25 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los clientes prefieren el seguro a terceros tras la pandemia

La tendencia por el vehículo propio en la nueva normalidad, con un aumento de los trayectos urbanos, trae consigo un incremento proporcional de la contratación de seguros. Prima el terceros.

Es indudable que la modificación de las pautas de movilidad que la pandemia del Covid-19 ha provocado, unido a la imparable tendencia de la electrificación del transporte, ha traído consigo una evolución de los métodos para contratar los seguros de coche. La aparición de nuevas modalidades, en las que se puede llegar a pagar el seguro por los minutos conducidos, hace más necesario que nunca buscar el producto que mejor se adapte a nuestras necesidades y al uso del vehículo que vayamos a hacer.

Necesidades y presupuesto varían de una persona a otra en combinaciones incontables, así que lo más adecuado para cualquier usuario será recurrir a alguno de los múltiples comparadores de seguros que el mercado nos ofrece para calcular el precio del seguro de coche. Porque lo que es impepinable, tanto en España, como en el resto de países de la Unión Europea, es que es necesario que cualquier coche que circule disponga de un seguro que, al menos, se haga cargo de los daños causados a terceros.

Es un hecho que en lo más duro del confinamiento las aseguradoras tuvieron que afrontar una circunstancia paradójica, ya que la disminución drástica de la siniestralidad trajo consigo unos menores costes, aunque también descendió el número de pólizas contratadas. Los conductores siguieron pagando religiosamente sus cuotas, y desde las compañías se les aplicó una moratoria del plazo del seguro igual a la duración del estado de alarma. Ahora, con la cifra de ventas de vehículos nuevos estancada y ante un mercado que se espera caiga hasta un 40% este año, lo que tira del mercado son los coches de ocasión. Y entre ellos triunfan los más baratos.

 Seguros coche

La industria aseguradora ha tenido que reinventarse para adaptarse a esta crisis, y la mayoría de las acciones que las aseguradoras han acometido han ido encaminadas a ayudar a sus clientes flexibilizando las condiciones. Asumir el pago de parte de la cuota, ampliar el plazo de la prima y hasta permitir a los clientes modificar su póliza para pasar de todo riesgo a terceros han sido las medidas más efectivas. Y es que en un escenario de menos viajes, traslados urbanos más cortos y coches más viejos a asegurar, los clientes se decantan mayoritariamente por el seguro a terceros obligatorio como la mejor fórmula para contener costes. 

Por otro lado, los confinamientos a causa de la pandemia y el aumento del trabajo desde casa en todo el mundo han limitado la necesidad de poseer vehículos privados. Esto hará que más consumidores se planteen nuevos modelos de propiedad de vehículos. A medida que más personas recurran a los planes de uso compartido de vehículos para satisfacer sus necesidades de transporte, se reducirá el número de pólizas de seguros para el resto de automóviles. En su lugar, las aseguradoras deberán proporcionar pólizas de corta duración para los conductores que utilicen estos servicios. En este sentido, las aseguradoras que se asocien con empresas de coches compartidos para ofrecer seguros en el momento de la reserva estarán mucho mejor situadas para capitalizar el cambio en el comportamiento del consumidor.

Sin embargo, los planes de uso compartido de vehículos tendrán obstáculos que superar. Los clientes deben estar seguros de que los vehículos se limpian y desinfectan adecuadamente después de cada uso. Y siendo la comunidad mundial más consciente de los riesgos para la salud, los propietarios de vehículos pueden encontrarse con mayores primas a medida que las aseguradoras buscan protegerse de las reclamaciones por responsabilidad en el caso de que alguien contraiga una enfermedad mientras utiliza el servicio.

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