14 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El broncazo de Florentino a Benítez desvela la tensión del presidente

Florentino Pérez no gana para disgustos.

Florentino Pérez no gana para disgustos.

El cabreo del presidente del Real Madrid se hizo patente en el vestuario tras la derrota del Clásico en una bronca mítica en la que algunos vieron otras preocupaciones.

Florentino Pérez está bajo tensión. El presidente del Real Madrid sabe que el cargo lleva de suyo una buena dósis de estrés pero la de los últimas semanas, a buen seguro, no se la desearía ni a su peor enemigo. Dos cuestiones revolotean en torno a Florentino: las polémicas de Karim Benzema y el cabreo tras la goleada del Barça en el Clásico. 

La situación se dejó sentir en el vestuario del Real Madrid poco después del partido, como ha señalado Marca. El presidente, que normalmente suele guardarse las palabras fuertes para las comidas y cenas entre amigos de confianza -y ahí no se corta un pelo-, estalló con Rafa Benítez ante el intolerable resultado. Tenía motivos, desde luego. Ya no sólo se trataba de haber perdido con el eterno rival sino de hacerlo con una humillación absoluta y en el cuartel general propio. 

La afición madridista tolera muchas cosas pero no resbalones de ese carácter. Así se lo vino a decir a Benítez, que no acaba de encajar por mucho que unos días después Florentino saliese a apoyarle. El técnico sigue levantando sentimientos extraños en el vestuario, en la prensa y entre buena parte de los aficionados. A Benítez, y duele decirlo, no se le ve como el míster de un equipo de la envergadura del Real Madrid. Los más osados recuerdan cómo se ha caído en picado: Mourinho, Ancelotti y ahora Benítez

Con esos mimbres no sorprende que Florentino ande más nervioso de lo habitual. Y no será porque el presidente del Real Madrid no tiene más conchas que un galápago, forjadas desde sus tiempos de concejal de UCD y de empresario de alto nivel, al que algunos, por cierto, ya apuntan como posible beneficiario de una privatización de Metro de Madrid. Pero por ahora eso tan solo son rumores. Aunque una de las chinas en la suela de Florentino siempre ha sido precisamente esa: la de una presunta utilización del palco del Bernabeú. Claro que en eso también hay una parte de leyenda urbana. Y de realidad, que los mitos nacen de un principio real. 

Para colmo de males, todas las miradas están pendientes de la situación de Cristiano Ronaldo. ¿Soportaría el equipo directivo madridista una salida del astro portugués? Con el recuerdo del final de Casillas todavía presente, la pregunta queda en el aire. 

Y luego no podía faltar otra jaqueca permanente: Karim Benzema. El jugador francés es una migraña para el Real Madrid. Si su actitud chulesca ya le hacía antipático para muchos, lo de La Marsellesa en Francia y el affaire Valbuena han acabado de darle boletos para la rifa de impopular. Lo peor es que tal y como está el patio, al menos en el país vecino, ni contratando a un abogado antiracista que intentará blanquearle tiene Benzema las de salvarse. Sólo le faltaba a Florentino desayunarse con Benzema condenado en las portadas de los deportivos. 

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