03 de diciembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez también se arrastra ante el BNG y le concede lo mismo que logre Cataluña

En otra increíble concesión para lograr el voto del único diputado independentista de toda Galicia, el PSOE pone por escrito que le concederá lo mismo que obtengan ERC o el PNV.

SI Cataluña termina siendo una Nación, Galicia lo será igualmente. Ése es el enorme precio que Pedro Sánchez ha reconocido por escrito que pagará para garantizarse el voto del único diputado del BNG en la sesión de investidura. La frase literal del compromiso sellado entre el PSOE y un partido poco relevante en Galicia, donde gobierna el PP con mayoría absoluta, no dejar lugar a la duda:

Galicia mantendrá "el mismo estatus" que Cataluña y el País Vasco si se produce "cualquier modificación de la estructura territorial del Estado". Es una expresión cargada de contenido, que además reconoce de manera directa algo más allá de la comunidad gallega: es una "confesión" de que las cesiones a ERC van en serio y de que el referéndum encubierto que se le ha prometido para garantizarse su abstención no son fuegos artificiales.

 

Ahi no termina la enésima concesión de Sánchez a los distintos partidos independentistas, tan retóricas de momento por su difícil encaje en la Constitución como decisivas para legitimar los objetivos separatistas y que puedan ir implantándose poco a poco.

Y es que entre los puntos con los que cuenta el acuerdo suscrito a última hora de la tarde de este viernes entre Adriana Lastra, por el PSOE, y Ana Pontón, por el BNG, figura también el impulso "a través del diálogo entre partidos e instituciones" de las reformas necesarias "para adecuar la estructura del Estado al reconocimiento de los sentimientos nacionales de pertenencia".

"Teniendo en cuenta el actual estatus de Galicia, Euskadi y Cataluña como nacionalidades históricas, comprometerse a que cualquier modificación de la estructura del Estado, asegurará a Galicia el mismo estatus que las otros dos", señala textualmente el acuerdo alcanzado.

En este marco, ambos partidos se comprometen además a avanzar en el refuerzo de la capacidad de decisión del autogobierno gallego y proceder "durante la presente legislatura" a la transferencia de las competencias "pendientes", como la autopista AP-9 este mismo año.

En apenas una semana, el PSOE ha hecho saltar todas las costuras territoriales de España para obtener la abstención de ERC y Bildu y el apoyo del PNV y BNG, traspasando las líneas rojas de la Constitución como nadie había hecho nunca desde 1978 o, incluso, en la Segunda República.

Indignación de Feijóo

El pacto ha tenido dos airadas reacciones ya. Una espontánea en las redes sociales pidiendo el "boicot a Galicia" por sumarse supuesta a la ola separatista. Y otra, más firme, del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, indignado por el cambalache de Sánchez con el irrelevante soberanismo gallego, con un contundente mensaje:

"No #boicotGalicia. No. El BNG no es Galicia. El BNG solo tiene 1 diputado. No es Galicia. Es el PSOE el que los sobrerrepresenta entregándose a ellos como a ERC, Bildu o Podemos".

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