26 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

De traca: Iglesias es pillado en su primer renuncio como diputado

Pablo Iglesias en la sala de prensa de La Moncloa.

Pablo Iglesias en la sala de prensa de La Moncloa.

Lo de que los regeneradores parlamentarios de Podemos (bien en la Eurocámara, en el Senado, en la Asamblea de Madrid...) falten a la verdad empieza a ser tónica habitual. Esta vez el líder.

Ni siquiera ha recogido aún su acta de diputado y Pablo Iglesias ya está faltando a la verdad.

El líder de Podemos compareció en La Moncloa tras su reunión con Mariano Rajoy y anunció muy solemnemente que el mismo día 13 de enero -cuando se constituyen las Cortes- presentará en el Congreso un proyecto de ley 25 de emergencia social para que el resto de partidos se retraten; y que sus diputados van a renunciar al plan de pensiones privado que ofrece el Congreso "pagado por todos los españoles" y que "por supuesto" se bajarán el sueldo.

Pero hete aquí que a día de hoy no existe tal plan de pensiones. En enero de 2012, en medio de los duros recortes anunciados por el Gobierno al comienzo de la legislatura, las mesas del Congreso y del Senado decidieron cancelar la aportación mensual que ambas cámaras hacían desde 2006 a ese plan de pensiones destinado a diputados y senadores. El presupuesto para ello ascendía a unos 1.100.000 euros anuales en el caso del Congreso y 900.000 en el del Senado. Algo más de 2 millones en total, salidos de las arcas públicas.

Al comienzo de ese mandato, el de 2011-2015, sólo los diputados de Izquierda Unida y UPyD habían renunciado a esa pensión. A partir de enero de 2012, al cesar las aportaciones las Cortes también dejaron de ofrecer ese plan a los nuevos parlamentarios, como recordaba este lunes el corresponsal parlamentario de El País, Fernando Garea 

 Y como recordaba el propio Alberto Garzón 

 No es la primera vez que Podemos es pillado en un renuncio de este tipo. En julio Ramón Espinar anunció a bombo y platillo al recoger su acta de senador en representación de la Asamblea de Madrid que renunciaba a su sueldo en la Cámara Alta y a otras prebendas que ésta le ofrecía, como un seguro de vida y el bonotaxi.

Sin embargo, lo que no contó Espinar fue que era una renuncia obligada y no voluntaria, como desveló entonces El Semanal Digital, precursor de ESdiario. No en vano la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (la LOREG) establece en su artículo 155.4.b que los senadores designados por las comunidades autónomas, como era el caso de Espinar, "sólo podrán percibir la remuneración que les corresponda como senadores, salvo que opten expresamente por las que hubieran de percibir, en su caso, como parlamentarios autonómicos". Y como Espinar era a su vez diputado en la Asamblea de Madrid, entre ambas se quedó con la asignación de la Asamblea porque era más cuantiosa.

Por cierto que tanto Espinar como el resto de diputados madrileños de Podemos prometieron que publicarían en la web del partido sus sueldos y las cantidades donadas y casi siete meses después de que se constituyera la Asamblea de Madrid no lo han hecho. No obstante, como informó ESdiario a finales de noviembre se conocieron las nóminas de todos ellos, no por Podemos sino porque la Asamblea las colgó en su página web. 

Remontándonos más atrás en el tiempo, el propio Pablo Iglesias mintió cuando recogió su acta de eurodiputado en el verano de 2014. Entonces presentó al Parlamento Europeo una declaración de intereses económicos en la que ocultaba el dinero que había percibido previamente como tertuliano habitual de Cuatro y La Sexta, y que durante 2013 había superado ampliamente los 10.000 euros. 

El 3 de diciembre, el líder de Podemos registró una nueva declaración en la Eurocámara en la que esta vez sí incluyó lo recibido en las tertulias de Mediaset y Atresmedia. Tardó siete meses en reconocer que la primera era una verdad a medias. O que directamente no era verdad. 

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