde estaba este señor? ¿Qué hacía? ¿A qué se estaba dedicando?", se preguntaron los tertulianos. Un agujero en la cronología que exige explicaciones y que ha llevado al programa a hablar del "ventorro del delegado del Gobierno", en referencia a la persecución política y mediática sufrida por Carlos Mazón por sus movimientos durante la dana.
La doble vara de medir con Mazón
La comparación resulta demoledora. A Mazón se le exigieron explicaciones minuciosas sobre dónde estaba, con quién comía y a qué hora llegó al CECOPI. Fue insultado, señalado como responsable de las muertes y presionado hasta abandonar el cargo. Incluso Alberto Núñez Feijóo tuvo que aportar sus conversaciones telefónicas con el entonces presidente valenciano.
En Ceuta, en cambio, el delegado del Gobierno acumula nueve horas sin una actuación conocida durante una avalancha que habría dejado 140 inmigrantes fallecidos, según se recordó en la tertulia, y apenas recibe reproches desde la izquierda.
El Despertador reclamó que la investigación judicial determine qué hizo durante esas horas, con quién habló y qué comunicaciones mantuvo con Pedro Sánchez o con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Porque el silencio no puede convertirse en una coartada y la dimisión de un subordinado tampoco debería servir para cerrar una crisis cuya responsabilidad política continúa apuntando mucho más arriba.