06 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PSOE ocultó el contagio de un alto cargo porque estaba en una clínica privada

El presidente de la Fundación Pablo Iglesias, el diputado Santos Cerdán.

El presidente de la Fundación Pablo Iglesias, el diputado Santos Cerdán.

Los socialistas no querían con el presidente de la Fundación Pablo Iglesias otra polémica como la de la semana pasada con la vicepresidenta Calvo a raíz de su ingreso en la Clínica Ruber.

El PSOE ha intentado mantener oculto el contagio del presidente de la Fundación Pablo Iglesias, el diputado navarro Santos Cerdán, para que no trascendiera que éste estaba ingresado en una clínica privada. Concretamente, en la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, que gestiona el Opus Dei. 

De hecho este miércoles, y una vez en casa, Cerdán agradeció las muestras de cariño y dio las gracias a "todo el personal sanitario", sin especificar de qué centro médico. 

 

El miércoles pasado se celebró en el Congreso el Pleno de aprobación de la prórroga del estado de alarma, así como de convalidación de varios decretos con medidas económicas. Era, pues, un Pleno crucial.

El único de los 350 diputados que no votó, ni de forma presencial ni telemática, fue el socialista Santos Cerdán. En el hemiciclo había 43 diputados (incluidos Pedro Sánchez y Pablo Casado) y otros 306 solicitaron votar telemáticamente, atendiendo a las medidas de confinamiento. 

Cerdán fue el único que no votó telemáticamente, como quedó registrado en el acta de la votación, que recogió 349 votos. Algo muy extraño, dada la trascendencia de aquella sesión parlamentaria. 

 

El diputado navarro tenía una razón de peso para no hacerlo: estaba ingresado con coronavirus, lo ha estado ocho días. Pero, lejos de aclararlo, el Grupo Parlamentario Socialista y el PSOE lo ocultaron no por el positivo en sí, sino por tratarse de la Clínica Universidad de Navarra. Hasta que este miércoles Vozpópuli lo adelantó.

La Clínica Universidad de Navarra en Madrid, un edificio imponente. 

 

El PSOE quería evitarse una nueva polémica como la que se produjo la semana pasada en torno a la vicepresidenta Carmen Calvo, que permaneció varios días en la Clínica Ruber de Madrid.

Entonces Moncloa argumentó que le correspondía por ser miembro de Muface, la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado. Pero lo cierto es que todos los que lo son pueden elegir entre la Sanidad pública y la privada, y el 80% de mutualistas opta por lo segundo.  

Esta vez ni eso, porque el presidente de la Fundación Pablo Iglesias no es funcionario de carrera sino técnico de electrónica.

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