24 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La “trastienda” de Patxi López defrauda a los barones e irrita a Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba y Patxi López, en una imagen de archivo.

Alfredo Pérez Rubalcaba y Patxi López, en una imagen de archivo.

Del amor al odio hay un paso. Mínimo. Los socialistas cruzan ese puente en más de una ocasión. El salto del ex lehendakari ha cobrado nuevas vertientes.

La cara de dirigentes alineados con la Gestora dio para toda una tesis doctoral. No hacía ni 24 horas que Patxi López había salido en busca de su sueño; lo había comunicado a todos los españoles, y había lanzado sus flechas reivindicándose como una “izquierda exigente”. Y después de semejante despliegue, el exlendakari se dio de bruces por toda respuesta con unas cuantas declaraciones del tipo de las que se pronuncian cuando se busca salir del paso - “siento afecto por él”, “conoce el PSOE”, “tiene mi respeto” - para a continuación mirar para otro lado.

Porque los barones de más peso están de acuerdo en que Susana Díaz es la mejor de los suyos para intentar sacarles del endemoniado atolladero en el que Pedro Sánchez metió al partido. Ya resulta evidente que ninguno de ellos deseaba la confrontación en primarias entre Susana y Patxi. Y ya veremos si la carrera es finalmente entre ambos, que puede que no. El movimiento del vasco ha dejado a su ex secretario general prácticamente sin apoyos orgánicos, pero Sánchez ha decidido salir al quite y dispuesto a estrenar gira desafiando a Díaz en Sevilla.

Los de la vieja guardia gustan de la cautela, lo cual es indicativo de lo verde que está el patio. Uno de esos viejos rockeros describe así el proceso: “Pedro puede adelantar a Patxi – con el cartel colgado de “traidor” al cuello - en territorios tales como Castilla y León”. El alivio que se oyó en federaciones de toda España con el salto de López podría durar un suspiro. Hay otro aspecto de la candidatura del exlendakari que también ha descorazonado a figuras con mando en plaza, pues han visto con recelo su “backstage”. Así, a decir de diversas voces, el propio Guillermo Fernández Vara, el gran amigo de Patxi, habría contemplado con resignación como Óscar López y César Luena, miembros de la anterior y Ejecutiva, engrosan las filas del patxismo.

El PSOE deseoso de entregarse a Susana Díaz, de despertarse en sus brazos, rechaza, tras el pronunciamiento de los militantes, un “congreso de unidad” en el que la ganadora dibuje una nueva dirección en la que, además de Patxi López, deba dar cabida a derrotados del sanchismo. “Para que acaben desfilando los mismos por París [léase Ferraz], nos sobraba el desembarco en Normandía [el golpe del 1 de octubre]”, describe un devoto susanista. El propio Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido incapaz de taparse los ojos y cerrar los oídos. Siempre en boca de todo el mundo, pasó por la Cadena SER para evidenciar su apuesta clara por la andaluza.

No sólo no vio incompatible compaginar Ferraz y San Telmo, sino que elogió la “fortaleza política” de Díaz, y se distanció de las críticas de López con la actual labor de oposición. La procesión iba por dentro... pero se notó desde fuera. Las fuentes consultadas por ESdiario aseveran que Rubalcaba recibió incluso con “irritación” la aspiración de Patxi de representar un papel protagonista y de hacerlo además a lomos de los abrasados sanchistas. De manera que ya es lugar común relacionar los planes de Alfredo Pérez Rubalcaba con los de Susana Díaz. Su calculada “Operación salvamento del PSOE” tiene un fin: Borrar la etapa de Sánchez.

Quedan cuatro meses.

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