15 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Sanidad catalana se convierte en otra trinchera del independentismo

Decenas de médicos, enfermeros y personal sanitario de los hospitales Sant Pau y Sagrat Cor se saltan todo código ético y montan una encerrona a Sánchez. El virus se extiende.

Tal vez a primera hora de este lunes, cuando salían de La Moncloa rumbo a Barcelona, Pedro Sánchez y sus asesores contaban con un recibimiento hostil en sus citas en la Ciudad Condal. Le esperaba la Delegación del Gobierno, la asediada Jefatura Superior de Policía y los hospitales Sant Pau y Sagrado Corazón (Sagrat Cor), donde están ingresados algunos de los policías heridos en los salvajes altercados de los CDR.

Pero lo que, sin duda, no se esperaba el presidente en funciones es que el escrache más bochornoso de los que iba a padecer, lo iba a protagonizar el personal sanitario de los dos centros hospitalarios barceloneses.

Ya dentro de sus dependencias, en pleno pasillo y en la puerta principal de acceso, Sánchez se topó con la más cruda realidad de lo que sucede en Cataluña tras décadas de desestimiento de la Administración Central.

Médicos, enfermeras  y celadores, como si de anónimos CDR se trataran, protestaron y profirieron consignas contra Sánchez. "Coge el teléfono" -en referencia a las llamadas de Quim Torra no atendidas-, "Libertad para los presos políticos" o "Los queremos en casa", fueron algunos de los lemas coreados por el personal sanitario. También se ha podido escuchar algún insulto como "Pedro, cabrón".

 

 

Hasta la propia consejera de Salud de la Generalitat, Alba Vergés, sacó pecho de tan insólito escrache al inquilino de La Moncloa.

Ya dentro, en un contraste que explica bien la esquizofrenia que se vive en Cataluña, Sánchez visitó y conversó con algunos de los agentes heridos, a los que tratan algunos de los sanitarios que participaron en la algarada contra el jefe del Ejecutivo.

Segúnexplicaron fuentes de La Moncloa, tras la visita a los heridos Sánchez constató "el salto de violencia radical" en las protestas que se han producido en Cataluña esta última semana.

Antes del incidente en el Hospital Sant Pau, a Sánchez le tenían preparado otro recibimiento. Convocados por el Tsunami Democràtic y por los CDR bajo el lema 'Sit and talk' (Siéntate y habla), un millar de personas se concentró para hacer una sentada frente a la Delegación, en la confluencia entre las calles Roger de Llúria y Mallorca de la capital catalana.

 

Médicos y enfermeras preparan el pasillo para recibir a Sánchez a su llegada.

 

A través de las redes, estas dos plataformas aseguraban que Sánchez acudiría a la Delegación, incluso afirmaban que se encontraba dentro de las dependencias, pese a que ni La Moncloa ni la propia Delegación el Gobierno habían dicho que fuera a ir y mientras el presidente estaba en los centros hospitalarios.

Los congregados estuvieron cantando el himno de Els Segadors y lanzaron proclamas contra Sánchez -"Dónde estás, Pedrito, dónde estas", "Pedro Sánchez, da la cara"- y otras como "Libertad presos políticos", "Fuera las fuerzas de ocupación", "Buch, dimisión", entre otras.

Y en estas trancurrió la visita fugaz del líder del PSOE a Barcelona. Si el objetivo era un impacto para la próxima campaña electoral ante los sondeos a la baja, los resultados están por ver. Para la solución del polvorín de Cataluña es reseñable que Sánchez ha regresado sin ver a Quim Torra.

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