crisis en ceuta

Espolítica con Miguel Ángel Pérez
El "as en la manga" de Sánchez con Ceuta: el estado de alarma que podría bloquear las elecciones
ESpolítica analiza la hipótesis que ya inquieta en distintos ámbitos: utilizar la crisis de Ceuta como coartada para ganar tiempo si las encuestas anuncian un descalabro del PSOE.
Pedro Sánchez vuelve a situarse en el centro de una de esas hipótesis que, hace años, habrían sonado a política ficción y que hoy muchos ya no se atreven a descartar. La crisis de Ceuta, lejos de cerrarse, sigue abierta. Y en ESpolítica se ha puesto sobre la mesa una posibilidad inquietante: que el Gobierno pueda recurrir al estado de alarma o de excepción como último recurso para impedir una convocatoria electoral en el peor momento para sus intereses.
La clave jurídica está en que, mientras esté declarado uno de esos estados excepcionales, no puede disolverse el Congreso. Y sin disolución de las Cortes no hay elecciones generales. Ese es el punto que ha encendido todas las alarmas.
Ceuta, la excusa perfecta
Miguel Ángel Pérez explicó que existe un "run run" desde hace semanas en algunos círculos judiciales sobre esta posible jugada. La preocupación nace de una evidencia política: el Gobierno no ha resuelto la situación de Ceuta y, al contrario, parece haber optado por dejar que el problema se enquiste.
Según defendió en ESpolítica, la inacción del Ejecutivo no sería casual, sino una forma de mantener viva una crisis que podría convertirse en herramienta política si Sánchez necesitara retrasar las urnas.
El calendario de 2027
El calendario electoral marca una fecha clave: si no hay adelanto, la legislatura agotaría sus plazos en 2027. La disolución de las Cortes debería producirse a finales de junio y las elecciones quedarían fijadas para agosto.
Pero ahí aparece el supuesto más delicado. Si antes de ese momento el Gobierno declarase un estado de alarma vinculado a Ceuta, y lograse después prorrogarlo con el apoyo de sus socios en el Congreso, la cita electoral quedaría bloqueada.
"Con Sánchez todo es posible"
Benjamín López fue aún más lejos al advertir de que la cuestión no sería solo si Sánchez puede activar ese mecanismo, sino qué tendría que ocurrir para justificarlo. Porque si la situación de Ceuta permanece enquistada, pero sin un nuevo episodio grave, el Gobierno necesitaría una excusa de mayor impacto político y mediático.
Ahí entró en juego otra de las advertencias de la tertulia: una nueva crisis migratoria, un nuevo salto o una nueva entrada masiva tolerada por la pasividad del Gobierno podría servir como detonante.
El precedente del Covid
El debate recordó además el precedente del estado de alarma durante la pandemia. Entonces, el Gobierno utilizó una herramienta excepcional durante meses y el Tribunal Constitucional acabó declarando inconstitucional parte de aquella actuación. Pero el daño político y social ya estaba hecho.
La diferencia, según se apuntó en ESpolítica, es que ahora el Tribunal Constitucional está presidido por Cándido Conde-Pumpido, cuya mayoría es vista por la oposición como una garantía para Sánchez en las grandes batallas institucionales.
El Rey, Ceuta y Marruecos
La tertulia también abordó la próxima visita de los Reyes a Ceuta, prevista para los días 13 y 14 de octubre, y la decisión de Sánchez de no acudir. Para Miguel Ángel Pérez, la presencia del Rey en Ceuta debería ser "lo normal", porque Ceuta y Melilla son españolas y el jefe del Estado debe poder visitar cualquier parte del territorio nacional.
La ausencia de Sánchez, sin embargo, alimenta otra lectura política: el Gobierno no quiere incomodar a Marruecos. Y ahí vuelve la gran pregunta que sobrevuela todo el debate: qué precio está pagando España por la debilidad de Sánchez ante Rabat.