12 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez abre la vía para indultar a los presos del procés tras la sentencia

El líder del PSC, Miquel Iceta, saluda sonriente a Quim Torra.

El líder del PSC, Miquel Iceta, saluda sonriente a Quim Torra.

El acercamiento es el primer paso, el primer gesto de buena voluntad con Quim Torra antes de su reunión del día 9. Después vendrán más. El PP y Cs se llevan las manos a la cabeza.

"Lo que exigimos, lo que exige el pueblo catalán, es la liberación de los presos políticos y el regreso de los exiliados sin represalias. El tema no es dónde están, si están en preventiva o no; el tema es que están injustamente encarcelados y que llevan muchos meses así".

Estas palabras de la número dos de la Generalitat, Elsa Artadi, pronunciadas en la tarde de este jueves, junto a los intensos movimientos que ha realizado en las últimas horas el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han desatado todas las alarmas en el PP y en Ciudadanos y, también, en los aledaños del Tribunal Supremo.

Y es que tras la última providencia del juez Pablo Llarena -en la que ha recordado por segunda vez al Gobierno que es competencia suya el acercamiento de los presos del procés a cárceles catalanas-, la llegada de Carmen Forcadell, Dolors Bassa y los Jordis, Sánchez y Cuixart, a prisiones dependientes de la Generalitat es inminente.

Este sería, según las fuentes consultadas por ESdiario, el primer gesto de Pedro Sánchez al independentismo, antes de la visita de Quim Torra a La Moncloa prevista para el próximo 9 de julio. Pero hay más. Según estas misma fuentes, el segundo paso -el pago a Esquerra y al PDeCAT por el sí a la moción de censura- puede ser el indulto para Junqueras, Turull, Rull, Romeva y el resto de procesados por el 1-O cuando se produzca la previsible condena, dentro de unos meses.

Estas sospechas están basadas en un argumento de peso. Esta es la posición que ya defendió tras las detenciones de los líderes del procés el primer secretario del PSC,  Miquel Iceta, posición compartida por cierto por la ministra de Administraciones Territoriales, Meritxell Batet.

La sospecha en el constitucionalismo crece de tal manera, que el PP preguntó este miércoles a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, si el Gobierno tiene la intención de derogar el delito de rebelión del Código Penal. Posibilidad que la ministra no descartó.

 

Pedro Sánchez y Quim Torra se hacen confidencias el pasado viernes, en su primer encuentro oficial.

 

Dado que Sánchez, y así lo reiteró en Bruselas este mismo jueves, se niega a aceptar la convocatoria de un referéndum pactado de autodeterminación -la exigencia que Torra trae a su cita en La Moncloa-, el Supremo, la Fiscalía y la acusación popular sospechan que ya está en marcha la vía del indulto parcial pactado bajo cuerda durante las negociaciones previas a la moción de censura.

Por el momento, tanto Inés Arrimadas como Xabier García Albiol han expresado su alarma y sus peores temores ante el posible acercamiento de los primeros cuatro reos, acercamiento que se va a consumar en los próximos días.

En primer lugar, por el hecho de que su situación penitenciaria va a depender de la Consejería de Justicia de la Generalitat, que ostenta la exdiputada de ERC Esther Capella. En segundo término, ya que su custodia va a pasar a manos de los Mossos, que dependen ahora del consejero Miguel Buch, un independentista radical confeso.

Prueba de que Sánchez es rehén de su pacto oculto con Esquerra y PDeCAT fue el primer encontronazo que el presidente protagonizó este miércoles en el Congreso con Gabriel Rufián y que indignó a una buena parte de los diputados socialistas, que están alarmados por el apoyo de los independentistas a la moción y las posibles facturas al cobro. Un advertencia, la de Rufián, que sonó en el Hemiciclo como toda una amenaza.

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