21 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Miquel Iceta humilla a Susana Díaz y la echa de la campaña en Cataluña

Miquel Iceta y Susana Díaz: la fotografía que no se verá en la campaña del 21-D.

Miquel Iceta y Susana Díaz: la fotografía que no se verá en la campaña del 21-D.

El candidato del PSC "pasa" del tirón que el PSOE-A mantiene entre los 850.000 andaluces que viven y votan en Cataluña. El discurso de la lideresa le parece "rancio". Una decisión arriesgada

Las elecciones catalanas del 21-D amenazan a Pedro Sánchez con la reapertura de una herida que consideraba cerrada: la del frente andaluz que lidera Susana Díez. "Iceta quiere ahora pescar en el catalanismo e incluso en el nacionalismo, nuestra presencia en la campaña no le conviene al partido hermano. No somos gratos", ironiza un diputado andaluz en el Congreso en declaraciones a ESdiario.

Pese a los casi 900.000 andaluces de primera, segunda y tercera generación que viven y votan en Cataluña, y pese a lo sucedido en ocasiones anteriores, la presencia del PSOE-A en la precampaña y campaña del 21-D va a ser más que testimonial. Ni Susana Díaz ni exdirigentes del socialismo andaluz con un notable e histórico tirón electoral sobre todo en la provincia de Barcelona -Felipe González y Alfonso Guerra- van a tener un papel activo en los mítines del PSC. Por decisión personal de Miquel Iceta y con la complicidad de Ferraz y el propio Sánchez.

Díaz no quiere hacer guerra de una exclusión "sonrojante", según reconocen fuentes del socialismo andaluz. Y la presidenta lanzó este mismo lunes a su todopoderoso número dos en el partido, Juan Cornejo, a templar gaitas con la sede del PSC en la barcelonesa calle Nicaragua. "Lo que ellos decidan, bien está y nos va a parecer bien cualquier decisión que adopte el comité de campaña y estrategia del PSC", zanjó Cornejo la polémica interna.

Fallecida Carmen Chacón, Iceta confía en Borrell para movilizar su voto más españolista. Pero al PSC, el discurso de Susana le parece demasiado "rancio"

A falta de que ese Comité de Estrategia afine el calendario y los actos de la campaña, el PSOE-A trata sin embargo de paliar el menosprecio a su presidenta. Negocia su presencia en actos de perfil bajo como encuentros con militantes o visitas a los influyentes centros regionales de Andalucía en Cataluña. Migajas.

Las fuentes consultadas por este diario aseguran que Iceta cree tener movilizado a su voto más constitucionalista -el que no se fugó en 2015 a Ciudadanos- y que precisa pescar en el caladero del nacionalismo moderado espantado con la deriva del procés. De ahí el acuerdo con la antigua Unió -ahora Units per Avanzar- y el fichaje como número tres de Iceta del que fuera y es brazo derecho de Josep Antoni Duran i Lleida, Ramón Espadaler.

 

Susana Díaz junto a Iceta en un acto electoral del PSC en la campaña de las elecciones catalanas de 2015.

 

La estrategia de Iceta, que también ha reducido al mínimo la presencia de Pedro Sánchez y del resto de barones -sí participarán en algún acto puntual Guillermo Fernández Vara, Ximo Puig, Francina Armengol y Ángel Gabilondo-, ha provocado no obstante los recelos de los socialistas andaluces, alineados en algunos asuntos referidos a Cataluña más con Ciudadanos que con el PSC. Véase el caso de la aplicación del artículo 155, la reforma constitucional o el cupo vasco.

"Los compañeros sabrán lo que tienen que hacer", respondió este lunes Cornejo a preguntas sobre este asunto, escudándose en que "aún no hay nada cerrado" sobre la presencia en la campaña catalana de los dirigentes del PSOE-A.

Cabe recordar que en Cataluña hay censados algo más de 850.000 andaluces, que históricamente han dado al PSOE un imponente poder municipal -y en la Diputación de Barcelona- gracias a su implantación en el llamado cinturón industrial de Barcelona. Localidades de gran población como Santa Coloma de Gramanet, Hospitalet de Llobregat, Granollers y Cornellá.

Municipios todos que fueron decisivos en su día para llevar a Pasqual Maragall y José Montilla a la Presidencia de la Generalitat y a Zapatero, a La Moncloa. Precisamente, el apoyo de este cinturón rojo a Sánchez fue también determinante en la batalla que este mantuvo con Susana Díaz en las primarias a la Secretaría General del PSOE.

Fuentes consultadas por ESdiario reconocen que el PSC ha sido incapaz de encontrar un dirigente del PSC en Cataluña que aglutine el voto más nacionalista con el españolista, como hacía la fallecida Carme Chacón. Y que su electorado ha dejado de ser fiel para fugarse bien a Ciudadanos, por la derecha; bien a los Comunes y Podem, por la izquierda. 

Es por eso que Iceta no quiere ver ahora ni en pintura a Susana Díaz y un discurso que la dirección del PSC considera "jacobino y rancio". Por este flanco, el candidato quiere aprovechar el tirón que el procés ha dado a la imagen de Josep Borrell.

Pero de Susana Díaz, Felipe, Guerra, Rubalcaba y Zapatero, el primer secretario de los socialistas catalanes no quiere saber nada. En la noche del 21-D se comprobará si su estrategia era la acertada. Y si no lo es, el ruido de sables volvería a escucharse en el Palacio de San Telmo, cuartel general de la antigua lideresa.

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