29 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así compra el Gobierno material para los sanitarios: buscan "gangas" en China

La ministra de Asuntos Exteriores revela involuntariamente el origen de los test falsos para el coronavirus con una increíble confesión que hunde al Gobierno.

Hay que verlo, o mejor oírlo, para creerlo: la explicación del insólito espectáculo del Gobierno con los test falsos para detectar el coronavirus no puede ser más soez en contraste con las cifras de la epidemia en España y el estado casi de abandono de los sanitarios movilizados en la primera línea del frente, 10.000 los cuales ya se han contagiado.

La verdad del chusco episodio la ha desvelado, sin querer, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, con unas increíbles declaraciones en Radio Euskadi que han pasado casi desapercibidas pese la polémica nacional que ha generado este caso.

"Hay muchos intermediarios que se presentan, nos ofrecen gangas y luego pues resulta que evidentemente eso no son gangas. Entonces, especulan los intermediarios y especulan los productores. Cuando hay más demanda que oferta, pues evidentemente los precios pueden subir", dice entre interrupciones y dudas la titular de la acción internacional de España.

"No estamos necesariamente acostumbrados a comprar en China... es un mercado que nos es un poquito desconocido", explica también Laya, en plena tormenta por el ridículo cosechado por el Gobierno al adquirir cientos de miles de test sin homologar para comprobar si hay o no infección, algo que los expertos sanitarios consideran básico para contener los focos de contagio.

 

 

La compra de material sanitario en general es uno de los fracasos más notables del Gobierno desde que centralizara la gestión de la pandemia en el Ministerio de Sanidad, que no ha hecho más que cosechar ruidosos fracasos: primero incautó 150.000 mascarillas destinadas a los hospitales andaluces en una extravagante operación de la Guardia Civil más típica e una intervención contra el narcotráfico.

Después reconoció la incapacidad de dotar a tiempo a médicos y enfermeras de herramientas clave para no enfermar como trajes, mascarillas y guantes. Por último, adquirió hasta 900.000 pruebas de confirmación del virus que resultaron ser falsas y carecían de homologación, algo que el propio Pedro Sánchez consideró esencial en una comparecencia pública hace solo unos días.

 

 

Sanidad se ha negado a aclarar además el origen del bochorno, algo que ahora ha hecho sin querer la ministra y que, según la embajada de China era perfectamente evitable: si en lugar de salir a buscar "gangas", en palabras de la titular de Exteriores, hubieses seguido los cauces protocolarios institucionales, España tendría ya ese material, como demuestra la tardía pero importante compra de lotes verificados en Pekín al seguir los cauces formales.

 

El enésimo espectáculo de un Ejecutivo desbordado coincide, además, con la campaña gubernamental de promoción de un supuesto envío masivo de material sanitario a los hospitales donde se libra la batalla contra la epidemia: hasta 578 millones de euros se han destinado ya a ese asunto vital, según el Ministerio de Sanidad, que asegura haber repartido más de siete millones de mascarillas, por ejemplo, en las Comunidades Autónomas.

 

 

La realidad, según  ha podido confirmar ESdiario en fuentes oficiales de la Comunidad de Madrid, es bien distinta. AUnque Sanidad asegura haber remitido a la región 1.9 millones de mascarillas en los últimos días, el recuento es bien distinto: "Solo tenemos registradas cerca de 400.000, y de ellas solo 37.000 FFP2 y FFP3, las recomendadas para los profesionales que atienden a pacientes en aislamiento con COVID-19".

Esa cifra, inferior a las 40.000 para el tipo de medida de protección específica que necesitan médicos y enfermeros, es lo que consume la Comunidad en un único día. "En los últimos 4 días, la Comunidad de Madrid no ha recibido más que 600 batas y 2.000 guantes", añaden como prueba del insuficiente reparto pese a la publicidad del Ministerio. 

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