30 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Iglesias fantasea con un Golpe de Estado tras ser arrasado por el PP como nunca

Pablo Casado, dirigiñendose a Pedro Sánchez, al fondo

Pablo Casado, dirigiñendose a Pedro Sánchez, al fondo

Los populares sacan los colores al Gobierno con la Guardia Civil, el hundimiento económico y la mortalidad de la epidemia y encuentra una respuesta desquiciada e insólita.

El Gobierno está grogui, superado por las acontecimientos y con tensiones internas cada vez más indisimulables. Y la oposición lo sabe y actúa en consecuencia. El PP llegó con todo a la sesión del control del Congreso, un calvario para un Ejecutivo que sobrevive a los golpes como un Quijote sin épica: denunciando gigantes imaginarios donde hay molinos triturando una realidad, muy dura, contra la que no tienen réplica.

Y la que hay va a ser tan exitosa en Twitter como irrelevante en la vida real: intentar sustentar la defensa de los hechos con una teoría de la conspiración que pretende impulsar un Golpe de Estado en España.

Ésa es la kafkiana explicación que el líder de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno lanzó en la Cámara Baja al contundente alegato del secretario general del PP, Teodoro García Egea, implacable en sus reproches a Iglesias:

"Usted está a punto de banquillo por obstrucción a la Justicia", le dijo la mano derecha de Pablo Casado a Iglesias, en referencia al oscuro episodio del teléfono móvil de una asesora cuyo contenido, según se ha sabido ahora, lo tenía el líder de Podemos en su posesión y lo había silenciado.

 

Y Egea entró al meollo de la cuestión, protagonista de toda la sesión: la profunda polémica con la Guardia Civil tras la destitución de un alto mando, el coronel Pérez de los Cobos, por atender las instrucción de una juez para investigar la relación entre el 8M y el contagio masivo por coronavirus en España.

"Si Roldán no pudo con el prestigio de la Guardia Civil, ustedes tampoco". Segundo golpe en el mentón antes de un tercero económico a propósito de la reforma laboral: "Con ella el PP creó tres millones de puestos de trabajo. Con usted en el Gobierno, ya se ha destruido un millón de empleos. A quien hay que derogar, tal vez, es a usted".

Iglesias no sabía dónde meterse, pero se levantó en la réplica con una sobreactuación mimética a la campaña que los suyos desarrollan en las últimas horas en las redes sociales: airear un intento de Golpe de Estado de quienes, como el PP, aplauden a los mandos de la Guardia Civil que han dimitido tras la destitución de su compañero.

"Nos jugamos la democracia", dijo Iglesias mientras soltaba su tesis, respondiendo a un enemigo imaginario y a unas palabras que en realidad nadie había pronunciado: "¿Están llamando a la insurgencia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado?". 

Casado a Sánchez

El nerviosismo de Iglesias fue parejo al de Sánchez, asaltado también por Pablo Casado con otro discurso contundente resumido en una reflexión: "Mire a su alrededor. No le queda un partido por engañar ni un español por mentir".

Y otra crítica gráfica que Sánchez encajó con el rictus desencajado, al escuchar cómo le comparaba con Nerón, aquel emperador romano que toca la lira mientras Roma desaparecía presa del fuego: " (Usted está) viendo arder todo, para luego culpar a los demás del incendio y acallar las críticas
prometiendo pan y circo: playa y fútbol”.

 

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